domingo, 15 de julio de 2018

Luis Miguel

Mi super entrada

Ayer la Zenia se fue de concierto y no un concierto cualquiera. Llevaba 30 años queriendo ver ese concierto en vivo y nunca había tenido ocasión, más que nada porque Luis Miguel suele prodigarse mucho por América y poco por Europa salvo este año que le ha dado por hacer varios conciertos en España, y en uno de ellos estuve ayer. El Luismi ha sido siempre mi amor platónico, eso que ahora se llama “crush” y aunque después de él ha habido otros (Brad Pitt, Felipe de Borbón, Jean Claude Van Damm, el príncipe Harry, todo el casting de Spartacus…), el primer amor nunca se olvida por muy platónico y friendzónico que haya sido, hay que ir a verlo cueste lo que cueste. Y cuesta, doy fe, que las entradas valían un riñón. 


Luis Miguel, años 90
Además yo me tiré al gasto y me compré una entrada llamada “Golden circle early entry”, que es la zona más cercana al escenario y además te dejan entrar antes que el resto para que cojas buen sitio. Me las prometía muy felices porque en el video publicitario de esas entradas se ve como una pequeña recepción, unos canapés, una copita de champán, todo en plan fan superfan con privilegios, y nada más lejos de la realidad. Además al comprar esa entrada te dicen que estés allí como mucho a las 19.15h (el concierto empezaba a las 21.30h… en teoría) para ponerte la pulserita, el colgante, darte un regalo, vamos que yo me imaginaba poco menos que la alfombra roja. A las 18.30 estaba ya allí, de pie, con todo el sol de Valencia en pleno julio. Yupi. Es verdad que no hice cola, los VIP “Golden circle early entry” pasamos el primer filtro por un pasillo reservado, andamos un buen trozo hasta el recinto y allí entramos los primeros, a tomar posiciones en primerísima fila, felices y entusiasmados. Y entusiasmados nos quedamos de pie durante cuatro horas y media, con todo el sol de Valencia en pleno julio, yupi superyupi. Bueno, algún ratito nos íbamos sentando en el suelo, al final como es lógico el sol se fue y había buen ambiente; nos reímos, nos contamos anécdotas, cotilleamos un poco sobre la vida y milagros de Luis Miguel, lo cabroncete que fue su padre con él y todo eso, pero la verdad es que aquello se hizo eterno. Yo me enteré de que iba a estar de pie cuando ya estaba dentro y pensé “si lo sé no vengo”, así que me alegro de no haberlo sabido porque ciertamente, no hubiera ido ni de coña. Además el concierto empezó a las 23.07h, que estábamos todos mirando el reloj. Una hora y treinta y siete minutos de retraso, más todo lo que llevábamos allí, puedo asegurar que el cabreo generalizado era importante. Luego empieza el espectáculo y te olvidas, pero me sigue pareciendo una tremenda falta de respeto, sea quien sea el responsable.

Luis Miguel 1990
He de decir por si alguien no lo conoce que Luis Miguel es un cantante excepcional. Tiene una voz única y una sensibilidad especial, lleva toda la vida cantando y hubo momentos verdaderamente emocionantes al escucharle. Además nos cantó las canciones de nuestra época: “Muchachos de hoy”, “Isabel”, “No me puedes dejar así”, “Palabra de honor”… ¡incluso “Decídete”! Ésta es una canción muy peculiar, vamos a pararnos un poco para recordar la letra:

“Nos quedamos solos
todos se marcharon
y en tu cuarto había apenas luz en un rincón
te quité el vestido
te besé en la boca
pero no quisiste darme todo una vez más

decídete
yo se bien que es la primera vez

para mí también es nuevo y quiero que sea contigo
decídete
no me tengas más así, amor
que no puedo resistir sin tenerte, maldita mi suerte
decídete”


No sé qué opinarían hoy las feministas pero puedo afirmar sin ningún género de duda lo que opinábamos las adolescentes de medio mundo en los años 80: aquello era el no va más del romanticismo y ser desvirgadas por Luis Miguel se convirtió en nuestro mayor deseo. La educación que nos habían dado las monjas a tomar por saco, queríamos desvirgamiento, “ay tía, si me lo pidiera él le diría que sí, luego iría a confesarme pero le diría que sí”, era una conversación habitual en el patio de nuestros colegios. Lo cual visto en retrospectiva no deja de ser curioso, porque Luis Miguel en aquella época tenía catorce años y era así:

Cantando "Decídete"
cierto, nosotras teníamos la misma edad pero vamos, que los he visto con más pinta de macho desvirgador, las cosas como son. En fin, la adolescencia te hace ver todo de otra manera y no queda otra que pasar por ahí, ¿qué chico hetero de mi generación no soñaba con ser desvirgado por Pamela Anderson? pues ya está, cada uno lo suyo.

Luis Miguel 1984
Si bien la voz de Luis Miguel sigue siendo un prodigio y su arte para cantar también, de su aspecto físico no se puede decir lo mismo. Lo que se ha hecho este chico en la cara no tiene nombre, pero debería estar prohibido. Luis Miguel fue un chiquillo precioso y cuando creció se convirtió en el hombre más guapo que yo haya visto jamás. Tenía una cara varonil a la par que angelical, los ojos enormes y verdes con una caída de párpados adorable, la nariz ancha, el cabello largo y rubio, los labios voluptuosos y una sonrisa para derretirse, con una pequeña separación entre los incisivos que acentuaba su encanto y nos volvía locas. Está claro que si no se hubiera retocado, hoy en día con 48 años no sería lo mismo, pero seguiría siendo un hombre guapo de 48 años, con sus arruguitas y sus canas, como tiene que ser a esa edad. Haber metido el bisturí en esa cara y haberla dejado así, es un crimen.

Luis Miguel, 2018
¡Pordios, si parece Cher, Meg Ryan, Belén Esteban, Camilo Sexto! ¿por qué lo has hecho Luismi, por qué? tu cara no era sólo tuya, era patrimonio de la humanidad reconocido por la UNESCO, no tenías derecho, tus cirujanos deberían estar en la cárcel junto al zumbado aquel que le dio un martillazo a la Pietà de Miguel Ángel, no es justo, de verdad NO ES JUSTO. Ahí has ido a hacer daño Luismi, que lo sepas.

Claro, lo bueno y lo malo de ver un concierto de Luis Miguel tan cerca, es que se le ve muy de cerca. Hace treinta años me hubiera desmayado de tenerlo a dos metros, pero ayer le miraba y le estaba viendo la papada, el bótox, el implante capilar, los párpados estirados, el blanqueamiento dental y el ya inexistente hueco entre sus dientes que tan adorable resultaba. Menos mal que sigue cantando como Dios y los Ángeles porque si no la decepción hubiera sido mayúscula.

El concierto de ayer
Por cierto y hablando de cantar, Luis Miguel no utilizó micrófono inalámbrico, usó uno con cable de los de toda la vida con el cable enredándose por todas partes como toda la vida, pero a la vez llevaba EN LA MANO una petaca de inalámbrico, o eso me pareció, y por supuesto todos sus músicos usaban inalámbricos y llevaban la petaca donde suele llevarse, enganchada en el cinturón por detrás. ¿Caprichos de divo? quizá, no sé, pero desde luego un capricho bastante incómodo para alguien que se pasa la vida en los escenarios.


Y otra cosa que me sorprendió de las más relacionadas con el oficio, además de los monitores de sonido había dos de imagen, uno a cada lado del escenario, donde se iban reproduciendo las letras de las canciones, estilo karaoke. Pero lo que me sorprendió no fue eso, sino que Luis Miguel las estuviera mirando constantemente. Está bien tener las letras a mano como recordatorio por si te despistas pero vamos, que no creo que no se sepa las letras después de tantos años cantándolas… ¿otro capricho de divo? meditaré sobre ello.

La parte del concierto que más me gustó fue cuando salieron los mariachis. Llenaron el escenario de Méjico y de alegría, cantaron, tocaron, bailaron y a Luis Miguel se le vio comodísimo, se le notaba disfrutar en las canciones que cantó acompañado de mariachis. El público también lo disfrutó y lo agradecimos mucho, estábamos ya cansados casi al final del concierto pero nos dio un subidón y un bailoteo increíble, las coreamos todas y lo pasamos genial en ese momento.

Momento mariachi
Cuando acabó el concierto y mientras los músicos tocaban unos loops, Luis Miguel se puso a lanzar algunas rosas blancas a gente del público, ¿a que no adivináis a qué superfan miró a los ojos y le lanzó una rosa directamente a las manos? venga una pista: a una que estaba en primera fila… venga, otra pista, mirad la foto:

pues sí, otro de los momentos emocionantes del concierto. Me puse directamente la rosa en el escote y durante las más de dos horas (literal) que estuve intentando coger un taxi al salir, un montón de gente me hizo algún comentario acerca de la rosa. Una chica me aconsejó que la pusiera boca abajo y le diera laca para conservarla, no lo sabía y me pareció una idea genial. El problema es que yo no tengo laca y hoy me duele todo y no me apetece ir a casa de mi madre a ver si tiene, he puesto la rosa en agua y ahí está, supongo que acabará marchitándose. Ley de vida, menos mal que los buenos recuerdos no se marchitan nunca.


viernes, 6 de julio de 2018

Fuerzas y Cuerpazos


Todo empezó con “Brazacos”. Una amiga compartió en Facebook una foto con el comentario “nenas, nenas ¡cómo está el cuerpo!” y tuvimos que ponernos un babero todas, y todos, y todes. La foto mostraba a un más que hermoso policía nacional, con gafas de sol y de brazos cruzados. Pronto supimos que era parte de una campaña para publicitar el Cuerpo (o sea, el de Policía), pero hubo que proteger la identidad del pobre hombre porque de repente hordas de hembras ansiosas y anhelantes asaltaban las comisarías y colapsaban las líneas telefónicas, preguntando quién era y dónde estaba destinado. El miedo que debió pasar, angelito.

Y otro día se le ocurre a un tuitero guiri comentar que los legionarios españoles eran los asesinos más más sexis del mundo, lo que hizo arder las redes y todo eso. Para empezar por la polémica, porque la palabra “killers” no suena tan mal como su traducción al español, “asesinos” y hubo quien se mosqueó un poco con el tuit hispano. Pero sobre todo porque el tuitero empleó para describir a los legionarios la palabra “fruity” que significa “sexy”, “guapo”, “atractivo”… y también “gay” en inglés americano. Nuestro hombre, británico él, matizó que había utilizado la susodicha palabra en su acepción europea, que su intención era simplemente resaltar la belleza física de los Novios de la Muerte y no insinuar nada sobre su orientación sexual, pero la comunidad gay que está muy al quite en estas cosas no dejó caer el testigo y empezaron a compartirse a mansalva fotos de nuestros héroes, con sus ajustados uniformes a punto de reventar de tanto músculo contenido. Ardió entonces algo más que las redes, por Tutatis, que los gays se las traen para esto de las calenturas. Alguien llegó a preguntar si existían escenas de porno gay con legionarios españoles… yo lo desconozco y un amigo mío, exquisito pornógrafo, me asegura que nunca oyó hablar de nada parecido. Ahí dejo la idea por si acaso.


La Guardia Civil no podía ser menos y lanzaron campaña con buenorro incluido, pero éstos ya en plan a por todas. Bajo la foto del buenorro se podía leer “Si nos necesitas, llama 062”. O sea, un momento que me entere yo bien, ¿qué me quieres decir, que si os necesito y marco el 062 va a venir el monumento éste a calmar mis necesidades, así sin más? ¿EN SERIO? ¡¡¡MI REINO POR UN TELÉFONO!!! Claro, a la segunda ya piensas que los tíos lo han hecho adrede, no me puedo creer que les haya salido así de inocentemente ese eslogan sin pensar en las consecuencias emocionales que puede tener en las señoras despendoladas que se lo encuentren de sorpresa al leer las noticas en internet. Me imagino a los comunity managers partiéndose el tricornio y diciéndose unos a otros “ya verás, ya verás cómo las vamos a poner”. Y acertaron, los muy cachondos. El picoleto macizo, al contrario que Brazacos, salió a la palestra y reveló con mucho gusto su identidad y su destino: se llama Jorge Pérez Díez, así de buenas parece un tío bastante majete, está casado y es padre de familia (relax chicas, relax) y por lo visto su mujer está encantada de lo mucho que le envidiamos todas al maromo. Uno de los motivos por los que Jorge se dio a conocer fue para desmentir que se tratara de un modelo publicitario para la foto y asegurar que era un guardia civil de verdad, pero con esos giros que a veces da la vida, el muchacho después de triunfar en las redes y aparecer en todas las televisiones, ha iniciado una exitosa carrera como modelo y se está comiendo las pasarelas con tanto afán como nosotras nos lo comeríamos a él enterito. He de decir que cuando sale una foto suya en la pasarela lleva un modelín cada vez más espantoso, pero a la percha que es lo que importa no se le puede poner un pero. Te amamos Jorge, te amamos.

Y para terminar salgamos de nuestra patria chica y echemos un vistazo a estos tres simpáticos polis de Florida que se hicieron un selfi con la intención de coger fuerzas ante un duro día de trabajo, ya que estaban sufriendo inundaciones y los ciudadanos  requerían a menudo la ayuda de la Policía por tal motivo. Sólo diré que uno de esos ciudadanos al ver el selfi exclamó por twitter: “Como si Florida no estuviera ya lo bastante mojada…”


Y diciendo eso, lo dijo todo.
 
 


martes, 22 de mayo de 2018

The wedding

Se casó mi amado Harry. Había pensado hacerme el harakiri pero como soy una chica positiva al final he optado por una sesión intensiva de palomitas, helado y youtube, que no estoy yo para disgustos y las británicas dan mucho juego con sus modelitos y sus pamelas. Ha sido una buena decisión.



Para empezar no sé si me alegro o me da un poco de mal rollo (de lo mayor que me hago, más que nada) haber visto casarse a dos generaciones de la Royal Family, porque me acuerdo perfectamente de la boda de los padres de Harry en el 81 y del mega vestido de lady Diana al que no le cabían más lazos, más flores, más volantes, más velo, más perlas ni más nada. Cómo haría la pobre para andar metida dentro de esa cosa. Pero bueno, al lío, Harry es el primer miembro de la familia real que ha llegado esta mañana la Capilla de San Jorge junto con su hermano Guillermo, los dos vestidos con el uniforme reglamentario del ejército que para empezar es un poco feo, pero es que además, o sea, el novio y el padrino vestidos igual. Pero ¡hombre de dios! es una boda, no os pongáis el mismo modelín los dos, que vaya uno de infantería y otro de marina para distinguirse, no sé… en fin, pensemos que sus súbditos llevan sandalias con calcetines en las playas españolas, tampoco vamos a esperar milagros del british estilismo.


Doria, Charles y Camilla. Y la pamela.
Lo de diseccionar a fondo los modelazos de las invitadas ya lo dejo para el Hola y el Hello y esa gente, pero no me quedo sin hablar de la pamela de Camilla. Vaya pamelazo. De verdad que esta mujer es única y qué bien le ha sentado casarse con el hombre de su vida, porque está guapísima y todos sabemos que no lo es. Y eso es lo que más me gusta de Camilla, que sin ser guapa está casada con un príncipe, se planta una pamela que flipas y va por la vida irradiando felicidad y poniéndose el mundo por montera, o por pamela según como se mire. Ha tenido que esperar décadas para estar junto al hombre al que ama y siempre amó, pero cómo lo está disfrutando la tía y muy bien que hace. Di que sí Camilla, y a quien no le gustes que no te mire.

La reina Isabel II sigue al pie del cañón, incombustible. Igual es que se conserva en ginebra como su progenitora, pero lo cierto es que con noventa y dos años ahí está ejerciendo de reina, que no es picar piedra en la mina pero tampoco debe de ser fácil a esa edad. Y me encanta su estilo gominola, en esta ocasión verde pistacho desde el sombrero hasta la punta de los zapatos, y con un floripondio morado para romper un poco la monotonía. Se supone que viste así para ser fácil de localizar en el caso de que haya un atentado, pero mira, ya no tiene que calentarse la cabeza con el estilismo, sólo elegir el color cantarín que esté de moda este año. Si lo piensas no está mal.


Isabel II, the Queen
Y decir también que la madre de Meghan iba espléndida, ha acompañado a su hija en el coche nupcial y se la ha visto muy emocionada durante toda la ceremonia. Me alegro muchísimo por ella, después de lo que ha tenido que pasar la pobre con los paparazzi, que mucho yoga le habrá hecho falta para no acabar matando a alguno. La llegada de la novia ha sido espectacular y el vestido era precioso, se ha lucido a base de bien en las escaleras de la capilla, pero lo mejor ha sido cuando se han visto ella y Harry, que se han quedado los dos mirándose con carita de enamorados algo nerviosos… la verdad es que esta chica es un cielo, ¡así cómo va a tener una ganas de hacerse el harakiri, con tanto amor y tanta felicidad rebosando youtube!

Arzobispo Michael Curry
En esas andábamos, con los novios haciendo sus votos y jurándose fidelidad en lo bueno y en lo malo cuando ha llegado el momento del sermón y el turno del arzobispo americano Michael Curry, que ha causado sensación. El tío tiene un estilo Ophra total, se ha puesto a citar a Luther King y a hablar de cómo la humanidad descubrió el fuego y de la misma manera debemos descubrir el amor aprovechando todo su poder, pero con un entusiasmo que ha sido para verlo ¡qué efusividad, qué teatralización! gesticulaba y se emocionaba tanto que a veces se le dejaba de oír porque se alejaba del micro sin querer, ¡es que me ha parecido genial y encima en una boda de la familia real británica! si la reina Victoria levantara la cabeza le daba un pasmo. Y cuando el arzobispo estaba ya tan extasiado que yo pensaba que se iba a poner a cantar godspell de un momento a otro ¡va y aparece un coro de godspell interpretando “Stand by me”! no he podido flipar más, ¡menudo  momentazo! encima la directora del coro llevaba un peinado combinación de trenzas africanas y tocado inglés que yo no sabía que esas cosas se podían hacer pero mira, no habrá boda en la que no aprendamos algo.

La música ha sido una de las grandes protagonistas de la royal wedding, no sé quién la habrá elegido pero ha sido acertadísima y desde luego muy original. El coro de niños, la orquesta de cuerdas, el duo de soprano y trompeta a la entrada de la novia, los magníficos solistas de flauta y violoncello, el coro de godspell… todos han puesto su granito de arena en una ceremonia vibrante y emotiva. Como detalle curioso, en el arpa de la orquesta se podía ver la inscripción “His Royal Highness, Prince of Wales”, no sé yo si es que sería un regalo o que el príncipe Carlos es aficionado al arpa y toca en sus ratos libres, que todo podría ser. 

Robando el protagonismo a la novia
Y la imagen tierna del día no la han protagonizado los supersobrinos, George y Charlotte, como sería de esperar, la ha protagonizado el nanete mellaete que llevaba la cola del vestido de Meghan cuando ha empezado a sonar la música para que entrara la novia. ¡Qué gracioso el chiquillo, pa´comérselo! Igual cuando tenga veinte años se avergüenza de la cara que ha puesto, pero esa cara le llevará a la posteridad, fijo. Brian Mulroney se llama la criatura.

Y con esto y un bizcocho, espero que Harry y Meghan sean de lo más felices y tengan un montón de niños negros pelirrojos, que sería de lo más original y sólo ellos pueden hacerlo. Yo, lo de hacerme el harakiri ya lo dejo para cuando el próximo amor platónico se case con otra, que prisa no tengo ninguna y novios imaginarios me sobran.

sábado, 7 de abril de 2018

Una piedra, una oración, algunas lágrimas


Ya que el año pasado no fui capaz, este año me había propuesto encontrar la tumba de Yoni como fuera. Llegué tempranito al Monte Herlz, pregunté y volví a preguntar pero nadie sabía indicarme el sitio exacto. Sí, está en el cementerio militar pero ahí hay cientos de tumbas y Yoni es un héroe en Israel, ¡alguna manera tiene que haber de encontrarle!

Al final me dije a mí misma: “muy bien, tenemos todo el día, voy a ponerme a leer los nombres de las lápidas uno por uno, yo no salgo de aquí sin rezar en la tumba de Yoni”. Y me puse a leer los nombres uno por uno, que para algo he aprendido a leer en hebreo. En algo más de hora y media le había encontrado.


La emoción que sentí es indescriptible, cuando leí su nombre caí de rodillas, me incliné sobre su tumba y lloré. Durante un buen rato no quería ni podía parar de llorar, menos mal que estaba sola y nadie me vio. Luego empecé a contarle cosas. Lo sé, estoy algo zumbada, pero lo que de verdad necesitaba era contarle cosas, no que me respondiera. Le conté que cuando conocí su historia  me impresionó tanto que tuve que relatarla en mi blog y estuve más de un año preparando ese artículo; le conté por qué llevo tres años volviendo a Israel cada primavera; le conté que nunca he sido capaz de visitar la tumba de mi padre, pero ahora por fin me siento con fuerzas para hacerlo. Toqué la tierra que le cubre, estuve un buen rato acariciando la hierba que crece en su tumba, sintiendo que esa hierba es la vida nacida de él. Recé a mi manera. Yo no creo en Dios pero creo en Yoni, y le recé a él.

En Israel la gente no suele dejar flores en las tumbas, no les gusta que las flores vivas se marchiten allí, así que dejan siempre piedras. El año pasado yo había recogido una piedrecita de la playa de Tel Aviv, preciosa, y la guardé todo el año. La puse sobre su nombre.

Ahora entiendo que me costara tanto encontrar la tumba, y a la vez confirmo que cuanto más grande es una persona, más humilde es su imagen. Yoni está allí como un soldado más, una pequeña placa de mármol indica que recibió una condecoración, pero por lo demás su tumba es exactamente igual que el resto, sencilla a más no poder. Yo esperaba que estuviera entre Golda Meir y Shimon Peres con un altar rodeándole, pero también me gusta que esté donde está: el mejor soldado de Israel enterrado sin distinciones, en formación junto a todos sus compañeros caídos, ése es el sitio que habría elegido él de haber podido hacerlo.

Treinta años tenía Yoni el 4 de julio de 1976, y cada vez que pienso en la tragedia que fue su muerte, soy consciente también de la bendición que fue su vida, soy consciente de que el mundo es un poco mejor gracias a que él ha existido.

El sol de invierno acariciaba ese día el cementerio militar del Monte Herlz, en Jerusalén, y nunca me habría ido de allí. Quizá de alguna manera, nunca me fui.

La tumba de Yoni, con mi mochila a los pies



domingo, 4 de febrero de 2018

Mujeres que comen


Mujeres que comen, mujeres que cocinan, mujeres que dan de comer.

Mujeres que disfrutan preparando un arroz al horno, que se embriagan con el olor del pan recién hecho, que frente a un tarro de miel piensan en alimento y no en calorías.

Mujeres que cuando hablan de comida dicen tocino, arroz, huevos, azúcar, y no yogur desnatado o hamburguesa de soja.



Mujeres recias, contundentes, de armas tomar, mujeres que saben mandar sin necesidad de proclamarse feministas.

Mujeres pizpiretas a los veinte, maduras a los treinta, en su punto a los cuarenta, sabias a los cincuenta, imparables a los sesenta, matriarcas a los setenta, venerables a los ochenta, dulces a los noventa… eternas, mujeres eternas.

Mujeres de anchas caderas y generosos pechos, de rotundas y amorosas curvas. Madres nutrientes de buena crianza, abuelas que calientan entre sus pechos las gotas para el oído del nieto.

Mujeres de piel suave, cuerpo fuerte y corazón valiente.

Mujeres eróticas, mujeres hechas de carne y no de plástico.


Mujeres de brazos en jarras, de andares firmes y ojos seductores. Mujeres que con un buen escote y la cara lavada, levantan a su paso las miradas de los hombres.

Mujeres de chocolate, mujeres lácteas, mujeres de manzanas frescas.

Mujeres felices con la familia sentada a la mesa, disfrutando de un cocido casero en día de fiesta.

Mujeres de merengue y melocotón, de manteca, de almendras, de hortalizas, de buen aceite de oliva, de pernil y de torrija, de garbanzos, de paella, de magdalenas caseras, de patatas fritas y de gazpacho.


Mujeres redondas, mujeres que comen.

Mujeres que comen y dan de comer.

jueves, 14 de diciembre de 2017

La suegra de Harry

Como a estas alturas ya sabrá todo el mundo, mi Harry de mis amores se casa y no conmigo. Snif. Tras superar la fase reglamentaria PORQUÉ HARRY PORQUÉ SNIF SNIF HELADO DE CHOCOLATE PORQUÉ HARRY PORQUÉ SNIF SNIF… la verdad es que nunca le había visto tan feliz y me alegro muchísimo por él. Además ha roto su habitual dinámica de rubitas descafeinadas y se casa con una mujer guapa, lista y estupenda, así que no ha sido tan grave y estoy encantada esperando la boda.

Harry y Meghan
Y a lo que íbamos, como todo el mundo también sabe Harry perdió a su propia madre siendo él muy niño, así que es lógico que sienta un cariño especial por la madre de Meghan tal y como ha demostrado desde que la conoce. Pues por lo visto hay gente a la que eso no le parece demasiado bien y se han ensañado con la pareja. Cuando se conoció la relación entre ellos, meses antes de que se hiciera oficial, la prensa huronera empezó a hurgar en la familia de Meghan y ¡oh sorpresa! encontraron un filón al descubrir que su madre es negra. Vergonzoso que hoy en día algo así aún sea motivo del más mínimo comentario, pero comentarios ha habido para dar y vender. De repente madre e hija se vieron asediadas por hordas de fotógrafos que no las dejaban ni a sol ni a sombra, se encontraron con su imagen publicada en todos los medios y lo peor, acompañada de los comentarios más racistas, aberrantes y malintencionados que se pueda imaginar. Y no los hacía el tonto de la semana en twitter, no, los hacían periodistas de carrera en prensa internacional.

La pareja, con la madre de Meghan 
Si bien Meghan es una actriz conocida que no extraña las cámaras, la situación se desbordó completamente y el sufrimiento de su madre, a la que todo esto además le viene de nuevo, es fácil de imaginar. Como era de esperar semejante acoso racista a una mujer negra ha hecho saltar las alarmas. Los “blacks lives matter”, los luchadores contra el racismo, las oenegés, las feministas, las afrofeministas, Linda Sarsour, las organizadoras de la Marcha de Mujeres… todos y todas silenciosos cual meretrices y mirando para otro lado. Ni media palabra, como si no fuera con ellos. Ha tenido que salir la Casa Real Británica, que ya manda narices, la Casa Real Británica a poner orden y callar bocas, simplemente diciendo que estaban teniendo una actitud racista y que ya estaba bien, que dejaran en paz a la pobre mujer. Y no la han dejado en paz, pero al menos los insultos racistas se han acabado que no es poco.

Así que nada, después de que tanto los presuntos periodistas como los presuntos activistas contra el racismo se hayan retratado ellos solos una vez más, sólo me queda desear a Harry y a Meghan que sean muy felices y a la señora Radlan que se lo tome con paciencia. Tener a ese pedazo de hombre por yerno, bien vale una poca.

martes, 21 de noviembre de 2017

Banderas, medallas y un par

Queridos hombres, mujeres y seres intermedios,

ando un poco desganadilla para escribir últimamente, supongo que ya lo habéis notado  pero mira, de vez en cuando algún acontecimiento me motiva y aquí estoy. Sucedió el mes pasado en los Emiratos Árabes, se celebraba en la ciudad de Abu Dhabi un Gran Slam de judo organizado por la Federación Internacional, y no sé a qué miembro de la susodicha se le ocurrió la brillante idea de adjudicar la organización del evento a tal ciudad y a tal país, pero vamos, que se cubrió de gloria. Resulta que a los emiratíes no les gustan los judíos, y por tal motivo se cogen de vez en cuando unas rabietas de niño pequeño que es un gusto. Rabietas racistas y con muy malas intenciones, no confundamos, pero a ellos se les permite y todo el mundo chitón. Inimaginable la que se lía si algo así pasa en un país europeo, pero al racismo árabe nadie le pone límites ni barreras y ahí está.

Los judokas llegando al aeropuerto de Tel Aviv

Pues nada, que va la federación de los Emiratos y decide que no le da la gana que los judokas israelíes lleven en sus trajes de competición la bandera o el nombre de su país, y tampoco que la bandera sea izada o que suene el himno de Israel si alguno de sus deportistas consigue una medalla. Los muy cretinos se quedan tan anchos y la Federación Internacional les advierte de que todas las delegaciones deben ser tratadas de la misma manera, sin que exista discriminación… pero ahí se queda. Lo de sancionar a un país árabe que manifiesta conductas indudablemente racistas para qué, acabáramos, que se aguanten los judíos y todo arreglado.

Los atletas israelíes tenían motivos más que de sobra para mandar a la porra a los Emiratos, a la Federación Internacional y a la insigne progenitora de todos ellos, pero en vez de eso agarraron el avión, se fueron a Emiratos y se pusieron a competir y a ganar medallas. O sea, israelí way of life, en estado puro.

Tal Flicker, el héroe del día
Y aquí empieza lo sublime. Los judokas Tohar Butbul, Ori Sasson, Peter Paltchik y Gili Cohen ganaron medallas de bronce en sus categorías, y subieron al podio izándose en su nombre la bandera de la Federación Internacional. Además Tohar tuvo que aguantar que su rival árabe le denegara el saludo después del combate pese a que es obligatorio por reglamento, igual que le pasó Ori en los JJOO de Río. Pero luego llegó Tal Flicker y con Tal Flicker la medalla de oro, y se acabaron las contemplaciones. En lo alto del podio esta criaturita, con veinticinco años y un par de huevos, se puso a cantar por su cuenta el himno israelí, la bellísima Hatikvá, mientras las cámaras lo enfocaban en primer plano y de fondo sonaba esa cosa horrible a la que llaman el himno de la Federación. Aplaudí a rabiar cuando lo vi en Youtube, eso es un campeón y lo demás son tonterías. En un país hostil, donde han tratado de ningunearte y de humillarte, tú vas, les ganas a todos y te pones a cantar tu himno en el podio porque sí, porque tú lo vales y tu país también. A tus pies Tal Flicker, me quito el sombrero y me canto una Hatikvá a viva voz en tu honor. Olé y olé y olé.

Señores del turbante: les fastidia, lo sé, les fastidia mucho pero se me aguantan. Por más que ustedes no lo reconozcan, por más que lo odien, por más que intenten destruirlo una y otra vez, por más que se pongan a fingir que no existe, esa patraña sólo les vale a ustedes. Aunque no puedan llevarlo en sus judogis, Flicker y sus compañeros sí llevan en el corazón un país al que representar, se llama Israel. Y qué país, señores, qué país.

Para la posteridad, el video del momento.