sábado, 14 de octubre de 2023

Baile y muerte (Diario de guerra XL)

 COLABORACIÓN DE LINA ZALITOK

(english below)

Esta noche, tenía pensado ir a la reunión habitual de baile de los sábados, pero por la tarde abrí el chat del grupo y me enteré de que uno de los compañeros había muerto de repente. Por lo visto llevaba varios días sin responder a las llamadas de su madre, y ésta envió a un amigo las llaves de su apartamento en Kiev, para que echara un vistazo. Parece ser que murió mientras dormía, simplemente ya no se despertó. Nuestros profesores cancelaron las clases de baile hoy y mañana. 

No me parece apropiado ponernos a bailar ahora, aunque sí pareciera apropiado e incluso necesario antes, cuando la gente estaba muriendo a todas horas. El baile es una manifestación de vida y resistencia. Pero hoy, no. Durante hoy y mañana, pararemos de bailar. 

No podemos permitirnos estar de luto durante mucho tiempo. Hay mucho que hacer para intentar parar esta estúpida guerra rusa y tratar de que no influya demasiado en nuestras vidas. Pero es que estuve bebiendo té con Sasha hace sólo una semana. Él había ido a las montañas, bailaba, escribía artículos de economía. Estaba lleno de energía y pasión por la vida. Era curioso y sincero como un niño. No me puedo creer que ya no esté aquí. Hace sólo unos días se mostraba divertidísimo escuchando la historia de cómo yo había ido sola a hacer senderismo en las montañas de Sofía. Cuando le conté que me había pasado la jornada intentando no pisar a las docenas de lagartijas que aparecían a todas horas, no se lo podía creer. Ya que él era un senderista más experimentado, me advirtió de que es peligroso tocarlas, ya que su piel es venenosa. Yo una vez toqué una… decidí hablar más a menudo con él de estos temas, le encantaba compartir sus experiencias. 

Las publicaciones en facebook de mis amigos acerca de la muerte de Sasha, se intercalaban con otras publicaciones notificando las muertes de soldados en el frente. Cerré facebook. La guerra no para de recordarnos que los humanos morimos constantemente, o como dijo el escritor Bulgakov, “la mortalidad súbita”. Aunque esa mortalidad es mayormente causada por los rusos. Toda esa gente quería vivir, tener sus hobbies, amigos, familia, trabajo.

Esta semana, me encontré con un voluntario alemán que había pasado varios días en el frente. Cuando le dije que a veces me sentía mal siguiendo con mi vida normal, me tranquilizó respondiéndome que es muy importante continuar con la vida normal. Incluso en Kramatorsk, donde hay bombardeos cada dos por tres. Me dijo que vivir con normalidad es mucho más fácil en Kiev. En efecto, me resulta difícil apreciarlo. No tengo que hacer grandes esfuerzos para seguir con mi vida. Mis necesidades básicas están satisfechas. Me siento segura, hay silencio (la mayor parte del tiempo no están cayendo bombas), hay agua, electricidad, un techo sobre mi cabeza y libertad de movimiento. Son raras ya la alarmas aéreas. Incluso aunque suenen, Kiev está bien protegida. En muchas ciudades y pueblos cerca del frente, a veces no suenan las alarmas por una razón diferente: la artillería rusa está demasiado cerca y a veces no da tiempo.

Empecé a plantearme más preguntas acerca de la finalidad de la vida humana cuando empecé a bailar de manera regular, en octubre de 2021. Quizá tenga que ver con que cumplí los treinta o con que la guerra estaba a punto de empezar. Probablemente con ambas cosas. Me di cuenta de que me hago mayor y tengo algunos que quizá nunca empiece a hacer realidad, por ejemplo, aprender a tocar la guitarra. Estoy encantada de haber traído mi guitarra a Ucrania desde Berlín esta primavera, y hace unas semanas que empecé a tomar clases. Las clases de guitarra llevan mi cerebro al límite, pero quiero seguir con ellas. Es bueno saber que aún puedo aprender. Espero que mi profesor no tenga que ir al frente en breve. 

Hace unos meses, perdí a mi mejor amigo. No, él no murió. Y no le he perdido para siempre, sino por unos cuantos días al mes. Hemos estado viviendo en países diferentes y siempre enviándonos mensajes a diario durante ocho años. Pero ahora él ha decidido usar menos su teléfono y me escribe solamente una vez por semana. Ese amigo me ayudó a llevarme bien conmigo misma y con el mundo que me rodea. Él me convenció de no abandonar mis sueños y objetivos debido a la guerra, y me dio la idea de escribir este diario. Por eso no pude escribir durante algún tiempo. Ahora, estando ausente, mi amigo me está ayudando a volver la mirada hacia mí misma y mi alrededor. Estoy más motivada para tocar la guitarra y bailar, porque eso llena el vacío, al menos en parte.

Durante un tiempo, no podía hablar con Pandino, porque resulta que fue mi amigo quien me trajo a Pandino y le hizo hablar. Pandino dijo sus primeras palabras en nuestro chat de Whatsapp. También el sabio búho Gufo solía aconsejarme en todas las circunstancias de mi vida. Gufo me dejó en cuanto de repente tuve que tomar todas las decisiones por mí misma. No fue tan duro como pensaba, pero algunos días las alarmas sonaban como un alivio. Tuve que aprender a vivir con un oscuro abismo que se abría de vez en cuando cada día. Pero hace unas semanas, el abismo se cerró y ahora puedo sentir otra vez la luminosidad de la vida. 

El baile no nos permite ni a mí ni a mis inseguridades evitar manejarnos con la vida, ni con nuestros compañeros de baile. A veces, incluso bailando echo de menos a mi amigo y me pongo a bailar con lágrimas en mis ojos. Bailar a la vez que estás llorando es increíble, sobre todo si lo haces al ritmo veloz de la música de jazz. Mi mejor solo de jazz improvisado fue el primero que bailé después del inicio de la guerra a gran escala, en mayo o junio de 2022. Se grabó un video de ese baile, y de vez en cuando lo vuelvo a mirar para inspirarme. Se me ve muy feliz, aunque recuerdo que sentía la oscuridad en mi interior mientras bailaba. 

Ahora hay más clases y más encuentros de baile, así que a veces tengo que elegir a cual asistir. Mis profesores han iniciado nuevos grupos, en los que la gente está muy motivada para aprender. Nuestra comunidad de bailarines crece, a pesar de la guerra. Eso me da esperanza. En Kiev tengo un compañero de baile, con el que sería capaz de bailar hasta el fin de mi vida. Improvisar es crear juntos el propio baile, y él y yo parece que oigamos la música de la misma manera. Al mismo tiempo, tampoco nos apetece hablar mucho fuera del baila, salvo para decirnos “hola” el uno al otro. 

Tengo también una maravillosa profesora que ha descubierto algunos patrones en mí que me impedían seguir avanzando. Empecé a tomar clases particulares con ella poco antes del inicio de la guerra. Se quedó todo el tiempo en Kiev, aunque al igual que yo ha vivido fuera muchos años en el pasado. Cuando había bombardeos cerca de su casa en Kiev, le pedí que se fuera a un lugar más seguro, pero ella no quiso porque tenía que cuidar de su madre. 

“Aún tenemos que trabajar en mi paso triple, por favor mantente a salvo” -le escribí en la primavera de 2022, sin ninguna esperanza de que alguna vez pudiéramos tener de nuevo una clase. Durante varios meses, he estado encontrándome con ella en el centro de Kiev, cuando he podido sacar tiempo para recibir una clase. Y empezábamos de nuevo a bailar. De cuando en cuando pasaba tiempo sin clases, pero estamos las dos aquí en Kiev, y vivas. Así que me he sentido algo culpable por dejar las clases con ella después de mis vacaciones. Definitivamente, tengo que retomarlas lo antes posible.

Otra estupenda bailarina se irá a vivir al extranjero en septiembre, y sólo he tomado dos clases con ella. Una razón más para no perder oportunidades. 

Esta noche, bailar con lágrimas no es lo que toca. Casi he olvidado  el efecto que me producen las malas noticias, que me hacen desear quedarme congelada y dejar de hacer lo que sea que esté haciendo. Como dijo un amigo mío, nos hemos acostumbrado a noticias horribles acerca de asesinatos masivos, catástrofes ecológicas, ataques con misiles y amenaza nuclear, pero enterarnos de la muerte repentina de un hombre joven, lleno de energía y amor por sus semejantes, nos ha cogido por sorpresa.



(texto original)

Tonight, I was planning to go to a usual Saturday social dancing party, but in the afternoon, I opened our dance chat and read a message that our dance friend suddenly died. For more than a day he did not answer his mother’s calls, until she sent keys of his flat in Kyiv to his friend. It looked like he fell asleep and did not wake up. Our teachers cancelled all the dancing lessons for today and tomorrow.

It seems to me inappropriate to dance now. Although it did seem appropriate and even necessary before, when many people died every day. Dancing seemed to be a manifesto of life and resistance. But not today. Today and tomorrow, I will take a pause from dancing.

We cannot allow ourselves to stop and mourn for a long time. There is so much to do to stop the stupid Russian war and to resist its influence on our life. But I drank tea with Sasha only one week ago. He went to the mountains, he danced, he wrote economic articles. He was full of energy and life passion. He was curious and sincere like a child. I cannot believe he is not here anymore. Only one week ago, he was amused by my story about hiking alone in Sofia’s mountains in the late evening. When I told him that I was trying not to step on dozens of salamanders who appeared on my way now and then, he did not want to believe it. As a more experienced hiker, he told me that it was dangerous to touch their skin, because it was poisonous. I did touch one salamander... I decided to talk more about mountain hiking with him in the future: he was gladly sharing his experience.

My friends’ Facebook posts about Sasha’s death appeared between posts about deaths of soldiers at the front. I closed Facebook. War sends us constant reminders about human mortality or as writer Bulgakov put it, “sudden mortality”. Mostly it is sudden mortality caused by the Russians. All those people wanted to live, had their hobbies, friends, a family, a job.

I met a German volunteer this week who spent many days close to the frontline. He reassured me that it was important to continue “normal” life when I said that I sometimes felt bad about having a normal life. Even in Kramatorsk where there was shelling every two days. Preserving normality was surely much easier in Kyiv, he said. Indeed, I did not appreciate it enough. I don’t have to do big efforts to live my life. My basic needs are satisfied: I have security, silence (absence of shelling most of the time), water, food, electricity, roof over my head and freedom of movement. Air alarms are rare. Even if they sound, Kyiv is well protected. In many towns and villages close to the frontline, air alarms are not alarming for a different reason: The Russian artillery is too close, and no warning is possible.  

I started to pose myself more questions about finality of human life when I started to dance regularly, in October 2021. Maybe it also had to do with me turning thirty or the start of a large-scale war was already in the air. Probably both. I realized that I was not getting any younger and that I had quite a few wishes I never started realizing, for example, learning to play the guitar. I am proud that I brought my guitar from Berlin to Ukraine in spring and started taking lessons several weeks ago. My guitar lessons break my brain, but I want to continue. It is amazing that taking guitar lessons is still possible. I hope, my teacher will not be summoned to the front in the nearest time.

Several months ago, I lost my best friend. He did not die. And I lost him not forever yet, but for many days in every month. We have been living in different countries and texting each other every day for eight years. But now he decided to use his smartphone less and writes me once per week in the best case. This friend helped me to see myself and the world around me. He convinced me not to give up my individual wishes and goals because of war and gave me the idea of writing this war diary. That is why I could not continue writing for some time. Now, with his absence, my friend is helping me to see myself and the world around me. I am more motivated to play the guitar and dance, because it fills the void, at least partly.

For some time, I couldn’t talk to Pandino, because my friend once brought Pandino to me and made him talk. Pandino said his first words in our WhatsApp chats. There also used to be wise Gufo (owl) who gave me advice in all the possible life situations. Gufo left me as well and I suddenly had to decide everything by myself. It was not that hard as I had thought, but in some days, air alarms sounded like a signal of salvation. I had to learn to live with a dark abyss opening from time to time every day. But several weeks ago, the abyss has closed and I can feel the lightness of being again.

Dancing gives me no chance to escape myself and my insecurities in dealing with life and people with whom I dance. Sometimes even when dancing I still miss my friend and then I dance with tears in my eyes. Dancing with tears in your eyes feels incredible, especially when dancing to life-ascertaining fast jazz music. My best solo jazz improvisation was my first dance after the start of the large-scale war, in May or June 2022. I made a video of my dancing and have been watching it from time to time for inspiration. I look very happy on it, although I remember the darkness inside me before and while dancing.

Now, there are more dancing classes and more dance parties so that I sometimes must choose where to go. My teachers started several new dancing groups from scratch where people are very motivated to learn. Our dancing community is continuing to grow despite war. That gives hope. In Kyiv, I have one dance partner, with whom I would dance till the end of my life. Dance improvisation is about creating a dance together, and we seem to hear the music in the same way. At the same time, we don’t feel like talking beyond dancing, except saying hello to each other.

I also have one wonderful dance teacher who had discovered several patterns which blocked my dancing. I started taking individual lessons with her shortly before the large-scale war. She stayed in Kyiv all the time, although like me, she had lived abroad for several years in her past. When there were explosions near her flat in Kyiv, I asked her to move to a safer place, but she would not, because she had to take care of her mother.

“We still need to reformat my triple steps, please stay safe”, I wrote to her in spring 2022 without any hope that we would ever meet for a dancing lesson again. In several months, I ran into her in Kyiv center, when I had been thinking for weeks about making time for a lesson with her. And then we started dancing again. From time to time, I fall out of the lessons rhytm, but we are both here in Kyiv and we are both alive. So, I almost feel guilty about giving up lessons with her after my last vacation. I definitely should schedule a lesson with her as soon as possible.

Another amazing dancer is planning to move abroad in September and I only had two lessons with her. So many reasons to hurry up with life.

Tonight, even dancing with tears doesn’t seem appropriate. I already forgot that effect of bad news which make you want to freeze and stop doing whatever you were doing. As my friend put it, we did get used to horrible news about mass killings, ecological catastrophes, missile attacks and nuclear threats, but news about a sudden death of a young man, who was full of energy and love to people, caught us by surprise.


miércoles, 20 de septiembre de 2023

Silencios embarazosos (Diario de guerra XXXIX)

 COLABORACIÓN DE LINA ZALITOK

(german below)

(deutsche unter)

Este fin de semana Pandino y yo visitamos por fin a Cigüeña en casa de mis padres. Aunque Pandino no había visto a su amigo desde hacía mucho tiempo, apenas habló hasta que Cigüeña, normalmente silencioso, le preguntó qué estaba pasando.

“Pandino, ¿ya estás otra vez pensativo? ¿no quieres hablar con nosotros?”

“No. Estoy probando el poder del silencio”

"¿Qué se supone que significa eso?” – preguntó Cigüeña desconcertado

“Pasó algo que no puedo expresar con palabras. Y sucederá algo que todavía no puedo prever. Pero ya está en marcha”

“¡Hmm, cuanto misterio!” –Cigüeña estiró un ala

“Ya te lo he dicho. Tengo que encontrar las palabras. Entonces podré seguir viviendo normalmente y hablar contigo" - respondió Pandino

“¿Te has convertido en un meteorólogo que adivina el futuro? ¿qué hay en el aire? ¿quizás gotas de lluvia?”

“Se avecina un cambio. ¡Cierto! como la tormenta que se viene cuando hay humedad. Bueno, se trata de mi vida, no de la tuya. Por eso no puedes sentirlo” – Pandino se encogió de hombros

“¿Esto también es como esperar a que termine una alarma aérea?” – preguntó Cigüeña

“No, es como esperar noticias después de escuchar explosiones en la lejanía. Espera, Cigüeña ¿acaso te gusta utilizar una metáfora de la guerra? ¿por qué empezaste esto?”

“Bueno, si describen los pensamientos o sentimientos… ¿por qué no? no hace daño a nadie"

"No se trata de guerra, incluso si los sentimientos son desagradables"

“¿Resentimientos?” -preguntó Cigüeña con curiosidad

“Sí, sentimientos silenciosos y desagradables ​​que uno no quisiera llamar por su nombre”

“¿Qué ha pasado?” -preguntó Cigüeña con preocupación -“¿sigue Jabalí sin ponerse en contacto?”

“No me llama casi nunca, pero no es lo único”

“Vamos, Pandino, ¿estamos jugando a las adivinanzas o qué?” - Cigüeña se irritó

“Cigüeña, tú mismo empezaste a hacer preguntas. Yo sólo me quedé callado”

"¿Por qué?"

“Porque no tengo palabras"

“¿Te enteraste de que la bella bailarina se mudó al extranjero? ya estamos en julio. ¿Cuándo estaba prevista la salida? ¿agosto? ¿septiembre?” -Cigüeña pensó que iba bien encaminado

“Sí, ya se mudó y Jabalí rara vez me escribe desde hace tiempo y mucho menos me llama. Pero eso no tiene nada que ver con mi silencio”

“Te equivocas, ¿por qué piensas que no tiene nada que ver?

"No lo sé” -respondió Pandino en voz baja

“Alguna vez dijiste que sería el fin del mundo o el fin de tu vida ¿está siendo así?”

“Esas palabras pertenecen al pasado”

"¿Y ahora?"

“Ahora me quedaré en silencio y después ya veremos. Por decirlo de otra manera, ahora mi silencio es diferente. Es como si estuviera embarazado”

"Y luego un parto difícil..."

"Quién sabe. Nunca antes había experimentado algo así” - dijo Pandino con franqueza

"Mmm. ¿Este silencio es claro u oscuro?”

"Ni una cosa ni otra. Creo que es colorido con sombras intensas. Estoy preocupado"

“¿Por Jabalí?”

“No, él está bastante bien, aunque podría habernos escrito. Ma non fa niente. No pasa nada. Estoy preocupado por la bella bailarina. ¿Cómo se las arreglará en el extranjero?”

“Oh Pandino, ella es muy hermosa. Estará bien. Una vez dijiste que sería bueno para ella vivir fuera de Ucrania”

“Pero cuando había muchos ataques con cohetes y no teníamos electricidad. Ahora se está muy bien aquí en Kiev. ¡El verano es hermoso!” -sonrió

“Bueno, hay alertas aéreas de vez en cuando. ¿Por qué debería pasarlo mal en el extranjero? ¿porque no estás tú ahí para aplaudirle?”

“Ni yo ni otros espectadores"

"También hay espectadores en el extranjero"

"Tienes razón. Pero hay que conquistar al público cada vez” -Pandino se quedó pensativo

“Ella puede hacerlo sin ningún problema. Es una bailarina brillante, si no recuerdo mal tus palabras. ¿Y cómo ibas a ayudarla? ¡No puedes bailar para ella! … ¡Pandino en el escenario!” -Cigüeña extendió sus alas y se echó a reír

"Sí, estoy demasiado gordo para estar en el escenario"

"¡Pero sería divertido!"

“Oh, Cigüeña, no querría subir al escenario. A mí lo que me gusta es mirar el escenario y ahora no puedo hacerlo”

“Sí puedes, los escenarios de Kiev siguen ahí aunque son diferentes escenarios con diferentes bailarines, actrices y músicos"

“Antes quiero experimentar el silencio"

“El silencio te impide distraerte y necesitas una distracción” -dijo Cigüeña con cariño

“Cigüeña, estoy bien. Mis pensamientos son ahora más tranquilos, y eso es nuevo para mí”

“Espera, antes has dicho que el silencio era colorido. ¿A qué llamas colorido entonces?”

“A mi libertad"

“¿Quiere decir que el silencio está preñado de libertad?”

“Sí, eso parece”

“Dijiste que esperar que alguien hable es como esperar una explosión. Pero después de las explosiones siempre vienen malas noticias, que te hacen sentir impotente”

“Después de las explosiones a veces te sientes impotente, pero otras veces vienen ganas de luchar con tenacidad para no cederle ni un dedo al agresor. Y mucha gente está haciendo donaciones a nuestro ejército" -la expresión facial de Pandino de repente se volvió guerrera

“¡Pandino, nuestro héroe! ¿qué tiene que ver eso con la libertad?”

“Las matanzas de la guerra nos liberan de miedos y preocupaciones. Sólo existe la determinación silenciosa de luchar contra los asesinos y de vivir mientras puedas seguir vivo”

“Y ahora Pandino se nos pone romántico. Ese es el efecto de una explosión ¿verdad? pero no ha habido ninguna explosión aquí. En este pueblo, con los padres de Linotschka, reina la tranquilidad”

“Se trata del efecto de las explosiones sobre mí"

“Pero no ha habido ninguna explosión cerca de ti en semanas. En cualquier caso, el silencio se puede romper cuando uno quiere. No hay que esperar a que suceda nada”

“El silencio se rompe cuando se disuelve. Ahora mismo lo siento muy pesado dentro de mí y a mi alrededor” –dijo Pandino, poniendo sus patas sobre sus hombros

“No sé qué decir, Pandino”

“No digas nada, no perturbes el silencio. Quizás sea agotador. Quizás de ahí viene mi nueva inspiración... aunque el parto puede ser difícil"

“¿Inspiración colorida para Pandino después de que las sombras se disipen? pero por la forma en que describes este silencio, no parece que algo así vaya a ocurrir”

“Los vínculos te condicionan”

"Oh, entonces no tiene nada que ver con esa libertad de la que hablabas, ¿verdad?"

"Exactamente"

“Pero la falta de vínculos no debería ser una pesada carga. Y dijiste que el silencio está preñado. Por lo tanto, pesa”

“La falta de vínculos normalmente no tiene mucha importancia. Para mí puede tener un significado o no tenerlo, es decir, significar algo completamente nuevo que antes desconocía y que no tiene conexión con el pasado. Mis intereses no están claramente formulados, pero aún tengo la esperanza de poder definirlos. Ése es el poder del silencio”

“Linotschka, ¿entiendes algo?” – Cigüeña de repente se volvió hacia mí

Yo estaba revisando las cajas que les había llevado a mis padres poco después de que comenzara la guerra y escuchaba su diálogo en silencio. Era tan enigmático que me tenía atrapada.

“No mucho…” -admití



(texto original)


An diesem Wochenende haben Pandino und ich endlich Storch bei meinen Eltern besucht. Obwohl Pandino seinen Freund seit langem nicht gesehen hat, hat er kaum gesprochen, bis der sonst meist schweigsame Storch ihn fragte, was los war.

„Pandino, denkst du wieder über etwas nach? Möchtest du dich nicht mit uns unterhalten?“

„Ich denke nicht nach. Ich überprüfe das Potential der Stille.“

„Was soll das denn bitte bedeuten? – fragte Storch verdutzt.

„Es ist etwas passiert, was ich in Worten nicht fassen kann. Und es wird etwas passieren, was ich noch nicht vorsehen kann. Aber es ist schon in der Luft.“

„Hmm, so viele Rätsel!“ – Storch dehnte einen Flügel aus.

„Sage ich doch. Ich muss noch dafür Worte finden. Dann kann ich normal weiterleben und mit euch reden.“ - erwiderte Pandino.

„Bist du weissagender Meteorologe geworden? Was gibt es in der Luft? Vielleicht Regentröpfen?“

„Man kann eine Veränderung doch spüren. Stimmt! Wie beim kommenden Gewitter, wenn es schwül wird. Na gut, es geht doch um mein Leben, nicht um deins. Deswegen kannst du es nicht spüren.“ – Pandino zuckte mit den Schultern.

„Ist das auch wie das Warten auf das Ende eines Luftalarms?“ – fragte Storch.

„Nein, es ist wie das Warten auf die Nachrichten, nachdem man ferne Explosionen gehört hat. Warte, Storch, kann man überhaupt Kriegsmetapher benutzen? Warum hast du damit überhaupt angefangen?“

„Na ja, wenn sie die Gedanken oder Gefühle beschreiben…warum nicht? Schadet doch niemanden.“

„Es geht doch nicht um Krieg, auch wenn die Gefühle schwer sind.“

„Schwere Gefühle?“ Storch fragte neugierig.

„Ja, stille schwere Gefühle, die sich nicht nennen wollen.“

„Ist etwas passiert? - fragte Storch mit Sorge. - Ruft dich Wildschwein immer noch zu selten an?“

„Fast nie, aber nicht nur das.“

„Komm, Pandino, spielen wir ein Rätselspiel oder was?“ - Storch wurde irritiert.

„Storch, du hast selbst angefangen, Fragen zu stellen. Ich habe nur geschwiegen.“

„Warum?“

„Mir fehlen die Worte.“

„Hast du erfahren, dass die schöne Tänzerin ins Ausland umgezogen ist? Ist doch Juli. Oder wann war die Abreise geplant? August? September?“ - Storch meinte auf eine Spur zu kommen.

„Ja, sie ist schon umgezogen und Wildschwein hat mir nur selten geschrieben, geschweige denn angerufen. Das hat aber mit der Stille nichts zu tun.“

„Doch. Warum denkst du dann nicht darüber nach?“

„Ich weiß nicht, was ich darüber denken soll.“ antwortete Pandino leise.

„Du hast doch früher gesagt, das wäre das Ende der Welt bzw. das Ende deines Lebens. Wie war es nochmal?“

„Schlüsselwort ist „war“. Diese Aussagen gehören der Vergangenheit.“

„Und was jetzt?“

„Stille und vielleicht danach Veränderung. Oder schon jetzt: Potentielle Veränderung in der Stille. Eine schwangere Stille.“

“Und danach eine schwere Geburt....”

“Wer weiß. Ich habe so was noch nie erlebt.” - sagte Pandino offen.

„Hmm. Ist diese Stille hell oder dunkel?“

„Weder noch. Ich glaube, bunt mit schweren Schatten. Ich mache mir Sorgen.“

„Über Wildschwein?“

„Ne, der kann ganz gut leben, er hätte uns schreiben können. Ma non fa niente. Er macht nichts. Ich mache mir Sorgen über die schöne Tänzerin. Wie kommt sie dort im Ausland zurecht?“

„Ach Pandino, sie ist eben schön. Es wird ihr gut gehen. Du hast auch mal selbst gesagt, dass es gut ist, wenn sie außerhalb der Ukraine wohnt.“

„…Als es viele Raketenangriffe und keinen Strom gab. Jetzt ist es hier in Kyjiw doch sehr schön. Sommer ist hier schön!“ - er lächelte.

„Na ja, es gibt ab und zu Luftalarme. Warum sollte es ihr dort im Ausland schlecht gehen? Weil du ihr nicht applaudierst?“

„Ich und andere Zuschauer.“

„Es gibt doch im Ausland auch Zuschauer.“

„Du hast recht. Sie muss aber erst das neue Publikum gewinnen“ - Pandino wurde nachdenklich.

„Das schafft sie problemlos. Sie ist doch eine geniale Tänzerin, wenn ich mich richtig an deine Worte erinnere. Und wie kannst du ihr helfen? Du kannst doch nicht für sie tanzen! …Pandino auf der Bühne!“ Storch breitete seine Flügel aus und brach ins Lachen.

„Ja, ich bin zu dick, um auf der Bühne zu stehen.“

„Aber luuuustig!“

„Ach Storch, ich wollte nicht auf die Bühne. Ich liebe doch auf die Bühne zu schauen und jetzt habe ich keine Bühne.“

„Doch, die Kyjiwer Bühnen sind noch da es gibt sicher verschiedene Bühnen mit verschiedenen Tänzerinnen und Schauspielerinnen und Musikerinnen.“

„Ich will erst mal die Stille erforschen.“

„In der Stille kannst du dich nicht ablenken. Du brauchst eine Ablenkung“ - sagte Storch fürsorglich.

„Storch, mir geht es gut. Meine Gedanken sind nur etwas verstummt und es ist für mich neu.“

„Warte, du hast doch als Farbe „bunt“ genannt. Was ist dann bunt?“

„Meine Freiheit.“

„Ist die Stille also mit Freiheit schwanger?“

„Ja, es scheint so.“

„Du hast gesagt, das Warten auf Worte ähnelt sich dem Warten nach Explosionen. Aber nach Explosionen kommen immer schlechte Nachrichten, die manchmal hilflos machen.“

„Nach Explosionen kommt manchmal Ratlosigkeit, aber manchmal der Wunsch, hartnäckig zu kämpfen, um dem Aggressor keine Freude zu schenken. Viele Menschen spenden dann auch, um mehr Waffen zu besorgen.“ - Pandinos Gesichtsausdruck wurde plötzlich kriegerisch.

„Siehe da, heldenhafter Pandino! Was hat es mit Freiheit zu tun?“

„Dieser willkürliche Mord befreit von Ängsten und Sorgen. Es entsteht nur stille Entschlossenheit, gegen Mörder zu kämpfen und zu leben, solange man noch am Leben sein kann.“

„Und jetzt romantischer Pandino. Das ist die Wirkung einer Explosion oder? Ich habe hier keine Explosionen erlebt. In diesem Dorf bei Linotschkas Eltern ist bisher ganz ruhig gewesen“

„Ja, es ist ungefähr die Wirkung. Auf mich.“

„Aber es gab seit Wochen keine Explosionen in deiner Nähe. Auf jeden Fall, kann das Schweigen immer aktiv gebrochen werden. Du brauchst nicht zu warten.“

„Das Schweigen kann gebrochen werden, wenn sich die Stille auflöst. Sie hängt gerade schwer in mir und um mich herum.“ – sagte Pandino und legte seine Pfoten auf die Schultern.

„Ich weiß nicht, was ich sagen soll, Pandino.“

„Nichts, störe diese Stille nicht. Vielleicht erschöpft sie sich selbst. Vielleicht reift darin meine neue Inspiration…auch wenn die Geburt schwer sein kann.“

„Bunte Inspiration für Pandino, nachdem sich die Schatten auflösen? Aber so wie du sie diese Stille beschreibst, scheint sie bezugslos zu sein.“

„Bezüge machen abhängig.“

„Ach so, Bezugslosigkeit ist jene Freiheit, von der du gesprochen hast, oder?“

„Ganz genau.“

„Aber Bezugslosigkeit sollte schwerelos sein. Und du meintest, dass die Stille schwanger ist. Also das Gewicht ist doch da.“

„Nein, Bezugslosigkeit ist normalerweise bedeutungslos. Bei mir ist sie nur potentiell bedeutungslos oder halt bedeutungsreich, also mit ganz neuen bisher mir unbekannten Bedeutungen, die zur Vergangenheit keinen Bezug haben. Meine Bedeutungen sind nicht klar formuliert, aber ich habe die Hoffnung, dass ich sie noch formulieren werde. Das ist das Potential der Stille.“

„Linotschka, hast du etwas verstanden?“ – Storch drehte sich plötzlich zu mir.

Ich sortierte meine Kartons, die ich kurz nach Anfang des großangelegten Krieges zu meinen Eltern gebracht habe, und hörte ihrem Dialog nur schweigend zu. Er war so rätselhaft, dass ich nicht aufhören konnte, dem Gespräch zuzuhören.

„Kaum…“ gab ich zu.