sábado, 25 de febrero de 2012

Poli bueno, poli malo

 
A mí los policías siempre me han caído bien. Será que cuando les he necesitado me han tratado con amabilidad y eficiencia, será que me ponen los hombres de uniforme, será la fase de la luna, pero el caso es que me caen bien. Por eso me parece injusto que se estén llevando toda la culpa de los disturbios de los últimos días en Valencia, y que Facebook eche humo hablando de la brutalidad policial. Hay montones de vídeos colgados con imágenes de los disturbios y los he visto casi todos.

Y sí, he de reconocer que algunos me han puesto los pelos de punta, 
y que los policías responsables de esas agresiones, en mi opinión deberían ser inmediatamente expedientados. El hecho de que me caigan bien como colectivo no me autoriza a justificar acciones injustificables.

Pero resulta que también he visto a una niñata de catorce o quince años encarada a un policía y diciéndole literalmente “¡hijo de puta, que te estamos pagando el sueldo!”



Perdona bonita, ¿que tú estás pagando el sueldo a quién? ¿en qué trabajas? ¿te sale positiva la declaración de IRPF? Es más, me juego el cuello a que recibes todos los años 3000 euros de una beca de estudios, que salen del sueldo de quienes sí trabajan (ejemplo: el policía que tenías delante) y que te gastas en teñirte el pelo y hacerte piercings. Así que menos lobos, Caperucita. Por cierto, es de admirar la templanza de este poli bueno. Yo no sé si hubiera contenido mis ganas de darle un porrazo en toda la boca a la tontalaba maleducada esta.

Y luego está la, según el vídeo, “madre desesperada busca a su hija detenida/detenida y golpeada” (hay dos versiones)




La verdad, he visto a madres bastante más desesperadas que ésta. Básicamente porque la buena señora sabe perfectamente dónde está su hija (ella se halla en la puerta), puede hablar por teléfono con la niña y a juzgar por su reacción cuando pregunta, ésta le dice que se encuentra bien. Eso sí, al alma de cántaro nunca se le había ocurrido decirle a su retoña que ha de llevar siempre encima el DNI, y parece ser que de ahí vino todo el problema, la detención y la “desesperación” materna. Si es que....

También he visto al que parece ser el Jefe de la Policía diciendo que hasta ahora había sido un juego, pero ahora la cosa iba en serio, que estaban ocupando la calzada ilegalmente y que si no se retiraban de inmediato, sintiéndolo mucho tendrían que empezar a detener a gente (minuto 1:08).




Y ahí es donde me he quedado de “pasta de moniato”. O sea, a cuadros. Porque va y resulta que la susodicha manifestación era ilegal y la Policía tenía la obligación de desalojar la calzada, a las buenas, a las regulares o a las malas. Puede parecer duro pero es así, forma parte de las obligaciones que conlleva el trabajo, ingrato y mal pagado, con el que los policías se ganan el pan de sus hijos. Y si lo piensas bien no es tan descabellado. Imaginemos por un momento que cada vez que veinticinco amiguetes deciden manifestarse porque no les gusta que hoy esté nublado, cortan el tráfico en la calle más céntrica y transitada de la ciudad. Y otros catorce se manifiestan porque perdió su equipo, y otros treinta porque se les estropeó la tele... si algo así se consintiera, nadie podría moverse por ninguna ciudad del planeta y ésa es la causa de que las manifestaciones deban cumplir unos requisitos legales. Deben ser notificadas a las Autoridades, autorizadas por éstas, y contar con las Fuerzas del Orden para prevenir altercados. Vamos, que el derecho a la manifestación, que es impepinable y reconocido en la Constitución Española, tambien conlleva, al igual que todos los demás derechos, sus correspondientes obligaciones. Y ahí es donde la cagaron los chavales del Luis Vives. A ver, no era de esperar que unos críos de instituto tuvieran esa información y la utilizaran, pero por favor ¿no había ningún adulto responsable de ellos (padres, profesores, directores espirituales, educadores sin fronteras) que les informara? ¿nadie trató de disuadirles de semejante estupidez? ¿nadie les propuso convocar una manifestación legal en vez de salir a la calle, cortar el tráfico por sus mismísimos y arriesgarse a sufrir un porrazo de un antidisturbios con el día tonto?

Vale, si todos los padres son como la “desesperada” del vídeo no me extraña, pero ¿de verdad todos son así? ¿y están educando a niños? Pues vaya futuro que nos espera.

Al final parece que la solución es echar la culpa de todo a la Policía; los chavales son quienes han salido malparados y los de siempre se frotan las manos, hablando de dictaduras inexistentes y llamando a la gente prácticamente a la lucha armada en vez de a la legítima protesta pacífica, que al fin y al cabo, a río revuelto ganancia de pescadores y los pescadores siempre son los mismos. Me repito, pero vaya futuro que nos espera.

jueves, 9 de febrero de 2012

Violencia ¿de qué género?




Pues no sé qué decirte. Una diputada del PP monta el escándalo por denominar violencia familiar a la violencia de género, y otra del SOE le responde que la violencia debe ser “de género” (la violencia que trata de prevenir esa ley tan especial que tenemos) porque es cuando le pegan a la mujer por serlo, y responde a años de supremacía del varón frente a la que las mujeres han de estar defendidas. Y no digo que no hayamos de estar defendidas las mujeres, que conste, pero.... cuando a alguien le pegan, torturan o maltratan en su propia casa ¿es de verdad tan importante el motivo?


Quiero decir que si te pegan por ser mujer todo el mundo se rasga las vestiduras, y hay una ley especial que castiga con especial dureza al agresor. ¿Y si te pegan por ser un niño pequeño? ¿y si te pegan por ser un anciano? ¿y si te pegan por tener una minusvalía? ¿y si te pegan porque alguien ha perdido los papeles, sin más motivo? Una vez, discutiendo con una feminista acérrima, me espetó que para esos casos ya estaba el Código Penal. Y sí, está, ¡nada más faltaba que no estuviera! pero mi pregunta sigue siendo por qué la ley castiga con mucha más dureza pegar a una mujer adulta que pegar a un niño pequeño, a un anciano o a una persona minusválida, que al fin y al cabo no tienen por sí mismos los recursos para defenderse que pueda tener una mujer hecha y derecha.
 
Y no, antes de que alguna me ladre, no estoy justificando en absoluto la violencia contra las mujeres, ni criticando que se castigue, sólo quiero dejar constancia de que la “Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género” me huele a chamusquina. Para empezar se carga directamente el artículo 14 de la Constitución Española (está recurrida por ello, pero pueden pasar años...) nadie puede ser discriminado por razón de su sexo, y en la susodicha ley, que por una razón personal tuve que leer detenidamente hace tiempo, se da por sentado que el agresor es varón y la víctima es mujer. Siempre. Nada que decir si la agresora es mujer y la víctima su marido, hijos, padres.... para todos esos casos, como me dijo aquella feminista “ya está el Codigo Penal”. Pues muy bien.


Pero es que además se carga de pleno la presunción de inocencia. No tengo más que ir a una comisaría y decir que Fulanito de Tal, con quien estuve saliendo hace unos ocho años me ha visto por la calle y me ha dado un empujón, para que ese hombre sea detenido, esposado, encerrado en un calabozo y puesto a disposición judicial. Sin pruebas, sin testigos, sin ningún daño físico, sin nada más que mi palabra y ni siquiera contra la suya, porque él no puede decir “esta boca es mía” hasta que no esté delante del juez, y eso sucede después de la detención y el calabozo, maldita la gracia. Claro está que lo  más probable es que el juez le deje en libertad, y la denuncia pase a formar parte de ese 70% (sí, he dicho bien, 70%) de denuncias por malos tratos a mujeres que se archivan directamente por no considerarlas fundadas. Pero el mal ya está hecho. Si fuera al revés, si Fulanito de Tal me acusara de haberle dado un empujón en la calle y quisiera denunciarme probablemente todo el mundo se reiría de él, y aunque fuera verdad y lo hubieran visto veinte personas dispuestas a testificar, lo más que recibiría yo sería una citación judicial y un “chica mala, multa de 10 euracos” por parte del juez y eso en el peor de los casos. Por ser mujer.

Y qué quereis que os diga, me jode. Porque hay  hombres en este mundo a los que quiero mucho y no me parece bien que una ley democrática les depare un trato tan indigno; y porque el corporativismo “de género” me repatea desde las entrañas. Yo no pienso defender a una maltratadora, a una estafadora, a una ladrona o a una asesina sólo porque tenemos en común que ambas somos mujeres, hasta ahí podíamos llegar. Pero por sorprendente que parezca, hay mujeres que sí defienden a ese tipo de elementas, alegando que “todas somos mujeres y nos hemos de defender entre nosotras”. Pues no, no me da la gana, mire usted. Y soy tan mujer como la que más.

Por otra parte, lo de “ellos nos tuvieron subyugadas y humilladas durante siglos y ahora hay que dar la vuelta a la tortilla", pues me parece la excusa perfecta para que nuestros tataranietos dentro de cien años estén puteando otra vez a nuestras tataranietas con la excusa de que ellas lo hicieron antes. Quizá yo he tenido la suerte de que nunca he sido subyugada ni humillada por ser mujer, y aunque está claro que otras sí lo fueron, no me parece bien que paguen el pato por ello mis contemporáneos varones, que han nacido varones como otras nacimos mujeres y no son responsables de cosas que pasaron antes de que ellos nacieran. No toca dar la vuelta a la tortilla, toca que esa tortilla desaparezca de una vez por siempre.

Y desde luego toca YA que la susodicha leyecita sea sustituida por una Ley que proteja de verdad de la violencia doméstica a TODOS, sea quien sea el/la víctima, y sea quien sea el/la agresor/a. Entonces estaremos hablando de justicia y de no discriminación, antes no.



domingo, 29 de enero de 2012

María

También sería un buen título “Cómo ser completamente infeliz a la vez que famosa, rica y bella”.

María fue una jovencita obesa, y nadie lo diría viendo las fotos que de ella nos ha dejado la historia, pero lo fue, y aunque su cuerpo consiguió perder todos esos kilos llegando a la edad adulta, su alma nunca los perdió, siempre fueron un lastre que la aterrorizaba, y en ocasiones la paralizaba a la hora de salir a un escenario. Y María salió a un escenario muchas, muchas veces en su vida.

Miras una foto suya y es imposible no preguntarse “¿cómo es que no hubo nadie capaz de amar con el corazón a semejante beldad de ojos profundos? ¿cómo pudieron sus seres más cercanos traicionarla de esa manera?”
 
Su madre la apartó durante años de su padre, la criticó duramente por su obesidad y la obligó a tomar lecciones de música y canto con una disciplina espartana, a veces durante doce y trece horas al día. Raro es que María no terminara odiando el canto, pero no lo hizo, al contrario, se entregó a él con pasión, con todo su ser, tal y como ella sabía entregarse a todo y a todos en la vida.

Su marido se casó con ella cuando empezaba a despuntar como cantante, y con sus habilidades de empresario la “ayudó” (según él) a triunfar... a cambio de quedarse con todos sus beneficios, que empezaban a ser sustanciosos. Cuando se separaron, María descubrió que todo lo que había ganado en su carrera estaba legalmente en posesión de su marido, y a ella no le quedaba ni un céntimo, sólo su prodigiosa voz para seguir ganándose la vida. Resurgió de sus cenizas, volvió a tener ingresos millonarios que esta vez cobraba ella, y siempre siguió ayudando económicamente tanto a su ex marido como a su madre. Ambos se lo agradecieron hablando mal de ella, casi insultándola, en periódicos y revistas durante años.


Y luego conoció al cerdo de Onassis, y el cerdo de Onassis la utilizó, la exhibió como un trofeo, la humilló públicamente, mientras María le seguía, enamorada y fiel como si fuera una de las heroínas que interpretaba en sus óperas. Al final la cambió por la sosa e interesada viuda de Kennedy, que únicamente se casó con él por su dinero, mientras que María, que nunca se casó con él, le habría amado aún siendo un pordiosero. Onassis se lo agradeció haciendo que María se enterara de su relación con la Kennedy por los periódicos, ni siquiera fue hombre para romper con ella cara a cara. Años después, cuando el ya anciano multimegamillonario agonizaba debido al cáncer, fue la fiel María quien estuvo a su lado en esos últimos momentos y fue entonces, sólo entonces, cuando el muy imbécil se dio cuenta de qué clase de mujer había tenido y había perdido. Fue entonces, sólo entonces, cuando fue capaz de decir “María, te amo, ahora sé que te amo”. A buenas horas.



María Callas, la del cielo en la voz y el infierno en los ojos, sólo fue, es y será verdaderamente amada por su público. Espero que en vida le quedara el consuelo de saber que ese amor no desaparecerá nunca, como desaparecieron uno a uno los tibios amores que la acompañaron mientras estuvo viva.

sábado, 14 de enero de 2012

Poca vergüenza

Poca vergüenza tengo, muy poca, por haber estado tanto tiempo sin escribir en el blog. Ahí va la excusa: he pasado un pequeño bache personal y de salud, y francamente, no tenía ganas de nada. Pero ya semisuperado vuelvo a la carga, y vuelvo con uno de mis temas favoritos: la Ley Antitabaco.

 
Para empezar debo felicitar a Rajoy por su hábil maniobra en plena campaña electoral, poco honrada pero muy política y eficaz: INSINUAR que quizá haría unas modificaciones en una ley que evidentemente no pensaba modificar. Captó votos de los acérrimos fumadores convencidos, que ahora están cabreadísimos, pero que dentro de cuatro años evidentemente no se acordarán de nada. Eso sí, nos asustó un poco a los “antis” que temimos ese castastrófico paso atrás que hubiera sido suavizar la Ley Antitabaco. Afortunadamente, ha primado el sentido común y eso no ha sucedido ni va a suceder. Si alguna vez se modifica esta ley, será para endurecerla más aún: para prohibir el consumo de tabaco en cualquier espacio público, para restringir su venta y/o para finalmente ilegalizarlo como la droga dura y peligrosa que es. Espero con ansia estos acontecimientos.
 
 
Durante el año 2011, unas 600.000 personas han dejado de fumar, han disminuido los ingresos hospitalarios por enfermedades cardiovasculares y otras asociadas al consumo de tabaco, y MUY IMPORTANTE y significativo: los ingresos por asma infantil se han reducido en un 15%. ¿Y qué tiene que ver el asma infantil con el tabaco, si evidentemente los niños que padecen asma no fuman? Pues tiene que ver una de las razones más importantes para que los gobiernos endurezcan las leyes antitabaco: esos niños han estado en general menos expuestos al humo del tabaco, para ellos especialmente tóxico y letal, tanto en ambientes públicos como en sus propios hogares. Los padres fumadores y bienintencionados que fuman, pero no lo hacen jamás delante de sus niños, ya pueden ir (lo siento) desengañándose: el humo, llamado de tercera mano, les llega a sus hijos a través de su ropa, su cabello y sus exhalaciones. Por eso muchos padres, aunque asuman los problemas de salud propios asociados al tabaco, dejan de fumar cuando sus retoños presentan algún episodio de problemas respiratorios. Y hacen bien.
 
 
Lo único que no se ha producido durante este año pasado, ha sido la catástrofe económica, el hundimiento total de la hostelería y el turismo que predecían las organizaciones de fumadores, algunas de ellas, atrevidos, con el apellido de “tolerantes”. Manda güevos. Pues, se siente, va a ser que no. Las afiliaciones a la seguridad social en el sector hostelero han aumentado con respecto a 2010, y en cuanto a los turistas, que presuntamente huirían en masa de España al no poder encender sus cigarros en ningún bar íbero, 2011 ha sido un año de récord. ¿A ningún “tolerante” se le ocurrió pensar que en sus países la prohibición es aún más estricta? La nicotina y el alquitrán que fuman deben estar haciendo mella en sus neuronas..... Puede que el asador de Guadalmina esté en quiebra, pero esto posiblemente sea debido más a la desatención de su propietario, que se dedica a molestar a las autoridades con sus pajas mentales y a escribir cartitas de desaliento y desesperación a sus veintitrés socios, que a la prohibición de fumar en él. El resto de la hostelería sigue funcionando con normalidad y sin humo. Y así debe ser.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Amigo Petrov

Cuando yo tenía 13 años, un día a principios de otoño, el oficial ruso Stanislav Petrov me salvó la vida. Nunca se lo he contado a nadie, básicamente porque me enteré hace muy poco. Esta es la historia. 

 
El 26 de septiembre de 1983, una extraña conjunción de fenomenos astronómicos y atmosféricos le juegan una grandísima putada al pobre Petrov, y por poco a toda la humanidad. El amigo Stanislav, técnico informático del ejército de todas las rusias en plena guerra fría, se encuentra de guardia tan tranquilo en su cuartel, cuando de repente divisa en el radar cinco misiles norteamericanos que vienen directitos hacia suelo soviético. Imagínenselo al pobre, sudando la gota gorda mientras ve esos puntitos que se acercan y no puede creerse su mala suerte. Toca dar la alarma según obliga el protocolo del ejército soviético y Petrov sabe que eso significa apretar el botón y también sabe lo que todos sabemos que significa apretar ese botón. Estamos en el año 83, la guerra fría, por muy fría que sea, de vez en cuando pega un subidón de temperatura y los cabrones de los rusos y los americanos se tienen ganitas los unos a los otros. A los demás que nos zurzan si se nos llevan por delante, pero ellos se tienen ganitas.

 
El caso es que Petrov, funcionario al que no le pagan por pensar, se acuerda de la progenitora que alumbró al puto radar y contraviniendo sus obligaciones como militar, va y piensa: “¿dónde van estos jodidos yankis, atacando con cinco míseros misiles cuando los tienen a miles? esto tiene que ser un error....” Y acertó, era un error. Y menos mal que hizo eso por lo que nunca le pagaron, pensar, y no dio la alarma y no se lió parda aquella tarde porque los presuntos misiles se esfumaron en el aire tras unos minutos, sin haber impactado en suelo soviético ni en ninguna otra parte. Luego se supo que la falsa alarma fue provocada por la posición del sol en otoño junto con algunas señales térmicas, y maldita la gracia de todos ellos. Menos mal que estaba allí nuestro buen Stanislav, para pasarse por el forro a los superiores, las órdenes y al jodido radar, pero el pobre hombre debió de sufrir lo suyo mientras decidía si se comportaba como un buen militar o como un buen humano con cerebro bajo la gorra. Y afortunadamente le dio por lo segundo.

Por cierto, cuando sus superiores se enteraron..... ellos sí, se comportaron como buenos militares y castigaron a Petrov por haber desobedecido las órdenes. Había salvado de una hecatombe a la humanidad, pero eso es lo de menos, una orden es una orden y hay que obedecerla. Increíble, pero cierto. Menos mal que veintitrés años después, la ONU se estiró y le puso una medallita a Stanislav Petrov, a la vez que le felicitaba públicamente. Por aquel entonces el ex oficial Petrov ya estaba retirado del ejército. Claro, después de semejante aventura, cualquiera no se retira.


sábado, 22 de octubre de 2011

País de ninis, gorrones y quejicas

Mira que intento no cabrearme, que me va a subir la tensión...... pero es que no puede ser. A veces odio el país en el que vivo. Y me da por hablar de ello porque cuando conocí el primer caso me escadalicé, pero es que cada vez veo más, y de primera mano. Nininis (ni estudio, ni trabajo, ni ganas tampoco) de más de treinta años; gorrones profesionales que pillan a un alma cándida necesitada de afecto y le succionan hasta la sangre de las venas; gente que se queja de no poder vestir a sus hijos pero vive en un pisazo; presuntos amigos que piden dinero para algo presuntamente supernecesario, y por supuesto nunca lo devuelven; personajes que despotrican de los bancos y de lo caras que son las hipotecas pero no pagan una sola letra en su vida; y sobre todo, y aquí sí que me hierve la sangre, gente que está cobrando los eternos 400 euros, y rechaza trabajos porque total ya me están dando la paga sin tener que ir a trabajar. Y encima luego se quejan de que tienen que vivir con sólo 400 euros. 
 
 
Y cuidado, mucho cuidado que no me refiero al tipo o la tipa que llevan toda la vida currando, en tiempos de crisis se quedan en el paro y cobran una prestación ¡¡faltaría más, que no pudieran cobrarla!! Me refiero a gente a la que conoces de años, que jamás ha tenido un trabajo normal, como mucho algún lío fantasioso-empresarial que ha durado una semana, y que por descontado están siempre cobrando alguna paga que sale de TU TRABAJO y de TUS IMPUESTOS. Y eso sí, no falla: tetas postizas, tinte, extensiones y manicura para ellas; cochazo, pase del fútbol y noche de cubatas todos los sábados para ellos. Con un par.
 
 
Señoras y señores: quien escribe estas letras es funcionaria, y está un poco hasta las narices de oír a la mínima “qué chollo” “que suerte tener un trabajo como el tuyo” y “qué vidorra os pegais los funcionarios” Pues de eso nada, querid@s mí@s. Mi suerte y mi chollo consistieron en su momento en invertir varios años de mi juventud estudiando unas oposiciones, que aprobé para luego irme a trabajar donde me mandaron que me fuera, hasta que pude volver. No voy a quejarme de mi trabajo, en realidad me gusta y desde luego los hay  mucho peores, pero de ahí a que me paguen sólo por ir y esté todo el día leyendo el periódico, como parece ser que hacemos todos los funcionarios, pues hay un mundo. Por muy funcionaria que sea, mi trabajo me cansa y me estresa como a todos; atiendo al público y hay gente muy simpática y gente imbécil con la que tienes que tener una paciencia infinita, y no es moco de pavo. Sí, esos que te pueden espetar en cualquier momento “yo te estoy pagando el sueldo” antes de que yo les ladre “sí, con la prestación/pensióndeloquesea/desempleo/400 euros que te estoy pagando yo a ti, que estoy en activo” y no falla, aunque no les conozca de nada, siempre acierto, se les nota en la cara (dura).
 
 
También están quienes no pagan ni el alquiler ni la hipoteca. Pueden hacerlo durante años antes de que les echen legalmente, y luego ya se encargarán de no tener trabajo (aunque sí de cobrar la paguita correspondiente) porque si lo tienen algún juez podría embargarles el sueldo para pagar lo que deben, y eso nunca, mejor cobrar la paga, que no se la embargan. Estos además tienen la ventaja añadida de que a los bancos les interesa conceder hipotecas que no va a pagar necesariamente quien las firma, porque acabamos pagándolas los demás directa (interés, TAE, y demás historias de quienes pagamos nuestra hipoteca) o indirectamente (rescate de bancos en crisis con dinero público, y hablamos de muchos millones de euros). Total, que el banco acaba cobrando la hipoteca y además quedándose el piso, mientras que el gorrón de turno, que ya puestos a no pagar se ha metido en un pisazo de 300 metros cuadrados, qué más le da, disfruta del susodicho pisazo durante unos añitos, y además con poco de suerte y lloriqueo, viene el 15-M a impedir el desalojo y les sale la jugada redonda.
 
 
Sí, todos tenemos derecho a indignarnos, que vivimos en democracia, pero ya puestos igual deberíamos indignarnos quienes vamos a trabajar todos los días y hemos pagado nuestra casa con el sudor de nuestra frente, y  no quienes van a manifestarse todos los días, con su iphone, su cochazo y sus botas de Adolfo Domínguez. Lo que pasa es que nosotros no tenemos tiempo de indignarnos, hemos de ir a trabajar para ganarnos la vida.

domingo, 2 de octubre de 2011

Súmate a la diversidad


Este es el manifiesto que se leyó el pasado 24 de septiembre en el Color Beach Festival de Gandía. Vamos, lo que antes era el Orgullo Gay, que ahora se llama así. Como lo escribí yo, y mucha gente me felicitó, lo comparto en el blog. Después de la foto de mi menda leyéndolo al final de la marcha, adjunto el texto completo. Besos a todos.
 



"28 de junio de 1969. Ciudad de Nueva York. La policía realiza la enésima redada en el bar de publico gay Stonewall Inn, y esa noche alguien dice “BASTA YA”, y se rebela, y grita a los policías que un homosexual es un ser humano igual que el resto. Ese hombre no está solo, y muchos otros siguen su ejemplo. Se producen los primeros disturbios protagonizados por gays, a los que siguen multitud de manifestaciones pacíficas. Por fin las lesbianas, los gays, las y los bisexuales, las y los transexuales, tiran de una patada abajo la puerta del armario y salen en tropel a decir “aquí estamos”. Han pasado cuarenta y dos años y aquel pistoletazo de salida se ha extendido por todo el mundo. Desde aquella noche millones de personas LGTB han luchado para que los derechos humanos sean para todos, independientemente de su orientación sexual.

Año 2004. Mientras en España se aprueba la reforma legal que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, en la ciudad de Mashad, al nordeste de Irán, Mahmoud  Asgari y Ayaz Marhoni son detenidos y acusados de homosexualidad. Son torturados y confiesan su crimen tras recibir 228 latigazos. Permanecen en la cárcel 14 largos meses hasta que finalmente son condenados a muerte y ejecutados en la horca. En el momento de su muerte Mahmoud tenía 15 años y Ayaz, 17.

No son los únicos. Miles de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales han sido asesinados debido a su condición sexual, o bien por las autoridades y las leyes de sus países, o bien por una sociedad que no les ha dejado vivir siendo diferentes al resto.

Por ellos estamos hoy aquí, por todos ellos lanzamos hoy este grito para decir que seguimos luchando, que mientras una sola persona en cualquier parte del mundo, sea discriminada por su orientación sexual, estaremos diciendo “BASTA YA”, como dijo aquel valiente, aquella noche en Stonewall Inn.

Somos afortunados nosotros, muy afortunados por haber nacido en nuestra época y en nuestra civilización. Es por eso que en este momento, celebrando la gran fiesta de la diversidad y del orgullo LGTB, desde el colectivo Independence Gay te pedimos que te sumes a la diversidad, sea cual sea tu origen, profesión y orientación sexual.

Súmate a la diversidad, porque ser diverso no es sólo ser lesbiana, o gay, o trans, o bisexual.

Es diverso quien ha nacido en otro país, y ha salido de su tierra buscando una vida mejor, porque hay quien encontró esa vida al lado de su casa; es diverso quien padece una enfermedad y lucha día a día por superarla, porque hay quien disfruta de buena salud.

También es diverso quien se siente incomprendido, quien trata de encontrar su lugar en el mundo y no siempre lo consigue, porque hay quien se siente cómodo con lo que le ha tocado vivir.

Es diverso quien lucha por su familia, y también quien no tiene una familia por la que luchar.

Es diverso quien gana, es diverso quien pierde, porque quien gana siempre es diverso de quien pierde, y de quien empata.

Es diverso quien se tiñe de rojo, porque otros se tiñen de negro.

Son diversos los altos, los bajos, los delgados y los que tienen sobrepeso. Son diversos los que llevan gafas, los que se hacen tatuajes y los que visten con camisas a cuadros.

TODOS somos diversos unos de otros, y quien no lo sea, por el hecho de no serlo será diverso de todos los demás.

SÚMATE A LA DIVERSIDAD, porque ser diverso consiste simplemente en ser HUMANO."