lunes, 15 de abril de 2013

Se acabó


Tenía que pasar un día de estos, pero no duele menos el final por esperado. El pasado viernes la cadena Starz emitió en EEUU el último capítulo de “Spartacus: the war of the damned”, la cuarta y última entrega de la serie más salvaje, más gore, más erótica, más bestia, más no apta para sensibles y con más chulazos por fotograma cuadrado que haya existido jamás. Mis gladiadores del alma, no os pienso echar de menos porque existe el DVD y os he autoproclamado compañeros de mis noches solitarias, pero ya no habrá más vuelcos del corazón a la espera del nuevo e impactante giro argumental. 

Crixus
Porque lo mejor de "Spartacus" son los actores que la interpretan, pero la historia tal y como está contada, te deja sin parpadear y con la boca abierta. Y sí, la serie es bastante fiel a la Historia  con mayúscula teniendo en cuenta lo poco que se sabe de la verdadera historia de Espartaco, el esclavo tracio que lideró una rebelión y puso en jaque a la mismísima Roma; pero la parte novelada no tiene desperdicio. Refleja de manera muy fiel la forma de vida de los antiguos romanos, con sus caras y sus cruces (lo de cruces va con doble sentido, aquellos cabrones se dedicaban a crucificar a la gente que no les caía bien...) y sobre todo refleja lo que fue la esclavitud, el hecho de poseer seres humanos con los que el Dominus podía hacer lo que le diera la gana, incluso obligarles a matarse entre ellos para diversión de sus amigotes.

Bueno, pues además de disfrutar como una enana y dejar salir mi lado más salvaje, he aprendido mucho viendo esta serie, me he emocionado, he reído, he llorado y ahora sé que nunca se está demasiado débil ni demasiado herido para luchar. Y bueno, muy bueno es saberlo.
Ganicus 
Todos habeis visto más de una vez en este blog a Crixus, que es el rey de mi corazón desde la primera vez que vi en la pantalla sus ojazos negros; también la muerte de Andy Whitfield fue motivo de un post en septiembre de 2011 (“Un joven y hermoso guerrero”), pero hoy me gustaría rendir homenaje a otros personajes y a los actores que los interpretan. 
Gannicus, el rubio Dios de la Arena, picarón y atrevido como él solo, pero con un corazón tan grande como rápida su espada; Oenomaus, gigante imbatible, entrenador estricto y sabio a la par, vivo ejemplo de que bajo el más duro pecho puede esconderse un corazón tierno; Lucretia, la maravillosa Lucy Lawless interpretando a la malvada más vulnerable e incapaz de resistirse a los ojos y otros encantos de Crixus (y cómo la entiendo...); 

Oenomaus 
Agron, llegado del este del Rin a poner el toque germano a la serie, y enfurecido de dolor tras la muerte de su hermano. Por cierto, Agron ha protagonizado junto a Nasir las escenas a mi entender más fuertemente eróticas de toda la serie. Sí, también las menos explícitas, pero a lo mejor ahí está su gracia: un primer plano de estos dos dándose dulcemente un beso en los labios, a mí me sube las pulsaciones mucho más que ver la orgía más salvaje. Será que los chicos lo valen. Seguimos. La mala entre las malas Ilithyia y su marido, el legado Claudius Glaber, cuyos desnudos en la serie tampoco han pasado desapercibidos en absoluto, y que nos las han hecho pasar canutas con sus retorcidos planes; el villano y cobarde Ashur, la sucia serpiente siria a quienes todos hemos tenido ganas de matar, interpretado por el guapísimo actor Nick Tarabay;
Agron y Nasir
la preciosa y valiente Mira, muriendo como una guerrera en los brazos del hombre al que ama, y que resulta que al final también la quería un poco a ella, pese a que hubiera estado bien que se lo hiciera saber antes de su muerte; la dulce Naevia que pasa de ser una esclava sumisa a la más aguerrida luchadora gracias a las manos y el amor de Crixus (también la entiendo perfectamente, ¡qué milagro no serán capaces de hacer las manos y el amor de Crixus ;-)!; el increíble Tiberius, uno de los personajes más sorprendentes de la última temporada... y todos los que me dejo para no hacerlo muy largo, pero eso sí, no quiero pasar por alto la ocasión de quitarme el sombrero frente a Liam McIntrye, que ha hecho el personaje de su vida. 

Legatus Glaber
Además de  por su magnífica interpretación, también por el papelón que suponía tener que sustituir al queridísimo Andy Whitfield no sólo en la serie, sino en el corazón de los fans. Liam lo ha hecho, ha sido un magnífico Spartacus, y cada una de sus apariciones desde la primera, han resultado espectaculares. Especialmente la primera, primera escena del primer capítulo de “Vengeance”, donde ya se marca una persecución y batallita contra los romanos en la que pone muy bien puestos los puntos sobre las íes y deja muy claro que Él es Spartacus. Bien por Liam, y que conste que no lo tenía nada fácil, pero como él mismo dice en la serie, nada es imposible si el corazón y la mente se ponen a ello.

Para fans incondicionales, y también para recién llegados, aquí teneis algunas frases y diálogos célebres de “Spartacus”, que se vea que en esta serie además de carne hay mucho cerebro. Y no me refiero sólo a todos los cerebros que se han desparramado por la Arena durante las cuatro temporadas ;-) Ahí van:
  • “Mátalos a todos” o “kill them all”, el leit motiv de la serie y una muy buena presentación para toda ella. Muy efectivo si se dice con cara de mala leche.
  • “Un hombre debe enfrentarse a su destino, o ser destruido por él.”
  • “Jodida polla de Jupiter” o “fucking Jupiter´s cock”, otro leit motiv repetido hasta la saciedad.
  • “Estudiad, entrenad, sangrad, y un día sereis leyendas.”
  • “¿Cómo te fue anoche con Espartaco? ¿su polla tiene buen tamaño al endurecerse? ¿cuántas veces te poseyó?” interrogando a una esclava acerca de sus servicios, sin preámbulos ni tonterías...
Ilythia y Lucretica, dominas de poderío donde las haya
  • “Dejad caer vuestra espada y yacereis para siempre a su lado.”
  • “Tiberius, quiero terminar ya, méteme la polla en el culo” ... pero sin mariconadas, le faltó decir... venga, voy a desvelar algo, ésta frase la dice un romano que está dándole a una esclava a cuatro patas, y Tiberius es su esclavo personal, que hasta ese momento está mirando y ahora le toca actuar. Para que luego nos vayamos quejando nosotros de nuestras condiciones laborales.
  • “No os desconcentreis ni aunque el mismísimo Júpiter abra de repente el cielo y veais su polla colgando. La primera distracción del gladiador, es la última.” Como vereis, la polla de Júpiter no es un personaje de esta serie, pero podría serlo perfectamente. Aparece más que ningún otro.
  • “Un gladiador no teme a la muerte, la abraza, la acaricia, se la folla.”
  • “Luchad como uno, o morid como dos.” Ésta me encanta.
  • “Les enseñaremos que nosotros forjamos nuestro propio camino, y que nada en este mundo es imposible cuando el corazón y la mente se ponen a ello.” Olé mi Spartacus, olé y olé y olé.
  • “No hay mayor victoria que irse de este mundo siendo un hombre libre.”

Agron, Gannicus, Spartacus y Crixus
Y para terminar quiero ofrecer a Starz, a cada una de las personas que han hecho posible que podamos disfrutar de una serie como “Spartacus”, mi más profunda Gratitud. Que los Dioses de la Arena os bendigan por siempre.

miércoles, 10 de abril de 2013

Con alguien que ya está muerto

El otro día volví a ver la peli “Los Miserables”, la última, la de Eddie. Y salió a la conversación con unas compañeras la escena en que Fantine es echada de su trabajo, y para mantener a su hija vende su pelo, luego vende sus dientes, y finalmente vende su cuerpo. En un momento determinado, cuando ya es la viva imagen de la desesperación, se lamenta de que a sus clientes no les importa hacerlo con una persona que ya está muerta.

Aaron y Eddie en Los Miserables 2012
Y tiene razón. Estás viendo a una mujer sucia, demacrada, famélica, dolorida, que lo único que puede hacer es tenderse, abrir las piernas y mirar llorando al techo, y estás viendo que a los clientes les da igual, ellos pagan, se la tiran y les da igual. Y eso es algo que nunca he podido entender muy bien. A ver, no critico el que alguien comercie con su cuerpo; siempre que sea entre adultos y previo acuerdo cada uno que haga con sus agujeros lo que le dé la gana, pero me sorprende mucho la capacidad de algunos hombres para dejar de pensar, sentir y razonar en cuanto se les baja la sangre a la polla. 

Fantine 
Porque esa escena de la película también pasa en la realidad. Cuando oigo hablar de chicas que vienen de países pobres con promesas de trabajo y acaban siendo explotadas y maltratadas sexualmente, siempre pienso en los clientes en el momento en que entran a una habitación a echar una canita al aire con alegría y se encuentran a una niña muerta de miedo, que no habla español, que se quita la ropa y se tumba en la cama, mira al techo y no puede hacer nada más que dejarse hacer. Yo me imagino siendo hombre en esa situación y de verdad, aunque al entrar estuviera más caliente que una estufa, viendo algo así se me encogería todo; y aunque físicamente no se me encogiera nada, no sería capaz de poner un dedo encima de esa chica por nada del mundo. Que sí, que el impulso sexual es muy fuerte pero hay cosas que son o deberían ser aún más fuertes. Por ejemplo la humanidad y la decencia.

Y aunque desconozco las estadísticas sobre el tema, me gusta pensar que hay hombres que actúan como se debe actuar en un caso así. Una cosa es estar desesperado en el tema sexual y pagar por hacerlo a alguien que lo hace libremente, y otra cosa es saber en qué condiciones está la mujer que tienes delante y aún así echarte encima de ella creyendo que la has pagado. Lo primero no será la conducta más ética del mundo, pero sigue siendo un acuerdo entre adultos libres; lo segundo es una canallada.

Igual soy una ilusa, pero me gusta pensar que todos aquellos varones a quienes conozco y quiero, saldrían de esa hipotética habitación sin haber tocado a esa hipotética mujer. Se duerme mucho mejor y se es mejor persona con el pantalón ardiendo y la conciencia tranquila, que al revés.


viernes, 5 de abril de 2013

Me gusta

He de reconocer que es un gran invento, el botoncito este de “Me gusta” en facebook. Sí, también echo de menos un botón de “No me gusta”, incluso de uno de “Por favor quita eso, ¡qué asco me da!” pero el simple megusta sigue siendo una manera de hacer un comentario sin hacerlo (nunca lo entenderé, pero hay gente de verbo sucinto) y sobre todo de indicar que has leído los comentarios de tus amigos. Y eso está bien. Cuando le dices a un amigo guapetón que en una de sus fotos ha salido cañonazo, un megusta en tu comentario significa “lo he leído y gracias”, sin que haga falta más. Mola.

En el apartado de inconvenientes, tenemos a la gente que cuelga material en facebook con el imperativo “¡Dale al megusta!” o “¡Comparte!” si no quieres que... si quieres que... si piensas que..., etc.  Y no, queridos, no. Daré al megusta y/o compartiré si tengo tiempo y ganas de ello, no me lo tiene que pedir nadie y el facebook me da por sí mismo esa posibilidad, así que si no le doy al megusta o no comparto un enlace no es porque no quiera salvar a las ballenas, ni porque esté de acuerdo con la última pantochada del gobierno, ni porque esté a favor de que se trate a los niños como esclavos en Bangladesh, ES PORQUE NO ME DA LA GANA Y PUNTO. Que una tiene otros asuntos que atender.


Y ya rizando el rizo de lo esperpéntico, de lo farandulero, de lo bien que sirven las redes sociales para reflejar la estupidez humana, está el “Kevin se está muriendo en un hospital de Alcobendas y necesita tu ayuda, ¡TÚ PUEDES SALVAR A KEVIN!, dale al megusta y por cada like (pardillo que le dio al megusta) se donará un euro para pagar el tratamiento de Kevin, necesitamos 10.000 likes, ¡por favor, no dejes pasar esta oportunidad de ayudar, Kevin y su familia están desesperados!” y todo acompañado con una foto del pobre Kevin en la UVI rodedado de cables y aparatos, famélico, con una mirada triste que rompe el corazón e incita a la más noble ternura... ¡y encima ayudarle es gratis, no tienes que poner dinero, sólo darle al megusta y alguien lo hará por ti! ¡ser solidario con Kevin es el chollo del siglo! y ahí estamos, compartiendo y dándole al megusta como posesos, y pidiendo a nuestros amigos que también lo hagan.

Parémonos a meditar un momento. Vamos a dar por sentada la existencia de Kevin en algún lugar de Alcobendas, vamos a pensar que es cierto que está enfermo y no se trata de una foto sacada de internet, ni de un montaje. Vamos a dar por sentado también que, sea cual sea la enfermedad de Kevin (nunca viene especificada, como mucho se dice en abstracto “cáncer” o “necesita un trasplante”) su tratamiento excede las posibilidades del humilde hospital de Alcobendas donde está ingresado, y tampoco se puede arreglar nada si se le traslada a otro hospital con más tecnología y la Seguridad Social costea su tratamiento. Para eso cotizamos y es lo que se suele hacer si en realidad existe un tratamiento que se puede aplicar a un niño enfermo. Pero no, en el caso de Kevin no, menos mal que en alguna parte existe un salvador de niños enfermos (cuyo nombre tampoco viene nunca especificado) que, bendita sea su generosidad, está dispuesto a donar de su bolsillo el dinero necesario para pagar el tratamiento de Kevin siempre que tú hagas click con el ratón en el megusta. A ese benefactor, a esa gran persona de las que ya no quedan en el mundo me gustaría decirle:

¡¡¡¡HIJO DE PUTA, QUE EL CRÍO SE ESTÁ MURIENDO!!!!  ¡¡¡Haz el favor de PAGAR EL PUTO TRATAMIENTO YA, ¿o es que vas a tener a un niño agonizando mientras esperas que los demás le demos al megusta?!!!!! ¿y si estamos pintándonos las uñas y hoy no hemos entrado al facebook, acaso vas a cargar sobre nuestras conciencias la muerte del pobre Kevin? ¿y si antes de la foto de Kevin alguien ha publicado una de Crixus y eso nos entretiene y nos despista de cualquier otro objetivo solidario? ¿Y si hacen falta 10.000 likes y sólo 9.990 de nosotros le damos al megusta? ¿qué haces entonces, como no hemos llegado a 10.000 te guardas tu dinero y dejas morir al pobre Kevin? Porque esa duda me corroe mucho, no creais que no me corroe...


Y ahora hablando en serio, amigos míos que todavía compartís esas cadenas absurdas: Kevin no existe. Hace unos años el director de un conocido hospital valenciano tuvo que desmentir en prensa, mediante una carta firmada con su nombre, apellidos y cargo, la existencia de otro niño que necesitaba una trasfusión e iba a morir de inmediato si no la recibía. La gente colapsaba el hospital preguntando por él y se la remitía a la Unidad de Donaciones de Sangre, que es donde debería haber ido en primer lugar, pero aún así la situación se desbordó de tal manera que el director del hospital se vio obligado a intervenir. Eso fue hará unos quince años, y el otro día volví a recibir esa cadena publicada en el facebook de alguien.... no, que no os tomen el pelo, Kevin no existe, detrás de esos bulos normalmente hay gente con ganas de divertirse y ver hasta donde llega su experimento, o profesionales recopiladores de datos que luego los venden a empresas con intereses comerciales. Que en facebook estamos más desnudos de lo que pensamos, que se sabe todo, y un megusta en la foto de Kevin puede implicar al día siguiente un comercial en tu puerta queriendo venderte una suscripción a Solidarios sin Fronteras ni Cerebro, y eso tiene mucho peligro. Tened cuidado y no os fieis de nadie. Me temo que siempre habrá caldo de cultivo para la proliferación de estas cosas en internet, pero por favor no seais los lectores de este blog quienes alimenteis el mal uso de la Red de Redes. Amén.

domingo, 31 de marzo de 2013

La experiencia del profesor

Jo, para una vez que nuestro querido gobierno hace algo bien hecho... ¡va y también se lía parda! Aunque esta vez en mi opinión tienen más razón que un santo, se lie como se lie. Resulta que ahora en España, quien pretenda trabajar como profesor en colegios e institutos públicos, va a tener que aprobar un exámen. Y ya estamos todos poniendo el grito en el cielo, que mira que nos gusta.

Para empezar yo me he quedado a cuadros porque, en mi universo paralelo, estaba convencida de que eso YA era así, de que las bolsas de trabajo del profesorado estaban formadas por gente que había aprobado los exámenes de su oposición, pero sin suficiente nota para obtener una de las plazas. Y no, parece ser que no era requisito indispensable haber aprobado un exámen sobre la materia que pretendes impartir. Y encima va y resulta que alguien entrevista al profesor universitario de Política Educativa Internacional Reijo Laukkanen y publica la entrevista con el titular “Es nefasto elegir a los profesores mediante un exámen” sobre la foto de don Reijo, y qué le has dicho, ale, a rasgarnos las vestiduras a cuatro manos, que encima ha salido de la boca de un experto finlandés... espera, espera un momento, ¿finlandés?.... mmmm, pues sí, ¿qué tiene que ver que sea finlandés?... mmmm ¡¡¡PUES TODO, JOER!!

Profesora en Finlandia
Para empezar, al leer la entrevista constato como era de esperar que Mr. Laukkanen está hablando en todo momento ¡DE FINLANDIA! y sí, opina que es nefasto elegir a los profesores mediante un exámen ¡EN FINLANDIA! y ¿qué tiene Finlandia que no tenga España? pues para seguir, y utilizando las propias palabras del señor Laukkanen:

“Hay una gran demanda entre los estudiantes para ser profesor, para formar parte del profesorado, los alumnos con las mejores calificaciones quieren ser docentes. Además la formación es excelente, realizan estudios durante cinco años y desde hace muchos todos tienen que tener un master.” Pues ale, bajemos a la madre patria a comparar y constatemos que aquí los alumnos con mejores notas no suelen ser los que optan, así en masa por estudiar magisterio. Y la propia formación está muy lejos de ser excelente aunque eso no sea culpa de los alumnos ni de sus notas, véanse los chistecitos sobre magisterio que pululan por facebook, ofensivos y de mal gusto en su mayoría, pero por desgracia muchas veces reflectores de una realidad. En Finlandia los profesores demuestran su valía mientras estudian su carrera, aquí ni de coña.

“En Finlandia no consideramos que haga falta hacer exámenes a los candidatos a una plaza de profesor. Cuando una escuela de algún municipio necesita profesores, se pone un anuncio en el periódico, se presentan candidatos de todo el país a los que se selecciona a través de entrevistas.” Vale, y en España si se decide seleccionar así a los profesores, en dos meses tenemos a la Esteban dando clases de lengua española en la Facultad de Filología, con un sueldo de catedrática hasta que se jubile ¿me entiendes? y lo peor, lo más sangrante, alguien que realmente valga para dar esas clases está poniendo cortados en el bar o limpiando el suelo porque no es famoso ni primo del alcalde.

“En una encuesta entre el profesorado, como razones principales de su satisfacción los docentes señalaron el sentimiento de hacer un trabajo que tiene un sentido social, una finalidad importante. ¿Cree que este tipo de pruebas en sí, ponen en cuestión a los profesionales? Sí, de alguna manera puede pasar, pero repito que en Finlandia serían impensables.” Claro, porque en Finlandia sólo personas con vocación de docentes y además con excelentes calificaciones previas, y además con muchos años de estudios de nivel, puede llegar a ser profesores. En España, y qué pena me da, cualquier tonto puede estar dando clase.

Yo he tenido profesores no sólo tontos sino aberrantes, que me han hecho odiar y en alguna ocasión incluso abandonar la materia que impartían. En el otro extremo y por suerte, también he tenido profesores maravillosos con los que he aprendido mucho más de lo que venía en el temario, y sobre todo he aprendido que aprender es uno de los mayores placeres de la vida. De todos esos profesores, tanto unos como otros, guardo recuerdos muy intensos y me atrevo a asegurar que mucha gente comparte una experiencia así. Por eso pienso que cualquiera que se dedique a la enseñanza no sólo tiene un empleo para ganarse la vida, también tiene en sus manos el futuro de sus alumnos y les está influyendo en todo momento lo quiera o no, y eso me parece un hecho  importantísimo; por eso soy partidaria de que los docentes estén valorados y considerados de acuerdo a la enorme importancia que tiene su labor, pero también de que se les exija al máximo para poder ejercer su profesión.


Mirad, hace unos años un familiar mío se presentó a una oposición para profesor de secundaria. Había muy pocas plazas en su rama, apenas tenía dos años de experiencia docente y el sistema era de concurso-oposición, es decir, la experiencia contaba no sólo como afianzamiento propio en la materia y el hecho de enseñar, sino también como puntos que se sumaban a la nota del examen para configurar la nota final, la que daba acceso, o no, a una plaza en propiedad. Mi familiar no tenía ninguna posibilidad de obtener una de esas plazas debido a su poca experiencia, pero aún así preparó y realizó sus exámenes meticulosamente, tanto que obtuvo en ellos la segunda mejor nota de todos los aspirantes, tanto que al finalizar una de las pruebas un miembro del tribunal al que no conocía de nada, se le acercó y le felicitó por la exposición que había hecho. Y ahora viene lo tremendo, lo aberrante del caso: una de las personas que consiguió su plaza en propiedad, había sacado en ese mismo examen una puntuación de 0'5 sobre diez. Cero con cinco, un muyrequetemuy deficiente en un examen que consistía en... ¡sorpresa! dar una clase. Sí, se sacaba a sorteo un tema y un nivel que correspondiera a la enseñanza secundaria, se daba al aspirante unos minutos en una sala vacía para que pudiera organizar sus ideas, y luego frente al tribunal, daba una clase a hipotéticos alumnos del nivel elegido, que versara sobre el tema que le había correspondido en suerte. El tribunal podía hacer preguntas, y en fin, todas esas cosas. Pues un menda que tenía montones de puntos por experiencia, porque llevaba montones de años dando clases y eso presuntamente tiene un peso, en el momento en que tuvo que dar una clase frente a un tribunal de profesionales, fue calificado con un 0'5. Sobre diez. Más   deficiente, imposible. Pero mira, ganó su plaza, y por ahí andará dando clase hasta los 67 que se jubile, gracias a su gran experiencia como docente. Qué quereis que os diga, sentí mucha pena por mi familiar pero la verdad es que aún sentí más por los alumnos de esa persona en concreto, y por el hecho de que hubiera obtenido su plaza legalmente gracias a que el sistema de acceso sólo valoró su presunta experiencia, me gustaría saber en qué, y no sus conocimientos ni su capacidad de transmitirlos a los alumnos.

La experiencia tiene mucho valor, por supuesto, pero sólo si uno ha sabido aprovecharla. Si un docente ha estado veinte años yendo a trabajar y sin aprender nada acerca de su profesión, es más, olvidando lo que supongo que debió saber cuando empezó, en mi opinión hay otras maneras muy dignas de ganarse la vida y bajo ningún concepto esa persona debería formar parte del sistema educativo. Seguro que en Finlandia no lo haría, habrá que preguntar al profesor Reijo Laukkanen, a ver qué opina.

miércoles, 20 de marzo de 2013

A primera vista

En ocasiones vas tan tranquila por la vida, en uno de esos días en que no das importancia ni a las cosas que la tienen, y Él aparece. Y te mira y Le miras, y en un milisegundo tú lo sabes y Él lo sabe, y aunque hay mucho que hablar ya está todo dicho. No, no es un tipo que te mola, de esos los hay a patadas y les ves todos los días; tampoco es un tío que está bueno, también los hay a patadas y la mayoría ni siquiera te molan; y no, tampoco es un chico que te conviene porque en ese momento no tienes la menor idea de si te conviene o no, y porque es bastante probable que pensándolo bien no te convenga. Pero eso no cambia nada. Él es el Único, el Elegido (gracias Paul Auster), el que sólo mirándote a los ojos ha sido capaz de tocarte el punto G del alma y ni Él ni tú teneis la menor idea de cómo lo ha hecho. Pero ahí está Él, has cruzado el río y has quemado tus naves, tu vida ya no es ni nunca será la que era hace diez minutos y tú lo sabes, y Él lo sabe.

“Y ¿ahora qué?” te preguntas. Porque tus neuronas se han ido de vacaciones, y el resto de tus células están ya vibrando al son de Su ritmo. “Y ¿ahora qué?” porque te estás muriendo de miedo, porque no fuiste tú quien decidió colgarse el paracaídas y subir al avión y abrir la trampilla; porque hace diez minutos no hubieras querido estar ahí, pero ahora que no venga nadie a prestarte una escalera, por tus ovarios que ahora saltas; porque tu yo de hace diez minutos era otra persona y tu yo de ahora quiere saltar, tiene que saltar, necesita saltar. Da igual si te rompes una pierna al caer, o si te rompes la crisma y se acabó, es tu salto, es tu vida, y esa primera mirada no te ha dado otra opción, ni la quieres. Tú lo sabes y Él lo sabe.

El Único, el Elegido por tus entrañas no tiene que preguntarte nada  ni hacerte regalos caros, ni pedirte formalidades, ni teneis que firmar nada en ningún sitio. No hay nada de tu vida anterior que ahora te cueste dejar, tus vísceras han decidido por ti sin pedirte permiso y ya no te importa. El cielo se ha despejado y estás viendo frente a ti un camino  que será duro y tendrá sinsabores, que no sabes a dónde habrá de llevarte, pero que está ahí gritando tu nombre y no hay más caminos, ya tienes muy claro que Ése es el tuyo.

Así son a veces las cosas y así las contamos, a primera vista, porque a veces nuestros ojos aciertan cuando todo alrededor se está equivocando. Y tú lo sabes, y Él lo sabe.

jueves, 14 de marzo de 2013

Hay deshaucios y deshaucios

Igual que hay personas y personas, y no se puede comparar a unos con otros. Por eso me repatean:

1.- Por un lado los bancos y los sucesivos gobiernos, aplicando unas políticas crueles y devastadoras a lo que viene siendo todo el proceso de alquiler o compra de una vivienda, y a la vez de cara a la galería, pretendiendo ayudar a la adquisición de un bien de primera necesidad. Plagiando a Montero González: “Gobierno mío, no me ayudes pero tampoco me jodas”. No vale “ayudar”, no vale “conceder subvenciones” y no pagarlas luego, no vale hacer política con las palabras del artículo 47 de la Constitución Española, pero ignorando su contenido. No vale. (Nota en paréntesis: el susodicho artículo dice que “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interes general para impedir la especulación.”)


Lo único que vale aquí es aplicar ese artículo con todas las de la ley y nunca mejor dicho, limitar las ganancias de los bancos y de todo el que se dedique al sector de la vivienda, especialmente de quienes se llevan el trozo grande de pastel, y obligar a los bancos a facilitar el pago del dinero que se les debe. Quienes ellos llaman “morosos de buena voluntad”, es decir, gente que ha pagado su hipoteca sin problemas durante años y de repente por las circunstancias laborales, o por que el TAE y su progenitora se han subido a las nubes en dos meses, ahora no pueden pagar, deben tener facilidades para hacerlo. Todas las que sean necesarias y aún a costa del tremendo beneficio que cualquier banco obtiene de conceder préstamos hipotecarios.

2.- Por otro lado me repatea tambien la gente incapaz de entender y asumir que los derechos conllevan obligaciones. La vivienda es un derecho pero eso no significa que sea gratis, ni que tenga que ser gratis, la vivienda si uno la quiere hay que pagarla. A un precio justo, de acuerdo; sin especulación, de acuerdo, pero hay que pagarla porque si uno no la paga, la terminan pagando todos los demás y eso tampoco es justo. De ahí mi repateo estomacal con los perroflautas anti-deshaucios, anti TODOS los deshaucios y vivalavirgenquesolidariosoy.

Y a ver, que conste que en el fondo les entiendo: ellos no trabajan, ni han trabajado nunca, ni piensan trabajar, por lo tanto no han de contribuir con sus impuestos a pagar las viviendas de quienes no las pagan, por lo tanto qué más les da. Pero eso sí, solidarios los cojones, y si no que se lo pregunten al que monta un quiosco de pipas para ganarse la vida y pasa años trabajando catorce horas diarias y hasta el cuello de impuestos, hipotecas y facturas. Que le venga el perroflauta de turno a impedir el deshaucio de los treinta caraduras que viven de las ayudas sociales en el piso de al lado, sin haber pagado jamás un céntimo a la comunidad de vecinos, sin haber pagado jamás el alquiler o la hipoteca, sin haber pagado jamás un impuestito de nada, que ya tienen bastante faena armando fiesta y jarana las veinticuatro horas del día para celebrar que no necesitan trabajar, puesto que nuestros gobiernos son tontos y ellos tienen derechos.

En fin, que me parece una tremenda injusticia tanto la política económica vigente en nuestra querida Spain con respecto a las hipotecas, como la cara dura con que algunos se autoproclaman víctimas de un sistema al que no contribuyen y que nos está devorando a todos, especialmente a quienes sí pagamos nuestras deudas. Señores que esto es España, que aquí por triste que sea a veces hay que echar de una casa a quien no la paga, porque si no aquí no paga ni el tato.

Y no podemos meter a la octogenaria gallega en el mismo saco que el suicida alicantino,  por poner un ejemplo.

En el primer caso, francamente yo iniciaría una investigación al juez y a los dueños del piso por acoso inmobiliario. No me parece muy normal que una inquilina se retrase UNOS DÍAS en el pago de una mensualidad por un valor menor de 200 euros, y la orden de deshaucio vuele rauda y veloz a su buzón y no sea retirada cuando la deuda se subsana,  de hecho se mantenga hasta que un bombero con un par dice que esa puerta no la tira y que él ahí no entra. Y olé mis bomberos del alma, ya que viene a cuento. ;-)

 
En el segundo caso parece ser que el propietario de la vivienda es una persona de economía más bien modesta, que por circunstancias en un momento determinado dispone de una vivienda libre y la alquila para poder pagarla, y aquí un juez tarda CINCO AÑOS en emitir una orden de deshaucio contra un inquilino que sólo pagó la primera mensualidad y además está dejando el piso destrozado.

Qué quereis que os diga, para la anciana STOP DESHAUCIOS, y para el otro menda DESHAUCIO INMEDIATO, porque no son iguales ni se han comportado igual.

lunes, 25 de febrero de 2013

Hablando alemán

 

Todos sabeis cuánto me gusta Alemania y lo poco que entiendo a la gente que se queja de tener que largarse de España para irse allí, ¡yo que pudiera! (y sin poder no lo descarto, que conste). Bueno, el caso es que llevo algún tiempo estudiando alemán y ¡mecagüen la mar, qué difícil es! a mí siempre se me han dado bien los idiomas, en el cole solía sacar buenas notas, y después del cole he aprendido alguna lengua extranjera por mi cuenta,  por afición, y va y resulta que el alemán se me resiste.

Entendámonos, no se me resiste a muerte, voy haciendo progresos, pero aún no he conseguido entender del todo cómo se forman las palabras, cómo se conjugan los verbos, cómo se ordenan las frases. Hay quien dice que ni los propios alemanes lo entienden, pero estoy segura de que lo hacen de una manera mucho más sencilla y eficaz que quienes hablamos lenguas románicas. Para eso son alemanes.

Y los casos, la declinación ¡LAVIRGEN! Recuerdo de cuando estudiaba latín en el instituto, que tan hermosa lengua posee seis casos y muy pocas preposiciones, por eso suena directo y sin florituras. En español no existen los casos y abundan las preposiciones; en inglés más o menos igual, aunque se conserva y se usa a menudo el genitivo llamado sajón (Manu´s black and beautiful eyes;-), en alemán, además de montón de preposiciones, hay cuatro casos. Nominativo, genitivo, dativo y acusativo. Especialmente con estos dos últimos cuando son complemento indirecto y directo respectivamente no hay problema, pero en los complementos circunstanciales son difíciles de colocar, puesto que dependiendo de cada verbo y de cada preposición, y de cada combinación distinta de verbo y preposición, hay que usar un determinado caso que pueden cambiar si la intención del verbo es distinta. Por ejemplo, si el verbo implica movimiento hay que usar una preposición y un caso distintos a si el verbo no implica movimiento, aunque el resto de la frase sea igual. Y cada caso tiene tres géneros en singular (masculino, femenino y neutro) y uno en plural, ¡multiplica y verás cuántas declinaciones te salen! Y en los verbos compuestos se separa la partícula (al principio de la frase) de la raíz del verbo (al final), por lo tanto te enteras de cómo,  cúando, quién, dónde, por qué y con quién alguien está haciendo algo, mucho antes de saber lo que está haciendo. Pero a veces hay excepciones y se invierte el orden de sujeto y predicado, con lo cual ya te has perdido y no te enteras de nada. Y como de esa manera parece ser que los alemanes aún lo encuentran fácil, resulta que el genitivo femenino singular, a veces (por ejemplo en el artículo determinado “der”) es igual que el nominativo plural, y ya lleva rato dándome vueltas la cabeza.

Y luego las consonantes. En alemán hay muchas palabras compuestas, por ejemplo “Schwartzkopffstrasse” que es el nombre de una calle de Berlín. Nótese la secuencia 4 consonantes - 1 vocal - 4 consonantes - 1 vocal - 6 consonantes - 1 vocal - 2 consonantes - 1 vocal. ¡¡Y HAY QUE PRONUNCIARLAS TODAS!! Vamos, que si vas por allí más te vale llevarte un plano, porque si has de preguntar pronunciando bien, la llevas clara.


Cuando llegué este verano al Goethe´s, el primer día nos hacían una prueba de nivel para asignarnos a uno de los grupos. Luego me enteré de que otros compañeros dijeron que no sabían nada de alemán y les pusieron en el grupo de iniciación, pero yo toda chula, ala, a hacer la prueba y que no se diga.

Desarrollo de la prueba: me siento en el pupitre, coloco mis bártulos y me dan una hoja con pequeños textos, tres o cuatro frases en alemán, y detrás de cada uno, algunas preguntas tipo test. Chupao. Lo termino en diez minutos, recojo los bártulos, lo entrego en la mesa y cuando ya me iba me dice la profesora “¡espera espera! vuelve a sentarte que no has terminado”. Y yo “ups”. Me vuelvo a sentar, me trae una hoja en blanco y me dice “ahora tienes que hacer una redacción sobre tu viaje a Berlín, por qué has elegido esta ciudad, cómo has venido, etc, y luego pasarás a la otra sala a hacer una entrevista”. Me quedo a cuadros y la miro poniendo cara de “oiga, ¿todo eso en alemán?”; pero vamos, en seguida me viene a la mente que no debe de ser en ruso y me pongo a la faena. Consigo escribir un folio entero en alemán (yo con tal de soltar palique, hasta en lenguas indescifrables, con un par), lo entrego y paso a la entrevista. Me entrevista un adorable filósofo alemán llamado Otto, (sí, he dicho “adorable” y “filósofo alemán” en la misma frase, no sé ni como he podido), al que parece impresionarle mi visita a Nefertiti que he narrado con todo detalle en la redacción (vease en este mismo blog “En Berlín, en Berlín, viajera de postín II”, agosto 2012). Otto me mira con los ojos muy abiertos y me pregunta varias veces “pero ¿de verdad fuiste a verla nada más llegar a Berlín?” yo le digo que sí, que me gusta mucho todo lo relacionado con el Egipto Antiguo y he leído bastante sobre Nefertiti, quería ir a verla y fui el primer día por si luego no me daba tiempo. El caso es que Otto, que lamentablemente no va a ser mi profesor, corrige mi redacción, me hace la entrevista y me asigna al grupo A2.2, sinceramente, muy por encima de mi nivel de alemán. Debió ser el efecto Nefertiti o que le caí bien, no sé. Menos mal que luego compartí mesa con la maravillosa Anne (¡gracias guapa!) y conseguí aprender algo, porque esa es otra, la profesora como todos los alemanes, hablaba a la velocidad del rayo. Con sus dativos y sus consonantes. Va en serio, creo que la faringe de los alemanes está hecha de un material distinto al nuestro, porque si no, no me explico cómo pueden pronunciar todo eso tan rápidamente ¡incluso los niños pequeños! No me lo explico.

Busto de Nefertiti
Después de volver de Berlín, nos visitó mi familia de Munich, y estuve un ratito hablando con mi cuñado Joachim en alemán. Se me dio mejor de lo que esperaba y me di cuenta de que soy capaz de hablar en alemán si me paro a pensar antes lo que voy a decir, y sobre todo que soy capaz de entender algo si me hablan despacio ¡todo un logro! En un momento determinado le pregunté a Joachim cómo hacían los alemanes para saber exactamente qué preposición va con cada verbo y en qué caso ha de declinarse cada sustantivo, y me contestó “¡Automáticamente!”. Pues va a ser verdad, habré de pasar de memorizar todas esas reglas, normas y excepciones, terminar mi curso de alemán (voy por la lección siebenunddreissigste, en español 37) y empezar a leer como una posesa en la lengua teutona. Empezaré por un Asterix que compré en Munich hace años, y luego ya me paso al Fausto de Goethe y a los aforismos de Nietzsche ;-) Pa chula yo.

PD: “¿Puedo saludar?” “Claro querida, es tu blog” “Pues aprovecho para saludar y enviar muchos besitos a los alemanes que más quiero de toda Alemania: María, Joachim, Adrian, Daniel, Natalia y Luis”