lunes, 16 de mayo de 2022

Eurovisión 2022, la crónica

 ¡¡¡VIVA ESPAÑA Y OLÉ!!!


Nuestra Chanel


Iba a dejar así la crónica, pero ya puestos vamos a escribir algo más. Por fin RTVE ha dejado de presentar a Eurovisión nenitos eco-inclusivos y progre-tolerantes a medio hacer, para llevar a Europa lo que es la esencia de España: fuerza, pasión, arte, ritmo, una hembra jamona y la bandera de España. Olé. Chanel arrasó, la teta de Rigoberta y el gallego de las Tanxugueiras ya son del siglo pasado, con todas ellas habríamos quedado en los lugares habituales para España (del 20 hacia abajo) y con Chanel hemos conseguido un tercer puesto que sabe a oro después de tantos años de mediocridad.


Hoy me estoy divirtiendo de lo lindo a base de recordar los comentarios con los que el ofendidismo oficial nos obsequió tras la elección de Chanel como representante: que si la canción es machista, que si cosifica a la mujer, que si promueve la prostitución, que si se debía impugnar la elección, que si el jurado había beneficiado a Chanel porque las Tanxu cantan en gallego y la canción de Rigoberta es feminista, que si… en fin, todas esas cosas a las que ya nos tiene acostumbrados el progrerío, junto a sus pelín hipócritas cambios radicales de opinión, porque hoy algunos están con Chanel que excretan colonia, nunca mejor dicho.




Este año los modelitos de los cantantes han quedado completamente eclipsados por los modelitos de los presentadores. Qué exceso y qué mal gusto de verdad. El primer día la Pausini sacó tres vestidos fucsia, los tres seguidos, y su vestuario y estilismo durante la segunda semifinal y la final no han ido a la zaga. Aparte de que la tenían cambiándose de vestido cada diez minutos y cada modelito era más horrible que el anterior. No me extraña que la pobre sufriera una bajada de tensión en la final y tuviera que abandonar la presentación durante un rato, aunque luego se recuperó y continuó con las puntuaciones. Por el contrario, Mika llevó los tres días el mismo traje… eso sí, en diferentes colores, pasteles todos ellos, para que se viera un poco de variedad. En serio ¿quién es el estilista que ha perpetrado la imagen de los presentadores? que le pongan una multa o algo.


Tampoco los realizadores se han lucido. Los errores de luz, sonido y planos han sido más que evidentes para los eurofans, que son el público más exigente del mundo y no perdonan una. Esos píxeles enormes que dañaban los ojos, planos poco afortunados, la pobre Gigliola Cinquetti cantando a sus estupendísimos setenta y cinco sin que apenas se la oyera… menudo desastre.


Mis favoritos: España, Portugal, Estonia, Ucrania, Islandia, Finlandia.


Portugal, presentó un bellísimo tema con un coro femenino perfecto, y una preciosa y sencillísima puesta en escena. Algo diferente, y mira que es difícil innovar en Eurovisión. 


Al final, el guapo oficial resultó ser el de Reino Unido, cuyo segundo puesto también dio una gran alegría a su país. Yunaited Kingdom Guayominí hacía muchos años que no destacaba en el certamen europeo y mira que han llevado buenos artistas, pero no habían tenido suerte hasta que han apostado por este simpatiquísimo Space Man, que les ha hecho rozar las mieles de la gloria. Otros aspirantes a guapísimos eurovisivos fueron el estonio, el polaco, el azerbayano y el búlgaro, que no pasó a la final.


El estonio dio un fin de fiesta memorable, tampoco quedó muy bien para lo que se merecía pero el tío se lo pasó pipa venga dar saltos por el escenario y la verdad es que estuvo estupendo. 



Pausini y el fucsia


Y este año me duele el alma hablar de Israel, primero porque la canción no me gustaba, y luego por el comportamiento maleducado del cantante durante su semifinal, incordiando a los presentadores mientras éstos hacían su trabajo. No Michael, no. Ya has tenido tus tres minutos de gloria que cuantos artistas quisieran, ahora deja a los demás, no quieras acaparar protagonismo cuando no toca y si te has tomado dos copas de más, que era la sensación que daba, pues te quedas haciendo el bobo con tus compañeros y no intentando chupar cámara a toda costa. Se dijo que por esta lamentable actitud Israel iba a ser descalificada del Festival pese a que Michael Ben David y su ego no habían pasado a la final, pero parece que no fue así puesto que la descalificación hubiera impedido votar al jurado israelí y éste finalmente sí que emitió sus votos. Me alegro por Israel, pero espero que al cantante le caiga una buena bronca por su feísimo gesto.


Los ganadores



También los ucranianos se saltaron el protocolo pidiendo ayuda para Mariupol tras su actuación, pero esta ruptura de las normas no tendrá ninguna repercusión sancionadora, puesto que todos la entendemos y de alguna manera la esperábamos. Ya habíamos visto a la representante de Lituania llevando la bandera de Ucrania y después vimos también a las islandesas, y no es para menos. Me alegró mucho el triunfo de los ucranianos, con una vibrante canción dedicada a las madres (al igual que la de Rigoberta pero sin tanta escatología) y una puesta en escena original y bien trabajada. Ucrania arrasó por el voto del público y no faltan las lenguas viperinas en internet asegurando que la gente les votó por pena, porque el país está en guerra. Como diría Macarena Olona “¿y?” el voto tiene el mismo valor y por otra parte la canción era de las favoritas y también estuvo bien valorada por los jurados profesionales, no valen excusas de mal pagador. Enhorabuena a Ucrania y más que merecido su premio.


Y puestos a pedir y a soñar: que en 2023 se celebre el Festival en una Kiev en paz, reconstruida, hermosa y vibrante, como nunca debió dejar de ser. Sería el mejor Festival de la historia y el mejor premio para Ucrania.








lunes, 9 de mayo de 2022

Dedicado a Cinghiale (Diario de guerra VIII)

 COLABORACIÓN DE LINA ZALITOK

(german below, deutsch unten)


28/03/22


Hoy es el cumpleaños del mejor amigo de Stork y Pandino. Cinghiale, o Jabalí, ahora reside en Italia. El 17 de marzo Linochka les dio un susto a los dos y se lo dio a ella misma. Su madre le preguntó cuándo era el cumpleaños de Cinghiale, y de repente se quedó en blanco. Cinghiale había nacido el 10 de marzo y el 10 de marzo había pasado hacía unos cuantos días. Ella siempre pensaba en el cumpleaños de Cinghiale con meses de antelación para prepararle un regalo especial y siempre lo tenía en cuenta. Por eso no había configurado una notificación en el calendario de su teléfono. Cinghiale tampoco dijo nada en sus redes sociales. Por su parte, Pandino y Stork siempre andan despistados con las fechas, solo conocen las fechas de los hechos históricos más importantes, pero no saben cuándo son sus cumpleaños y mucho menos el de Cinghiale.


¿Y ahora qué? ¿cuántos días han pasado desde el cumpleaños de Cinghiale? El 17 de marzo, Linochka no estaba para cálculos. Debido a la  guerra, deshabilitó temporalmente algunas de sus capacidades para centrarse en sobrevivir. "2 más 8" rondaba por su cabeza. Esa suma da 10. Ese era su mnemónico para el cumpleaños de Cinghiale, que no era tan fácil de recordar incluso antes de que la guerra se intensificara, al menos para ella. ¡Y ahora le echaba de menos! En lugar de desearle un feliz cumpleaños, había tenido amargas discusiones con él sobre política internacional y cultura en tiempos de guerra, y eso casi terminó con su amistad.


¿Puede un jabalí realmente entender algo sobre política o cultura internacional? Quién sabe. En cualquier caso, Cinghiale ha apoyado a Pandino, Stork y Linochka en innumerables ocasiones, y siempre ha mostrado respeto por Ucrania. Así que merecía ser felicitado por su cumpleaños. Al menos una vez más, antes de que se le ocurriera otra tontería capaz de distorsionar su imagen de la realidad.


Cinghiale respondió “aceptó las disculpas”, y preguntó cual es su signo zodiacal. Linochka no sabía mucho de los signos del zodiaco. Por suerte era uno de los temas favoritos de Pandino: 


"Aries" - escribió éste de inmediato en el chat de WhatsApp con Cinghiale


“¿Cuándo comienza el período de Aries?” - preguntó de nuevo Cinghiale


Ahí Pandino no pudo ayudar. Los números no eran su fuerte. Por suerte existen Google e Internet. 


"El 21 de marzo” - respondió rápidamente Linochka, y se quedó pensando.


Ciertamente aún no había llegado el 21 de marzo, ¿qué había pasado entonces? ¿acaso "2 más 8" significaba el 28 de marzo? ¡Eso sería tan hermoso! Entonces el cumpleaños de Cinghiale aún no habría llegado. ¡Exacto! 2 más 8 son 10. 10 era solo un mnemotécnico y no el 10 de marzo. Todos dieron un suspiro de alivio y sonrieron contentos. ¡Así que ahora, por supuesto, hay que añadirlo enseguida al calendario del teléfono móvil! Quién sabe qué más harán los bárbaros en Ucrania. Quizás Stork, Pandino y Linotschka también lleguen a olvidar sus propios nombres.


Aún había tiempo para preguntarle a Cinghiale qué regalo quería recibir por su cumpleaños. En vez de seguir pensando en la guerra, se le podría regalar un poco de amor. Cinghiale había dicho que quería un cuento. Pandino y Stork acordaron escribirlo. Poco antes del 28 de marzo, hacía un sábado soleado y todos trabajaban en el jardín de la casa de campo de los padres de Linochka. Para que fuera un cuento real, todos escribieron lo que hicieron y pensaron ese día. Mucho pedir sólo para un cuento. Pero el regalo llega de todos modos con retraso. Así que esto es lo que salió del esfuerzo común:


“Un día nos despertaremos en una tierra donde podremos mirar al cielo como distracción. No para detectar a tiempo los cohetes. No, no para evitar que nos maten: dicen que cuando eres el objetivo de un cohete, ni lo escuchas ni lo ves. Mirar al cielo para ver los cohetes con nuestros propios ojos, como hizo el padre de Linochka hace unas semanas. Un día no tendremos miedo de confundir pájaros en el cielo con aviones enemigos a punto de lanzarnos bombas. [Gordos gansos salvajes acaban de pasar volando sobre nuestras cabezas. ¡Ajá! Cuando los pájaros grandes vuelan bajo, es obvio que son pájaros. ¡Desde luego!]


"¡Qué bueno que la OTAN no cerró el espacio aéreo de Ucrania después de todo! ¡Quién sabe si a estos gansos salvajes todavía se les permitiría transitar por Ucrania!”- exclamó Pandino con entusiasmo


“Cinghiale te influye mucho. Te aplaudiría por esa "declaración" ¿acaso sabes lo que es la OTAN en realidad?” - preguntó Stork con desconfianza


"Mmm... no estoy seguro. Una alianza de otros países con muchos buenos aviones, en la que Ucrania no está” - respondió Pandino, dubitativo


Estábamos trabajando en el jardín y escuchábamos los sonidos del ambiente. De repente sonaron las alarmas aéreas. Seguimos trabajando. Sería un incordio tener que parar en ese momento, llevábamos sólo unos 30 minutos. Como hacía mucho viento, era difícil distinguir si era el sonido de los cohetes o de árboles en movimiento. Sobre todo porque no conocíamos el sonido de los cohetes. Sólo por precaución, decidimos cambiar nuestros chalecos rojos por unos verdes. Quién sabe, tal vez un soldado ruso en el avión se irritaría por un chaleco rojo y espontáneamente nos arrojaría una bomba, enfadado al ver que obviamente continuamos con nuestras rutinas aquí.


Ryshyk, el gato, caminaba de un lado a otro en el jardín con los ojos muy abiertos. No, no por la alarma antiaérea, es que siempre está muy alerta cuando está afuera. Probablemente no sabe que hay guerra en el país. Pero tampoco sabemos lo que hay en su cabeza. Creo que no se entera de nada. ¡Bendita ignorancia!


Limpiamos de malas hierbas los macizos de flores. Fue fácil. El invierno había debilitado incluso a las plantas más duras y grandes, secándolas o pudriéndolas. Los viejos tallos de rosas con espinas podían romperse fácilmente con un ligero movimiento del pie. Parecía que iban a pincharnos las manos, pero aún eran frágiles. Los tallos espinosos estaban tan secos que seguramente arderían de maravilla. Lamentablemente, estaba prohibido en todo el país hacer fogatas por el riesgo de incendio. Solo se te permitía quemar vehículos blindados y otros vehículos rusos, pero no hierbas.


Debajo de la hierba vieja descubrimos brotes verdes de narcisos. Son tan lindos, son como niños. Éste es probablemente el aspecto que tendrá toda Ucrania después de la victoria: nuevas generaciones y edificios surgirán de la tierra a través de las ruinas. En el lugar de las ciudades destruidas, se edificarán nuevas ciudades hermosas y las heridas de todos sanarán.


[“Pandino, ¿quizás deberíamos borrar este párrafo? Suena un poco a propaganda, y al fin y al cabo esto es un cuento” - remarcó Stork a modo de crítica


"No, por favor no. No quiero hablar metafóricamente para evitar malentendidos. Estoy convencido de que será de esta manera, así que no es propaganda”] 


Solamente lloraremos de alegría y orgullo. 


["Pandino, eso es demasiado optimista, seguramente lloraremos porque mucha gente buena está muriendo” 


"No, quiero ser optimista, ¡no me corrijas, por favor!”]


"¡Ya estoy llorando de orgullo! ¿puedo? ¿o es muy temprano?” - preguntó Pandino, arrancando con sus patas un manojo de malezas del suelo


"Bueno, el orgullo te fortalece. Pero llorar te distrae del trabajo. Se supone que debemos limpiar el jardín de malas hierbas lo antes posible” -respondió Stork, severo


"En efecto. Ya tengo demasiado frío. Cuanto más rápido, mejor. Por suerte no tenemos que limpiar nuestro jardín de restos de hierro. ¿Has visto cuánta chatarra hay en algunos campos? ¡Pobres campesinos! Tienen que quitarlo primero para poder sembrar. La primavera no espera”


"¡Sí, menuda lata! Siempre hay mucho que hacer en primavera. Pero cuando vinimos aquí desde Kiev, vi varios tractores arando la tierra. ¿Cómo se dice cuando se prepara la tierra para la semilla? Qué rabia no venir de una familia campesina. Por suerte, la chatarra no está en todas partes”


“¿Por suerte, dices? cuanta más chatarra, menos tanques”


Трактор в пол дир-дир-дир

Хто за що, а ми за мир!” - dijo Pandino alegremente


"¿Che dici? non capisco” (¿qué dices? no entiendo) - Stork preguntó sorprendido


"Escuché eso del padre de Linotschka. Aprendió este poema cuando estuvo en la escuela soviética:


El tractor zumba, zumba,

nosotros defendemos la paz, ¿y tú? 


O algo así. Suena raro ahora, ¿no?”


"Inquietante, diría yo”


“Estaría bien que viniera a ayudarnos Cinghiale" - dijo Pandino con aire soñador


"Cinghiale no puede. Ahora mismo está leyendo a Foucault y a Dostoyevsky.”- Stork sonrió sarcásticamente


"¡Oh, pobre Dostoyevsky! has mencionado su nombre tantas veces, para bien y para mal. ¡Déjalo en paz, por favor!”


“¿Qué dices? se trata de la gran cultura rusa. Ahora mismo es un tema de actualidad" - Stork levantó su ala en el aire


“Sí, Cinghiale ahora está proclamando a los cuatro vientos su amor por la gran cultura rusa. Pero por solidaridad, no es el momento de admirar la cultura rusa. En Italia, sin embargo, la cultura ucraniana apenas se conoce. Los ucranianos no la han defendido lo suficiente. Ellos mismos tienen la culpa. Ahora deberían darla a conocer muy rápido, siempre y cuando todavía haya interés en la cultura ucraniana.


Sin embargo, Cinghiale siempre ha tenido opiniones políticas extrañas. En parte, esta vez tiene razón, Dostoyevsky es un gran escritor. Me gustan sus libros. Y tú últimamente lo mencionas de malas maneras. Basta ya. Mejor dirige tu enfado a las malas hierbas”


"Cinghiale dice que debemos comportarnos como humanos. Somos sólo animales. ¿Puede un jabalí ser humano?” 


“Tal vez si lee a Dostoyevsky...” - Stork se rió con enfado


"¿Qué significa 'humano'? ¿fabricar bombas y cohetes y arrojárselos unos a otros? No, gracias. Prefiero ser un animal. Algunos de nosotros matamos, pero sólo para sobrevivir. Los humanos simplemente matan ¿por diversión? ¿estupidez? ¿locura? pues vaya…"


"Es demasiado complicado, siempre ha habido guerras”


“Por desgracia, no les prestamos suficiente atención. Pero ahora tenemos que deshacernos de estas hierbas. No está creciendo nada aquí, los brotes se asfixian bajo los restos de las malas hierbas”


"Voy a tomar un breve descanso artístico y hacer algunas fotos de estas ramas espinosas. Me recuerdan a algo importante…"


"¡Claro! ¡A la imagen del artista Gleb Grzhybovski "La raíz del mal", que nuestro amigo publicó recientemente en Facebook!”


“¡Eso es! ¿cómo iba a saberlo? ¡no me dejas entrar en Facebook! Pero esas espinas podrían significar algo. Estoy seguro de que a Cinghiale le gustarán mis fotos. Después de todo, le gusta el arte.” - Pandino tomó con cuidado unos tallos de rosas llenos de espinas con sus patas y los llevó a la mesa de trabajo en el patio, que estaba cubierta por la luz del sol


“Pandino, tenemos que seguir. ¡Por favor, vuelve al trabajo!" - le gritó Stork con impaciencia


“Sí, sí. Pero la cultura también debe mantenerse en tiempos de guerra. Así lo dijo Cinghiale. Y creo que tiene razón. Al menos la cultura me da fuerza. Cuanta más fuerza tengo, más malas hierbas desaparecen aquí".


Saludos cordiales,

Lina


Se adjuntan, por supuesto, las fotos que tomó Pandino










***Dem Wildschwein gewidmet***

28.03.22

Heute hat der beste Freund von Storch und Pandino Geburtstag. Cinghiale oder Wildschwein wohnt jetzt in Italien. Am 17. März oder so hat Linotschka die beiden und sich selbst heftig erschrocken. Als ihre Mutter fragte, wann Cinghiale Geburtstag hat, hielten alle Gedenken in ihrem Kopf plötzlich inne. Er wäre am 10. März geboren und der 10. März sollte wahrscheinlich längst vorbei gewesen sein. An Cinghiales Geburtstag hatte sie immer Monate im Voraus gedacht, um ihm ein besonderes Geschenk vorzubereiten, und wartete immer mit Vorfreude auf diesen Tag. Sie hatte also in ihrem Handy-Kalender keine Benachrichtigung dafür eingerichtet. Cinghiale benutzte zudem keine Sozialen Medien. Pandino und Storch ihrerseits haben sich nie in Daten orientiert, sie kannten nur die Daten der wichtigsten historischen Ereignisse, aber wussten nicht, wann sie selbst Geburtstag hatten, ganz zu schweigen von Cinghiale.


Und jetzt? Wie viel Tage sind schon nach Cinghiales Geburtstag vergangen? Am 17. März konnte Linotschka noch kaum rechnen. Der Krieg hatte wahrscheinlich einige Fähigkeiten temporär außer Betrieb gesetzt, um Energie fürs Überleben zu sparen. In ihrem Kopf schwebte „2 plus 8“. Das machte 10. Das war ihre Eselsbrücke für Cinghiales Geburtstag, der auch vor der Kriegseskalation nicht so einfach zu merken war, zumindest für sie. Also schon verpasst! Statt ihm zum Geburtstag zu gratulieren, hatte sie mit ihm verbitterte Diskussionen über Internationale Politik und Kultur in Kriegszeiten geführt und dann noch beinahe ihre Freundschaft gekündigt. 

Kann der Wildschwein eigentlich etwas von der Internationalen Politik oder Kultur verstehen? Wer weiß. Auf jeden Fall hat er Pandino, Storch und Linotschka unzählige Male unterstützt und immer Respekt gegenüber der Ukraine gezeigt. Also er hat es verdient, zum Geburtstag gratuliert zu werden. Zumindest noch ein Mal, bevor er einen weiteren Blödsinn sagt, der ihr Realitätsbild zerkratzt oder gar als Illusion darstellt.

Cinghiale reagierte auf die Entschuldigung ganz locker und fragte nur, welches Sternzeichen er war. Linotschka verstand sich schlecht in Sternzeichen. Zum Glück war es eines der Lieblingsthemen Pandinos: „Aries“ – schrieb er sofort in den WhatsApp Chat mit Cinghiale.

„Wann beginnt der Zeitraum von Aries?“ - schickte Cinghiale eine weitere Frage.

Da konnte auch Pandino nicht helfen. Zahlen waren nicht seine Stärke. Zum Glück gab es Google und Internet. „Am 21. März“ – schrieb Linotschka ganz schnell und wurde nachdenklich.

Es war sicher noch nicht 21. März. Was kann es bedeuten? Stand vielleicht „2 plus 8“ für 28. März in ihrem Kopf? Das wäre so wunderschön! Dann wäre Cinghiales Geburtstag noch nicht vorbei gewesen. Stimmt! 2 plus 8 macht 10. 10 war nur eine Eselsbrücke und nicht 10. März. Alle atmeten erleichtert aus und lächelten vor Freude. Also jetzt natürlich schnell in den Handy-Kalender eintragen! Wer weiß, was Barbaren in der Ukraine noch anstellen würden. Vielleicht würden Storch, Pandino und Linotschka auch ihre eigenen Namen vergessen.

Es gab also auch noch Zeit, Cinghiale zu fragen, welches Geschenk er zum Geburtstag kriegen wollte. Man sollte doch nicht ständig an den Krieg denken und durfte sich ein Stück Liebe gönnen. Cinghiale hatte eine Erzählung bestellt. Pandino und Storch erklärten sich bereit, mitzuschreiben. Kurz vor dem 28. März war es ein sonniger Samstag und alle arbeiteten im Garten auf der Datscha von Linotschkas Eltern. Um nichts Unrealistisches zu erfinden, haben alle aufgeschrieben, was sie an dem Tag gemacht und gedacht haben. Ob es eine Erzählung ist, ist eine große Frage. Aber das Geschenk kommt schon sowieso mit der großen Verspätung. Also hier ist, was aus dem gemeinsamen Schaffen entstanden ist:


Eines Tages erwachen wir in einem Land, wo wir in den Himmel schauen können, um uns von unseren Sorgen abzulenken. Nicht um fliegende Raketen rechtzeitig bemerken zu können. Nein, nicht um uns vor dem Tod aus dem Himmel zu retten: Mehrere Menschen sagen, dass wenn einem eine Rakete bestimmt ist, hört und sieht er sie nicht. Sondern um die Raketen mit eigenen Augen zu sehen, wie Linotschkas Vater vor ein paar Wochen. Eines Tages werden wir uns nicht fürchten, dass wir Vögel im Himmel mit feindlichen Flugzeugen verwechseln, die auf uns gleich Bomben werfen. [Eben sind dicke Wildgänse über unseren Köpfen vorbeigeflogen. Aha! Wenn große Vögel niedrig fliegen, ist es eindeutig, dass das Vögel sind. Immerhin!]

„Wie schön, dass NATO den Himmel über der Ukraine doch nicht geschlossen hat! Wer weiß, ob diesen Wildgänsen der Transit über die Ukraine noch erlaubt wäre?“ - rief Pandino begeistert.

„Wildschwein beeinflusst dich schon sehr. Er würde dir für dieses “Statement” applodieren. Weißt du, was eigentlich NATO ist?“ - fragte Storch verdächtig.

„Mmm… ich bin nicht sicher. Irgendwelche Bündnis anderer Länder mit vielen guten Flugzeugen, wo die Ukraine nicht drin ist.“ - antwortete Pandino unsicher.


Wir arbeiteten im Garten und hörten auf den Himmel. Plötzlich lautete der Luftalarm. Wir arbeiteten weiter. Es wäre jetzt nervig abzubrechen, wir hatten doch erst vor etwa 30 Minuten angefangen. Da es sehr windig war, war es schwer zu verstehen, ob es Geräusche von fliegenden Raketen oder von sich bewegenden Luftmassen und Bäumen waren. Zumal wir nicht wussten, wie fliegende Raketen klangen. Vorsichtshalber beschlossen wir nur, unsere roten Westen gegen grüne zu tauschen. Wer weiß, vielleicht würde ein russischer Soldat im Flugzeug von einer roten Weste irritiert werden und auf uns aus Ärger, dass wir hier unsere Tätigkeit so offensichtlich fortsetzen, spontan eine Bombe werfen.

Kater Ryshyk spazierte mit großen Augen im Garten hin und her. Nein, nicht wegen des Luftalarms, er ist immer draußen doppelt aufmerksam. Er wusste wahrscheinlich nicht, dass der Krieg im Land war. Wir wissen aber auch nicht, was in seinem Kopf ist. Er scheint keine Ahnung von nichts zu haben. Der glückliche Ignorante!

Wir befreiten Blumenbetten von der alten Unkraut. Es war einfach. Der Winter hat selbst die härtsten und größten Pflanzen geschwächt, ihre einst mit Naturkraft erfüllten Körper austrocknen oder verfaulen lassen. Die alten Rosenstielen mit Dornen konnte man einfach mit einer leichten Fußbewegung brechen. Sie sahen nur sehr gefährlich aus, waren dennoch zerbrechlich. Die dornigen Stiele waren so vertrocknet, dass sie bestimmt herrlich brennen würden. Es war leider wegen Brandgefahr im ganzen Land verboten, Feuer zu machen. Man durfte nur Panzerwagen und andere Fahrzeuge der Barbaren in Brand setzen, aber kein Gras.

Unter dem alten Gras entdecken wir hartnäckige grüne Sprossen der Narzissen. Sie sehen so niedlich aus, wie Kinder. So wird wahrscheinlich die ganze Ukraine nach dem Sieg aussehen: Aus der Erde durch Ruinen würden neue Generationen und Gebäude wachsen. An der Stelle der zerstörten Städte werden neue schöne Städte gebaut und die Wunden aller Verwundeten werden sich heilen. [“Pandino, sollen wir diesen Absatz vielleicht streichen? Er riecht etwas nach Propaganda, man schreibt in den Erzählungen nicht so.” - bemerkte Storch kritisch. „Nein, bitte nicht. Ich möchte es nicht in Metaphern verstecken, damit keine Missverständnisse entstehen. Ich bin überzeugt davon, also es ist keine Propaganda“] Wir werden nur vor Freude und Stolz weinen. [„Pandino, es ist doch zu optimistisch, wir werden sicher auch deswegen weinen, dass viele gute Menschen sterben.“ „Ne, ich will jetzt nur optimistisch sein, korrigiere es nicht bitte!“]

„Ich weine aber schon jetzt vor Stolz! Darf ich? Oder ist es zu früh?“ - fragte Pandino und zog ein Bündel Unkraut aus der Erde mit seinen Pfoten.

„Na ja, der Stolz gibt dir Stärke. Aber das Weinen lenkt dich von der Arbeit ab. Wir sollen doch den Garten so schnell wie möglich von Unkraut befreien.“ - antwortete Storch streng.

„Tatsächlich. Mir ist schon zu kalt. Je schneller desto besser. Zum Glück brauchen wir unseren Garten nicht von Eisenresten zu putzen. Hast du gesehen, wie viel Schrott auf einigen Feldern liegt! Arme Bauern! Sie müssen den erst mal wegbringen, um sähen zu können. Der Frühling wartet doch nicht.“


„Stimmt, echt nervig! Im Frühjahr gibt es ohnehin viel zu tun. Aber als wir von Kyjiw hierher gefahren sind, habe ich schon manche Traktoren gesehen, die fleißig die Erde geackert haben. Oder wie heißt dieses Verb, wenn man die Erde fürs Samen vorbereitet? Stamme nicht aus einer Bauernfamilie. Zum Glück liegt der Schrott nicht überall.“

„Ob zum Glück? Je mehr Schrott, desto weniger Panzerwagen.

Трактор в полі дир-дир-дир

Хто за що, а ми за мир!“ - sagte Pandino fröhlich.

„Che dici? Non capisco.“ fragte Storch verwundert.

„Das habe ich von Linotschkas Vater gehört. Er hat dieses Gedicht in seiner sowjetischen Schule gelernt: 

Traktor macht brumm, brumm, 

Wir stehen für Frieden, und du? Oder irgendwie so. Klingt jetzt komisch oder?“

„Verstörend, würde ich sagen“

„Es wäre schön, wenn der Wildschwein zu uns kommen und helfen würde.“ - sagte Pandino verträumt.

„Wildschwein kann nicht. Er liest gerade Foucault und Dostojewski.“- lächelte Storch sarkastisch.

„Ach, armer Dostojewski! Du hast schon seinen Namen so viele Male passend und unpassend erwähnt. Lass ihn doch in Ruhe bitte!“

„Wieso? Es geht doch um die große russische Kultur. Wichtiges Thema gerade“ – er hob seinen Flügel in die Luft.“

„Ja, Wildschwein übertreibt jetzt mit seiner Liebe zur großen russischen Kultur. Es ist gerade unsolidarisch oder zumindest nicht an der Zeit, die russische Kultur zu bewundern. In Italien kennt man aber die ukrainische Kultur so gut wie gar nicht. Da waren die Ukrainer nicht aufdringlich genug. Selber schuld. Jetzt sollten sie ganz schnell Aufklärungsarbeit machen, solange es noch Konjunktur für ukrainische Kultur gibt. 

Wildschwein hatte aber schon immer komische politische Ansichten. Er hat diesmal teilweise recht, Dostojewski ist tatsächlich ein toller Schriftsteller. Ich mag seine Bücher. Und du bist letztens nur sauer, wenn du ihn erwähnst. Lass es bitte. Richte besser deinen Ärger auf diese Unkraut.“

„Wildschwein sagt, wir sollen menschlich bleiben. Wir sind nur Tiere. Kann ein Wildschwein menschlich sein? Vielleicht nur wenn er Dostojewski liest...“ - lachte Storch böse.

„Was bedeutet „menschlich“? Bomben und Raketen produzieren und aufeinander werfen? Nein, danke. Ich bleibe lieber ein Tier. Einige von uns töten, aber nur um zu überleben. Menschen tun es einfach so. Aus Spaß? Dummheit? Wahnsinn? Was noch...“

„Es ist zu kompliziert, es gab schon immer Kriege. Wir haben ihnen nur leider zu wenig Aufmerksamkeit geschenkt. Jetzt müssen wir aber erst mal diese Unkraut wegbringen. Sonst wächst hier nichts und diese Sprossen ersticken unter den Leichen der alten Pflanzen.“

Ich mache eine kurze Kunst-Pause und schieße ein paar Fotos von diesen Dornen. Sie erinnern mich an etwas Wichtiges...“

„Stimmt! An das Bild von Künstler Gleb Grzhybovski „Die Wurzel des Übels“, die unsere Freundin vor kurzem in Facebook veröffentlicht hat!“

„Tja! Woher soll ich das wissen? Du verbietest mir doch Facebook zu lesen! Aber diese Dornen könnten was bedeuten. Meine Fotos werden dem Cinghiale bestimmt gefallen. Er mag doch Kunst.“ - Pandino nahm ein paar Stiele der Rosen mit unzähligen Dornen vorsichtig mit seinen Pfoten und brachte sie zu einem Arbeitstisch im Hof, der mit Sonnenlicht bedeckt war.

„Pandino, wir müssen doch voran kommen. Bitte mache dich schnell wieder an die Arbeit!“ - rief ihm Storch ungeduldig zu.

„Ja-ja. Aber Kultur soll auch in der Kriegszeit weitergepflegt werden. So sagte mit der Cinghiale. Und ich glaub, er hat recht. Zumindest gibt sie Mir Stärke. Je mehr Stärke ich habe, desto mehr Unkraut verschwindet hier“.


Liebe Grüße

Lina


Anbei natürlich die Fotos, die Pandino gemacht hat

martes, 19 de abril de 2022

Sin bailar (Diario de guerra VII)

 COLABORACIÓN DE LINA ZALITOK

(english below)


Día 31 de guerra. Ya llevo casi un mes en el pueblo. Está relativamente tranquilo, si consigues ignorar las sirenas. No puedo evitar sentir que no puedo hacer nada para parar esta guerra si me quedo aquí. Tampoco si voy a cualquier otro lugar. La única diferencia es que aquí mañana podría ser el blanco de misiles o balas. No sería un blanco muy apetitoso. Con mis 50 kilos no ocupo demasiado espacio, así que no es muy probable que me acierte un misil. Además, estoy convencida de que nuestro ejército no dejará que los bárbaros se acerquen hasta aquí. Pero nunca se sabe. Siempre he pensado mucho en la muerte. Para ser honesta, la verdad es que podría morir por cualquier otra causa en cualquier otra parte del mundo. Como dice la gente de Odessa, de algo tienes que morir.


No tengo nada que perder, y eso me da mucho poder y hace que casi no tenga miedo. He conseguido poco en la vida, no tengo propiedades, no tengo hijos, ni siquiera estoy enamorada. Tampoco es que no tenga miedo en absoluto, porque sé que soy algo más que 50 kilos de carne. Tengo una vida que puedo perder, y que quizá podría vivir de acuerdo con lo que soy y con lo que quiero ser (si es que algún día consigo saberlo). Desde mis años de escuela me han dicho siempre que tengo un gran potencial. Y estoy de acuerdo: lo siento en mi interior, de manera especial desde que en octubre cumplí 30 años y me di cuenta de que había mantenido oculta mi gran pasión sin dejar que saliera a la luz.


Después de mi último cumpleaños empecé a bailar cada día, sola y tomando clases en congresos de baile, en Kiev y fuera de Kiev. He estado aprendiendo a bailar con la constante sensación de que debía darme prisa. Sentía un misterioso apremio por el paso del tiempo. Quizá porque cumplí 30, quizá porque “carpe diem” ha sido siempre mi leit motiv, quizá porque pensaba que las clases de baile se suspenderían debido al Corona, o quizá porque sentía en mi interior que esta guerra llegaría, incluso aunque no pensara mucho en ello. Pensé que tenía que aprovechar cada momento del día y aprender a bailar mientras aún fuera posible. Antes de que llegara otro brote del Corona, antes de que decidiera mudarme a otro país (mis profesores de baile en Kiev son maravillosos), antes de hacerme demasiado mayor, antes de casarme, etc.


No era fácil compaginar un trabajo a tiempo completo con el baile, así que para evitar perder tanto tiempo en los traslados me mudé a un piso en un edificio cerca de mi academia de baile, en el que había una pequeña habitación de baile con un gran espejo. En noviembre y diciembre, visité tres festivales de danza en Cracovia y  participé en un seminario de un fin de semana en Alemania, con un magnífico profesor de baile que vino desde Estados Unidos. Cogía un avión cada dos semanas y me sentaba bien ese ambiente, porque después de que empezara la pandemia sólo había viajado una vez a Berlín en avión. Además no tenía suficientes días de vacaciones para viajar en tren. Los tres festivales de baile empezaban en jueves por la tarde y terminaban en domingo. El jueves la jornada de baile terminó alrededor de las 15.00 h, el viernes alrededor de las 17.00 h, el sábado fue la más larga, terminó a las 18.00 h, y el domingo sobre las 15.00 h. Bailé todo lo que pude hasta el final de cada jornada. Cada día, el viernes y el fin de semana quise también tomar unas tres horas de clases de baile con profesores internacionales de danza. Los lunes además, iba andando a mi oficina. Me sentía imparable y guiada por una fuerza muy poderosa. Durante muchos días seguidos, era tan feliz que apenas podía dormir. 


El estilo Lindy Hop ha cambiado mi personalidad y me ha (re)descubierto la importancia del cuerpo. Bailar en grupo es como una metáfora de la vida, así que no he podido evitar compartir mis sentimientos y mi experiencia en un diario de baile, que empecé a escribir en mi Facebook. Era una manera de unir mi pasión por el baile y por la escritura. También escribí algunos poemas. Fue como volver a encontrarme a mí misma, porque no había escrito desde que tenía unos 22 años. Después casi un año en Kiev durante el que me sentí muy sola (me parecía imposible hacer amigos teniendo que trabajar a tiempo completo) y durante el cual mantenía el contacto on line con mis amigos de Alemania, finalmente encontré en Kiev un montón de gente maravillosa, porque el Lindy Hop no es sólo danza, es formar una comunidad. Casi todos mis amigos del grupo de danza antes de la guerra estaban, al igual que yo, muy involucrados en el baile. Vivíamos muy intensamente y ese sentimiento se intensificó aún más por la expectativa de la guerra. Esto es lo que escribí en mi #Diariodebaile el 18 de febrero:


“Ante la posibilidad de que tengamos guerra y si os preguntáis cómo divertirnos cuando vienen tiempos duros, recordad la Danza de la Muerte y los rituales de inhumación de muchas etnias como los hutsuls, que cantan y bailan durante los funerales. El baile me ayuda a sentirme más viva, a encontrarme conmigo misma (al menos parcialmente) y me hace darme cuenta de que soy más fuerte que los nervios y las dificultades. Por ejemplo, el lindy hop y el jazz no fueron creados por hombres y mujeres ricos y felices, sino por esclavos. Para mí, bailar es incluso más inspirador en tiempos difíciles, también cuando son difíciles por razones personales, porque entonces bailo a pesar de todo. Hay algo poderoso en las palabras “a pesar de todo”. En resumen, bailo para reafirmar mi mente y mi amor”


También comenté en uno de los posts en los que hablaba de mi amor por el baile, por qué no me parecía poco serio bailar cuando se avecina una guerra: “¡bailemos nuestro miedo y nuestro sufrimiento! el lindy hop y el jazz fueron creados por gente con un destino trágico, quienes a pesar de ser esclavos, encontraron la alegría de la vida en poder expresarse, y en la música”


El 22 de febrero, por culpa del trabajo se mi hizo tarde para mi clase de baile de la tarde, y no sé como acabé en un bar cerca de mi casa donde había música en directo. Me pedí un helado y mi intención era terminar una tarea del trabajo. Me sentí muy bien: era la primera vez que iba sola a un bar; era la primera vez que iba a ese bar cerca de mi casa, no había ido hasta entonces por falta de tiempo; tenía un trabajo maravilloso; estaba viviendo en el centro de Kiev como la protagonista del libro que hace poco había ayudado a traducir al alemán; pero ante todo y sobre todo estaba escuchando música en directo en un bar lleno de gente a pesar de todo el miedo a la guerra. Incluso colgué un video corto del concierto como story en facebook con el hashtag #QueledenalaGuerra, pero lo borré una hora después porque de repente me pareció irrelevante e inapropiado. Después, con la escalada de la guerra, pensé que había estado perdiendo el tiempo: hubiera sido mejor que esa tarde hiciera las maletas para irme. De todas formas, me alegro de haber visitado ese bar de manera espontánea, y también de haber paseado por primera vez por el famoso Mercado de Kiev.


Hace ya 31 días que ni yo ni muchos de mis amigos hemos bailado. Me equivoqué cuando pensaba que bailar es necesario para la vida, al menos no es necesario para Mi vida, por ahora. Muchos de mis amigos, que habían estado bailando y enseñando danza durante años, dejaron de bailar. Lo siento muchísimo por ellos, porque para ellos es su actividad profesional, y no puede ser que estén pasando por esto otra vez. La primera fue con el confinamiento del corona. Pero hay bailarines ucranianos, muchos viviendo en el extranjero, que siguen bailando. La verdad, me duele leer que aún pueden bailar y asistir a festivales de danza. Yo he borrado todas las fotos y videos de los últimos festivales, como quien borra las fotos de su ex pareja después de una ruptura. Desde el inicio de esta guerra, no he escuchado jazz ni he visto videos de baile. Antes de la guerra lo hacía todos los días con la intención de inspirarme o aprender algo nuevo. Hace unos días, una amiga me envió un video de lindy hop para una causa solidaria, pero no pude obligarme a mí misma a darle al play. 


Hace unos días, cancelé mi inscripción al Festival “Raíces del Jazz” a mediados de abril en París, al que pensaba acudir junto a mi profesora de danza. Lo habíamos reservado en enero y nos parecía un sueño. Para mí porque iba a ser el primer festival en el que actuaría como solista (he empezado hace poco a bailar solos) y porque me encanta París, y porque iba a ir de igual a igual con mi profesora aunque yo sólo soy una principiante. Para mi profesora era un sueño porque el año pasado no pudo ir a causa del corona. La organización nos devolvió muy rápidamente el dinero de nuestras reservas, y les estoy muy agradecida por ello. También los organizadores del festival de mediados de marzo en Varsovia nos devolvieron el dinero enseguida. La compañía Wizzair canceló nuestros vuelos y nos devolvió el importe sin que tuviéramos que pedirlo. Estuvo muy bien, porque no estaba segura de encontrar fuerzas en algún momento para pedir el reembolso. Aún tengo la entrada para otro festival en Turín que empieza el 29 de abril, hay algo dentro de mí que me impide cancelarlo. Puede que sea lo mismo que me impide borrar de mi agenda de Google todos los recordatorios de mis clases de baile y de yoga. Los miro cada día y me recuerdan que existía una vida diferente hace algún tiempo, y que quizá algún día exista otra vez.


Este jueves abandoné mi apartamento en Kiev con habitación de baile y espejo, cerca del que solía pasear por bonitas calles que me recordaban a Bruselas. Quizá por sus edificios “art nouveau”, quizá por sus colinas. La guerra no fue la única razón que me hizo tomar esa decisión. El propietario del piso me causó mala impresión desde el primer día. Hace unos días me dio a elegir entre sacar de allí mis cosas o seguir pagándole el alquiler “con un buen descuento”. Elegí la primera opción y me dijo que tenía que pagarle dos “días extra” de alquiler por “permanecer en Kiev”, ya que el contrato se había firmado el 22 de septiembre. También descontó 100 grivnas (3 euros) al mes de mi fianza, que me había dado para comprar textiles de la casa, pero al final no los compré. Todos esos cálculos al dedillo me sorprendieron, luego me hicieron enfadar, después los encontré ridículos y ahora me hacen sentir pena por él, porque le hacen parecer alguien con problemas mentales. 


No me devolvió el resto de la fianza, así que no le devolví la llave. Parecía que la escalada de la guerra no afectaba para nada al señor Scrooge, estaba seguro de que encontraría enseguida otro inquilino. Luego me prometió por teléfono que me enviaría “en breve” el resto de la fianza y se quejó de todo el dinero que se había gastado por culpa del inquilino anterior y por sus problemas de salud. Le dije lo que pensaba de él y me respondió que estaba siendo injusta, que eran tiempos de guerra. Él tiene llave del apartamento y puede entrar. Pero quizá le resulte incómodo saber que otra persona también tiene una llave de su apartamento…


Lo único bueno es que no es ucraniano. Tiene la misma nacionalidad de esos salvajes que están invadiendo mi país. No me importa el dinero, se trata de justicia. Hacer el equipaje rápidamente mientras se oían las sirenas, fue una experiencia especial. Pero encontrar a un completo desconocido dispuesto a transportar mis pertenencias desde Kiev a mi ciudad sin pedir dinero a cambio, fue aún más especial. 


Le envié un mensaje a una compañera de baile ucraniana que vive en Alemania, diciéndole que buscaba un coche y me envió el teléfono de este hombre cinco minutos después. Luego mi amiga me dijo: “está todo bien, alquilaste ese piso cuando tenías que bailar, ahora ya no tienes que bailar y has dejado el piso”


Las primeras semanas de la guerra sentía que mi cuerpo era como una piedra, empecé a vivir de nuevo sólo en mi cabeza, como antes de empezar a bailar. Volví a mi mala postura. Pero alrededor del día 17 empecé a sentir que mi cuerpo se despertaba. Empecé a sentir la fuerza de mi cuerpo y los cambios que se habían producido en él desde que empecé a bailar. No había sido en vano.  Hace unos días hice además un par de calentamientos en línea, con dos profesores de baile que los organizaron para subirnos la moral. Movimos el cuerpo, pero no nos atrevimos a bailar. Los primeros días de guerra me dije que nunca volvería a bailar. Sentía como si cada día se celebrara un funeral. De hecho cada día se celebra un funeral en diferentes partes de Ucrania, con o sin ceremonia fúnebre, en fosas comunes o tumbas individuales, como en la Segunda Guerra Mundial. No puedo bailar mientras mi gente muere. Pero ahora creo que algún día volveré a bailar, estoy segura de que volveré a bailar, porque es maravilloso y no dejaré que esos salvajes nos arrebaten la felicidad y el amor. 


Foto: mi último congreso de danza, la primera vez que bailé un solo de jazz en el escenario © Oleksandr Kovalenko



Lina en el centro de la foto, con vestido negro y collar


PD: una amiga a la que conocí diez años atrás en mi primer viaje a Berlín, ha querido traducir al español mi diario de guerra. Éste es el último texto traducido https://azenialegustaescribir.blogspot.com/2022/03/oscuridad-y-refugio-diario-de-guerra-iv.html?m=1 Gracias a ella, los padres de mi mejor amiga chilena pueden conocer la guerra de Ucrania desde mi punto de vista. Eso me hace muy feliz. Siéntete libre de compartirlo con tus amigos hispanohablantes.


Saludos cordiales,

Lina



Nota del traductor: a mí también me hace muy feliz compartir y difundir los escritos de Lina. Hasta que este horror termine, seguiremos haciendo escuchar la voz de Ucrania. Un fuerte abrazo a Chile y a toda hispanoamérica. 




(TEXTO ORIGINAL)


31st day of war. I spent already one month in my town. It is still relatively quiet, if one ignores air sirens. Recently I cannot get rid of the feeling that I am rather useless in stopping this war here. Actually like anywhere else. The only difference is that here I could become meat for missiles or bullets one day. It would be not much meat though. My 50 kg don’t take much space, so it is not much likely that a missile is going to hit me. Also, I still believe that our Army won’t let the barbarians come here. But you never know. Death has always been my favourite topic. To be honest, I could die soon because of anything else in any other place in the world. As people in Odesa say, you have to die because of something (надо же от чего-то умереть).


I have nothing to lose, which gives me a lot of power and makes me almost fearless. I don’t have any achievements, any possessions, I don’t have children, I am not even in love. Not completely fearless, because I know that I am more than 50 kg meat. I have a life to lose which I could finally live according to who I am and what I want (if I find out). Since my school-years I have been told that I have a great potential. I agree: I feel it in my veins, especially strongly since in October I got 30 years old and realised that I have been holding my life passion in prison and not allowing it to see the daylight.


After my last birthday I started to dance every day, alone and in dance classes, at dance parties in Kyiv and abroad. I had been learning to dance with a constant feeling that I should hurry up. I felt some mysterious time pressure. Maybe it was because I turned 30, maybe because ‘carpe diem’ has always been my inner mantra, maybe because I thought that because of corona, dance classes would again be prohibited or maybe because my body somehow felt, that this war was coming, even if I hadn’t thought much about the possible war. I had just thought that I had to make the most of every day and that I had to learn to dance as a long as it was still possible. Before another Corona outbreak, before I decide to move to another country (my dance teachers in Kyiv are wonderful), before I get too old, before I get married, etc.


Combining a full-time job with dancing was anything but easy, so in order to save time for commuting, I moved into a flat in the building next to my dance studio, with a small dance room with a big mirror. In November and December, I visited three dance festivals in Cracow and spent one workshop weekend in Germany with a genius dance teacher from the USA. I took a plane every two weeks and I didn’t feel bad about environment, because after corona pandemic started, I only once travelled to Berlin by plane. Apart from that, I didn't have enough vacation days left to travel by train. All of these three lindy hop dance festivals started on Thursday evening and ended on Sunday. On Thursday the dance party ends at around 3 a.m., on Friday at around 5 a.m., on Saturday it is the biggest party ending at 6 a.m. and on Sunday at around 3 a.m. I danced as much as I could and till the very end of each party. During the day, on Friday and weekend I would also go to some 3 hours of dance classes each day with international teachers. On Mondays, I would already be working in my office. I felt unstoppable and driven by some powerful force. I felt so happy many dozens of days in a row that I often couldn’t fall asleep.


Lindy hop changed my personality and I (re)discovered the importance of my body. Social dancing is like a life metaphor, so I couldn’t help sharing my insights and experience in a dance diary, which I started to write on my Facebook. In this way I combined the passion for dancing and for writing. I even wrote some poems. It was like coming back to myself, because I hadn’t been writing since I was 22 years old or something. After feeling lonely in Kyiv during one year or so (it had seemed to me impossible to make friends when having a full-time job) and continuing to hang out online with my friends in Germany, I finally met lots of wonderful people in Kyiv, because lindy hop is not just about dancing, it is a community. Almost all of my dance friends were like me dancing very intensely before the war escalated. We had a sharp feeling of life. It was sharpened by corona, but two weeks before the war it was even more sharpened by the expectation of war. Here is what I wrote in my #DanceDiary on February, 18:


“As for possible war and the question about having fun during hard times, remember the Dance of Death and the burying rituals of many ethnicities like hutsuls who dance and sing during funerals. Dancing helps me to feel more alive, come back to myself (at least partially) and realize that I am stronger than all the anxieties and life difficulties. To illustrate, lindy hop and authentic jazz were not invented by happy rich gentlemen and women, but by slaves. For me dancing is even more inspiring during hard times (also personal ones), because then I dance in spite of all. There is something powerful in the word combination "in spite of all". To summarize, dancing is to my mind life- and love-affirming.” I also commented on one of the posts of my dance friend explaining why it was not light-hearted to dance in times of war anticipation: “Let’s “dance out” our fear and suffering! Lindy hop and solo jazz were invented by people with a tragic fate, who, despite slavery, found the joy of life in self-expression and music.”


On February, 22 I was too late for my evening dance class because of work and I somehow ended up in a bar next to my flat where there was live music. I ordered ice-cream and wanted to finish one work task. I felt so cool: It was my first time going alone to a bar; it was the first time I went to that music bar close to my flat where I couldn’t go before because of lack of time; I had a wonderful job; I was living in Kyiv centre like a protagonist of the book I recently assisted to translate into German; but first and foremost, I was listening to live music in a bar full of people IN SPITE OF all the war anxiety. I even posted a short video of the concert as a Facebook story with a hashtag #FuckWar, but deleted it after one hour, as it suddenly seemed to me irrelevant and inappropriate. Later, when the war escalated, I thought, it was stupid of me: I had better packed my bag for quick evacuation that evening. However, I am happy that that evening I spontaneously decided to visit that bar and to walk through the famous Kyiv Food Market for the first time.


It’s been 31 day since me and many of my friends have not been dancing. I was wrong that dancing was necessary for life, at least it is not necessary for My life, at least for now. Many of my dance friends, who have been dancing and even teaching many years, stopped dancing. I am so sorry for them, because for many of them it is their profession and they cannot live it for the second time, the first one was because of corona lockdown. But there are Ukrainian dancers, mostly living abroad, who continue dancing now. Frankly, it hurts a lot to read that they still dance and go to dance festivals. I click away all the photos and videos from the recent dance festivals like one clicks away photos of an ex-partner after a breakup. I haven’t been listening to jazz music and haven’t been watching dance videos since the war escalated. Before the war I did it every day to get some inspiration or to learn something new. Some days ago my dance friend sent me a lindy hop video illustrating solidarity, but I couldn’t force myself to click on the „Play“-button.


Several days ago I cancelled my participation at „Jazz Roots Festival“ in mid-April in Paris, where I was going to go together with my dance teacher. As we booked it in January, it felt like a dream to us. To me because it would be my first solo jazz festival (I just started dancing solo) and because I love Paris and because I was going there with my dance teacher like equals although I was a complete beginner. To my dance teacher, it seemed like a dream because the year before she couldn’t go there because of Corona. The organisers reimbursed our fees very quickly and I am very thankful for that. The organisers of Retro-weekend dance festival in mid-March in Warsaw also reimbursed us very quickly. Wizzair cancelled our flights and reimbursed us without waiting for our reimbursement request. It was nice, because I wasn’t sure I would manage to put myself together to ask for reimbursement. I still have a ticket for another dance festival in Turin starting on April, 29 and something stops me from cancelling my participation. Maybe the same thing which stops me from deleting all my Google calendar notifications about my dance and yoga classes. I still see them every day like a reminder that there was a different life once upon a time and that maybe one day it will continue.


This Thursday I moved out of my flat with a dance room with a mirror in Kyiv where I used to walk through beautiful streets reminding me of Brussels. Maybe because of art nouveau buildings or because of hills. The war was not the only reason for my decision. The flat owner made a bad impression on me on the very first day. Several days ago he asked me either to take my things from his flat or to pay a rent with „a good discount“. I chose the first option and he told me to pay the rent for two „extra days“ of „staying in Kyiv“, because we signed the contract on September, 22. He also deducted 100 UAH (some 3 Euro) monthly “discount” from my bail (Kaution), which he had given me for a wardrobe purchase, which I didn’t buy in the end. Such thorough calculations surprised me, then made me angry, later I found them ridiculous, now I pity him, because he sounds like a person with mental problems.


He didn’t pay me back the rest of the bail, so I didn’t give him my key back. The Scrooge seemed to be totally unimpressed by the war escalation and was sure he was going to find a new tenant easily. Later he promised to me on the phone to transfer the rest of the bail „in the near future“ and complained to me about his financial losses because of the previous tenant and problems with health. I told him everything I think about him, and he answered to me that I was the one who was unfair in wartime. He does have his own key from the apartment and could enter it. But maybe it is uncomfortable to think that some other person has a key from your apartment...


The good thing is that he is not Ukrainian. He has the same citizenship as those barbarians who invaded my country. I don’t care about the money, it is about justice. Quickly packing my things to the sound of air sirens was a special experience. But having found an unknown man who was ready to transport my belongings from Kyiv to my town without asking for any remuneration, was much more special. I had texted to my Ukrainian dance friend living in Germany that I was looking for a car and he sent to me the phone number of this man five minutes later. Later my friend told me: Everything is all right, you got this flat when you needed to dance, now you don’t need to dance, so you gave it back.


The first weeks of war escalation my body felt like a stone, I started again to live only in my head like many years, before I (re)started dancing. My bad posture was back. But on day 17 or so I suddenly started to feel that my body was waking up. Then I started to feel the strength in my body and all the changes after months of intensive dancing. So all of that was not in vain. Some days ago I had also two online warm-ups with two dance teachers who organised them to raise our spirit. We moved our bodies, but we didn’t dare to dance. In the first days of war I said I would never dance again. I feel like there is a funeral every day. And there is indeed a daily funeral, in different parts of Ukraine, with or without funeral ceremonies, with individual or mass graves like in the Second World War. I cannot dance when my people are dying. But now I think that maybe one day I will dance, I am almost sure I will dance, because it is wonderful and I won't let those barbarians take happiness and love away from us.


Photo: my last big dance party and my first time on the stage dancing solo jazz, © Oleksandr Kovalenko


P.S. A friend of mine whom I met ten years ago during my first trip abroad in Berlin, decided to translate my war diaries into Spanish. Here is the last one translated https://azenialegustaescribir.blogspot.com/2022/03/oscuridad-y-refugio-diario-de-guerra-iv.html?m=1 Thanks to her, parents of my best friend from Chile could also read about the war in Ukraine from my perspective. It makes me so happy. Feel free to share it with your Spanish-speaking friends.



Kind regards,

Lina