domingo, 7 de noviembre de 2021

Mi ahijado, los cinco y yo

Ana, Dick, Julian, Jorge y Tim, Los Cinco

Hace unos días, en el Club de Lectura para Damas Selectas del que soy miembro (sí, habéis leído bien, Club de Lectura para Damas Selectas, ¿qué pasa?) salió el tema de los libros que han marcado nuestras vidas. Yo me quedé pensando y en unos segundos lo tuve claro: la colección “Las aventuras de Los Cinco” escrita por Enid Blyton. Esos libros hicieron que me lanzara de cabeza al maravilloso vicio de la lectura y me convirtieron en la lectora ávida, voraz e insaciable que soy ahora mismo. Por supuesto tenía toda la colección y los leía una y otra vez, no dejé de hacerlo hasta que fui ya bastante mayor y los relegué al trastero de mis padres.


Los Cinco no fueron mi primera lectura, pero son el primer recuerdo que tengo de libros que me hicieran vibrar, que me emocionaran tanto que no pudiera parar de leer. De hecho, era bastante habitual que empezara uno de los libros y lo terminara de una tacada aunque ya lo hubiera leído antes y me supiera de memoria el final: no podía parar y cuando no se puede, no se puede. Os podéis imaginar la de broncas que me he llevado por estar cenando con el bocadillo en una mano y el libro de Los Cinco en la otra; por estar leyendo sin haber acabado los deberes, por quedarme hasta las tantas leyendo en la cama con la luz encendida. Y de las dioptrías ni hablemos, cuando llevaba tres o cuatro mis padres capitularon y me pusieron en la cabecera de la cama una lámpara potente porque no había manera de que no leyera por la noche, y sin una buena luz estaba perdiendo vista rápidamente. Mis padres se han ganado el cielo conmigo, de verdad, y los pobres nunca consiguieron que dejara de leer como una bestia.


Pues bien hace un tiempo mi ahijado, que es el hijo mayor de nuestra querida Mustang Sally, descubrió la colección de Los Cinco y quedó tan fascinado por ella como yo en su día. Cuando su madre me dijo que iba tomando prestados los libros uno a uno de la biblioteca, recordé mi vieja colección y decidí regalársela; mi madre y yo subimos al trastero, bajamos los libros, les quitamos el polvo, los metimos en una bolsa enorme y un día se los llevé en plan sorpresa a mi ahijado. Su reacción fue maravillosa: abrió la bolsa, vio su contenido, gritó “¡¡todos los libros de Los Cinco, gracias, gracias!!” y me abrazó. Aquel abrazo se convirtió en un momento de lo más emocionante, no sólo porque mi ahijado es un niño adorable y le quiero con locura, también porque estábamos compartiendo algo mucho más trascendente que unos libros. 



Aún es muy joven, pero espero que algún día entienda cuánto has de querer a una persona para regalarle tu más preciado tesoro infantil con la satisfacción que supone dejarlo en mejores manos que las tuyas. En el momento de ese abrazo supe que mi ahijado, al igual que había hecho yo treintaytantos años antes, también iba a meterse en ese pasadizo bajo el mar a buscar el tesoro con un acojone respetable, pero con no menos valor y ganas de seguir; también sentiría el frío de la niebla en el cerro de los contrabandistas; también se enfrentaría a sus secuestradores, y siendo más listo que ellos sería capaz de enviar un mensaje con trampa para desenmascararlos; también viviría una y otra vez esos veranos inolvidables y llenos de aventuras… esas vivencias no tienen precio, y el hecho de tener un ahijado digno de compartirlas es una de las mejores cosas que me han pasado nunca.


Ahora mis Cinco están en el hogar de Mustang Sally y en el corazón del maravilloso niño que compartimos. Quién me iba a decir que tantos años después mis libros de la infancia aún iban a procurarme otro momento de gran felicidad: saber que existe en mi vida una personita leyéndolos con la misma pasión que los leí yo en su día. Y eso es ser una lectora y una madrina muy, pero que muy afortunada.

domingo, 3 de octubre de 2021

El novio de Barbi


Ayer me leí el minilibro titulado “Machismo” escrito por Barbijaputa, una de las más exaltadas defensoras del feminismo que podemos ver en los medios de comunicación. Debo decir que pese a que soy muy crítica con el feminismo institucional, hay muchas cosas en las que tiene razón y no seré yo quien se la quite, pero por lo demás el libro es lo de siempre: quejarse dramáticamente del machismo, todo es machismo y si pasa una mosca pues es micromachismo. 

Pero no era mi intención hablar del minilibro, sino hablar del novio de Barbijaputa. La susodicha afirma que es heterosexual y tiene pareja, y claro, una piensa enseguida en ese pobre hombre que tiene que convivir con ella y sus variados conceptos de machismo, no sé yo esa criatura como puede dormir por las noches. Porque imaginemos que va la pareja a cenar al bar del barrio y cuando llegan ¿qué hace? ¿abre la puerta y cede el paso a Barbi o entra primero él? si cede el paso está siendo paternalista y si entra primero está dejando a la mujer en segundo lugar, en ambos casos violencia machista de manual según Barbijaputa. 

¿Tienen una cuenta de banco conjunta? si él gana más dinero es necesariamente cómplice de la brecha salarial que oprime a las mujeres, y si gana menos está dejando que su mujer cargue con la mayor responsabilidad económica, mientras él se mantiene cómodamente en su papel de macho relajado. 

Imagino que comparten las labores del hogar, pero ¿exactamente al 50%? porque si al final del día ella ha hecho el 50´00001 % y él el 49´99999 % recibirá una tremenda bronca de su pareja y un sermón a lo Fidel Castro recordándole que ella no es su esclava y que las tareas de casa deben ser compartidas en plena igualdad. 

Ya que las denuncias falsas no existen, según Barbijaputa, supongo que estará tranquilísimo y ni se le pasará por la cabeza que tras una discusión, su mujer pueda ir a una comisaría y decir “me ha maltratado psicológicamente”, lo que conllevaría de inmediato su detención, estigmatización como maltratador, imposibilidad de ver a los hijos, orden de alejamiento, etc. Ninguna mujer, siempre según Barbi, es capaz de hacer algo así, no hay de qué preocuparse. Aunque yo me lo imagino como Mafalda, abriendo los ojos de repente en plena noche y pensando “mmm…¿seguro?” 

¿Cómo serán sus momentos íntimos? si toma la iniciativa está utilizando el cuerpo de la mujer para satisfacer sus instintos, y si no la toma está expresando de manera implícita que el hecho de no tener un cuerpo normativo hace que las mujeres sean menos deseables. Por supuesto que no se le ocurra entrar en casa, abrazar a su pareja y darle un beso si ella no ha expresado antes su consentimiento con un rotundo “SÍ”. Porque sólo sí es sí, no vale que ella le reciba en picardías con una sonrisa cómplice, ni que le diga “ven p´acá moreno, que te vi a comé hasta´l apellido”, no, no funciona así. El maromo ha de acercarse a ella con un acta notarial en la que ponga: “Estimada Sra. Japuta, ¿consiente usted en tener relaciones sexuales conmigo en los próximos minutos?” y ella ha de contestar SÍ por escrito y firmar, o el tipo será culpable de haberla tocado en contra de su voluntad y Barbi correrá a la comisaría a formalizar una denuncia por violación. El acta habrá de irse firmando en intervalos de 10 segundos, no sea que Barbi cambie de opinión, él no tenga telepatía para adivinarlo, ella no diga que no quiere seguir (porque no le da la gana decirlo y tiene derecho a permanecer en silencio) y él se convierta de golpe en culpable de terrorismo machista, mientras el pobre hombre piensa inocentemente que sólo está echando un polvo con su novia. 

Y así un día, y otro, y otro… un sinvivir. Angelico, se está ganando el cielo.

martes, 31 de agosto de 2021

Linda cucaracha







He aquí la historia del mejor tweet de la historia, empecemos presentando a sus protagonistas.

Linda Sarsour es una musulmana estadounidense, nacida en Nueva York aunque ella se considera palestina, que es más cool y más de minorías oprimidas. Es una activista en favor del islam y firme defensora de que las mujeres lleven velo en Estados Unidos. Su apellido significa “cucaracha" en árabe, y desde luego pocos apelativos existen que sean mejores para definirla.
Linda ha sido protagonista de sonados (o leídos) tweets, algunos deplorables y otros francamente desternillantes. Entre los primeros se cuenta el siguiente,




Traducción:

Linda Sarsour: "Brigitte Gabriel, igual que Ayaan Hirsi Ali no hacen más que pedir dinero lloriqueando. Me gustaría arrancarles sus genitales, no merecen ser mujeres"


en el que se refiere a Ayaan Hirsi y Brigitte Gabriel, ambas conocidas por ser muy críticas con el islam. Por supuesto Linda borró el tweet al poco de publicarlo, pero las mentes de internet son rápidas y ya había capturas de pantalla. Por si no es evidente la cantidad de  odio que destilan esas pocas palabras, hay que añadir que Ayaan Hirsi nació en Somalia y años antes de llegar a Europa huyendo de un matrimonio impuesto, le había sido practicada la mutilación genital. Un hecho del que Ayaan ha hablado públicamente y que Sarsour conocía.


En otro momento sublime, nuestra heroína respondió de esta manera a la estrella porno libanesa Mia Khalifa, sin molestarse en averiguar antes su identidad



Traducción: 

Mia Khalifa: "yo elijo llevar el hijab, nadie me obliga"
(Mia Khalifa durante su discurso en la Universidad de Brazzers)

Linda Sarsour: "enhorabuena a nuestra hermana Mia Khalifa, por extender el precioso mensaje de llevar el hijab en países occidentales"

Por cada like, un Allah Akbar



Mia Khalifa fue amenazada de muerte hace unos años por filmar escenas en el ámbito de su profesión (se me entiende ¿no?) con el velo islámico puesto, y en respuesta no se le ocurrió otra cosa que publicar este tweet al que nuestra amiga Linda respondió rauda y veloz para regocijo del personal twittero. Brazzers no es ninguna universidad, es un sello especializado en, ya sabéis, la profesión de Mia.


Linda también es conocida por haber animado a los musulmanes estadounidenses a hacer la yihad contra su presidente. Vale, el presi era Donald Trump y sabemos que Donald no es santo de la devoción de Linda ni de ningún musulmán, pero no dejaba de ser el Presidente de los EEUU, y llamar a la yihad contra él es incitar a su asesinato.


Linda Sarsour

Huelga decir que esta tiparraca cobra una millonada por dar conferencias como mujer, musulmana oprimida y esas cosas, para que luego nos quejemos de los chiringuitos españoles.



Por otra parte, MossadIL es una graciosísima cuenta fake que nada tiene que ver con el verdadero Mossad, el servicio secreto israelí. La creó Shawn Eni, un joven judío canadiense que deleitaba a sus amigos y familiares con su brillante sentido del humor, hasta que una noche respondió a un tweet de la Sarsour y paso a ser una estrella dentro y fuera de twitter.


En la cuenta se dedica básicamente a mofarse de las declaraciones de algunos líderes árabes, que emulando a Podemos con Franco, echan la culpa al Mossad de todas sus desgracias. Algunos han dicho públicamente que el Mossad había soltado tiburones en la costa de Gaza para que devoraran a niños palestinos; o que les había robado las nubes a los iraníes con la intención de que murieran por la sequía. Va en serio, han dicho eso en conferencias públicas, y nada mejor para estimular la creatividad de nuestro amigo Shawn, que a partir de su salto a la fama ha creado, como buen judío, una tienda en internet donde vende diversos artículos que reflejan sus gracias, y parece que se está forrando. Yo soy una de sus clientes, por supuesto.


El tweet en cuestión consta de una pregunta de Sarsour: 


“He perdido todos mis tweets. Tengo un iPhone, ¿alguien sabe qué ha pasado?“


y la sencilla y brillante respuesta de Shawn Eni, en nombre del ficticio Mossad: 


“Sí”.



Os dejo el link de la tienda virtual, está en inglés: https://themossadil.com/ 

sábado, 26 de junio de 2021

No sólo duelen las chorradas

Pues sí, al final me entró curiosidad tras ver el polémico video en el que se mete con unos chavalines de instituto... me lo he calzado enterito el monólogo y como dicen que nunca te acostarás sin saber una cosa más, pues ahí van mis aprendizajes. La maestra Pamela estará orgullosa, al fin ha enseñado algo a alguien.

(NOTA, si no habéis visto el monólogo igual no le encontráis mucho sentido a este artículo)


Cosas que he aprendido viendo el monólogo de Pamela, Plañidera Mayor del Reino:


1. Los padres de Pamela eran gilipollas, pero la culpa es del patriarcado.


2. Tal y como Pamela describe a los pandilleros salvadoreños, es que no ha visto uno en su vida

(pero ni en El Salvador ni en una peli)


3. A Pamela no se le acercan mucho los tíos

(ella dice que porque los intimida, yo creo que porque es fea)


4. En España las mujeres llevamos burka, pero es invisible. 


5. Pederasta es alguien muchos años mayor que su pareja, aunque ésta sea adulta y mayor de edad 

(sólo si el mayor es el hombre, claro)


6. Es una historia de discriminación que un tío quiera llevar tacones y no le deje la sociedad

(pero si una tía quiere llevar tacones es porque está oprimida, yo no entiendo nada)


7. Pamela no tiene demasiada gracia, pero le pagamos 2000 euros por monólogo con dinero público.


8. Las mujeres tenemos que ser más amigas entre nosotras, eso disminuiría la desigualdad con los hombres

(pues no sé yo, con amigas como Pamela… véase apartado 12)


9. El padre de Pamela por lo visto era un poco hijoputa, pero la culpa es del patriarcado; y la madre de Pamela por lo visto era un poco tonta, pero la culpa también es del patriarcado

(así ha salido Pamela…)


10. A los hombres les dicen desde los tres años que sean violentos, que maten a otros tíos y que maten animales

(pero ¿quién les dice eso a esas criaturas?)


11. Pamela es la hija de un padre ausente y por eso se buscó a un novio maltratador, pero la culpa es del patriarcado.


12. Pamela le metió “así PAM en toda la boca” (sic) a su mejor amiga porque el novio de Pamela le dijo que la amiga la había llamado puta

(qué violentos son los tíos…)


13. Un comentario machista como “te has llevao lo má bonito dete pueblo” es un comentario que jamás haría una mujer, dónde vas a parar

(y encima se ve que lo más bonito del pueblo era Pamela)


14. La “desigualdad” entre hombres y mujeres es la misma que entre humanos y perros.


15. Cuando Pamela y Antonio tenían quince años y llevaban ocho meses juntos, Pamela ya no era la que había sido antes, era sólo la novia de Antonio 

(eso en mi pueblo se llama “tener menos personalidad que un calcetín”, pero en la mente de Pamela eso es ser maltratada)


16. “Tú sabrás”, es otra frase de lo más masculina que sólo dicen los tíos y jamás diría una mujer.


17. Pamela era incapaz de mandar a la porra a un cretino, pero la culpa es del patriarcado.


18. Si una mujer se calla las cosas una, dos, tres y cuatro veces y luego revienta por un vaso de agua, no es una histérica, es una mujer maltratada. Si un hombre se calla las cosas una, dos, tres y cuatro veces y luego revienta por un vaso de agua, es un maltratador.


19. Pamela no tiene mucha idea de lo que estudió Sigmund Freud, ni de las conclusiones a las que llegó.


20. Los niños de catorce años utilizan frecuentemente en su vocabulario las palabras “intimidación” y “respeto” sin que Pamela se las señale sutilmente, no hace falta.


21. Las personas maltratadas siempre tienen miedo de su maltratador, pero Pamela mientras la maltrataban era capaz de decirle al maltratador “como no vengas en cinco minutos te reviento la cara” (sic)

(¿un arranque de valentía, quizás?)


22. Pamela le grita a su novio porque ella es hija de la igualdad y quiere ser igual que los tíos, pero su novio le grita a ella porque es un maltratador

(y la culpa es del patriarcado)


23. Antonio es el que ha ofendido a Pamela y es el que le debe una explicación, pero no le da ninguna explicación, se queda callado durante una hora y ese silencio asesino es lo que a Pamela la mata en vida: maltrato clarísimo. A Pamela luego le entran ganas de darle una colleja a Antonio porque cada acción tiene su reacción, y consecuentemente se la da: eso no es maltrato, Antonio se lo merecía.


24. Cuando Pamela le pega a Antonio “ese pedazo de hostia” (sic), Antonio reacciona haciendo posturitas y no se la devuelve. A Pamela le entran ganas de pegarle 26 más

(pero porque cada acción tiene su reacción y el patriarcado anda por ahí jodiendo, no porque Pamela sea una maltratadora)


25. Pamela acaba pidiéndole perdón a Antonio, cuando el que la ha tratado toda la noche como una mierda, ha sido él 

(el tortazo ella se lo había dado con cariño, malpensados)


26. Antonio, de 15 años, es incapaz de leer el miedo de Pamela. 

(¡¡¡monstruo!!!)


27. Cuando Antonio tira el teléfono al suelo, ese golpe iba para Pamela; cuando Antonio golpea el banco donde está sentado, ese golpe iba para Pamela
(cuando Pamela le mete una leche a Antonio, ese golpe iba para Antonio)


28. Pamela no estaba muy atenta en las clases de lengua del cole

(el sujeto responsable de una acción es el sujeto activo, no el pasivo. De nada, a mandar)


29. La nacionalidad del maltratador no importa ¡racistas! 


30. Pamela se queja de la manipulación de los medios: “cuando el maltratador sea del estado español me pones si es de Murcia, si es gallego, si es catalán…” 

(dos cositas Pamela: 1.-No se dice estado español, se dice España y 2.-Si los de Murcia cometieran el 90% de las agresiones sexuales y malos tratos a mujeres en toda España, posiblemente alguien se plantearía que en Murcia hay un problema grave de machismo, y de ser posible no dejaría entrar un solo murciano en el resto de España)


31. Pamela le dice a la psicóloga Mari Carmen, después de que Antonio intentara matarla dos veces: “yo no sé como aguantan las maltratadas, porque a mí un tío me levanta la mano una vez y…” 

(gesto de pegarle con el puño cerrado, pero desde la igualdad, el feminismo y la justicia social)


32. Pamela reconoce en su primera sesión de terapia que los golpes los pegaba ella, que “el tío se quedaba callao y yo me liaba a hostias con él” (sic) y le dice Mari Carmen: “Pamela, ¿sabes que en la vida a cada acción le corresponde una reacción?” 

(acto seguido Mari Carmen es nombrada Psicóloga del Año)


33. La gente que pide la custodia compartida son maltratadores asociados

(tanto tiempo quejándose de que los hombres no se involucran en la crianza de sus hijos… y ahora esto)


34. Todo lo que le pasó a Pamela, le pasó por ser mujer 

(lo de además ser gilipollas y zurrar al novio... nada que ver)


35. Pamela luego tuvo un novio guay que se llamaba Lolo, pero lo trataba mal y la culpa la tienen los traumas que le dejó Antonio
(y el patriarcado)


36. A los de Antena 3 les gusta el morbo: Pamela les dice que no saquen lo de que Antonio la intentó matar y es lo primero que sacan 

(qué cabrones, ¡a ella no le gusta hablar de ese tema!)


37. Antonio violó a Pamela la primera vez que lo hicieron. Aunque Pamela no quería sexo con él, luego estuvieron seis años chingando y años después Pamela se enteró de que en realidad Antonio la había violado

(se lo dijo Mari Carmen, la psicóloga)


38. El novio guay deja a Pamela porque ella le grita, le monta un cirio y le rompe el teléfono, pero la culpa es de él porque nació hombre, tiene privilegios y nunca aprendió a esperar.


39. Pamela cree que se convirtió en Antoñita, alter ego de Antonio, por culpa de Antonio

(y del patriarcado)


40. En 1492 Pamela y unos cuantos más no descubrieron América: la invadieron, la saquearon y la violaron entera

(mientras, otros aún no habíamos nacido)


41. Pamela y unos cuantos más, los mismos cuantos más, están colonizando en la actualidad ideas, recursos humanos y recursos naturales en Hispanoamérica, además de matar activistas como Berta Cáceres.

(a la cárcel Pamela, pero ¿cómo se os ocurre hacer esas cosas?)


42. Pamela finalmente ha encontrado el amor, y ha aprendido que el amor de verdad no duele

(le cuesta aprender cosas básicas a esta chica, pero más vale tarde que nunca)


Hora y media de monólogo, 2000 euros al bolsillo de Pamela, 20 años viviendo del cuento y de insultar a los hombres, conclusión: si un tío te pega, igual es porque no te quiere. O porque está abducido por el patriarcado, que vaya usted a saber.




























martes, 15 de junio de 2021

Defender a Plácido



Plácido Domingo, esta semana en Madrid

Plácido Domingo no es un cantante sin más. A sus 80 años es una leyenda viva del arte español y arrastra una carrera repleta de éxitos por el mundo entero, pero eso no ha evitado (es más, puede haberlo incentivado) que se haya convertido en cabeza de turco del malintencionado movimiento metoo. Y digo malintencionado porque muchas veces las intenciones que se tienen no son las intenciones que se dice tener. Si con la excusa de defender a las mujeres del acoso lo que se hace es acusar a hombres de ser acosadores sin pruebas, sin denuncia, sin juicio, sin condena y sin nada, pues vamos mal, pero que muy mal.


Antes que nada, quede claro que un acosador, maltratador o violador de verdad merece todo mi desprecio, y supongo que el de cualquier persona mínimamente decente. El problema es que al ser delitos gravísimos, sólo debería señalarse como autor de los mismos a alguien una vez que haya sido condenado en sentencia firme, no antes, y mucho menos si esa condena está muy lejos de hacerse realidad.


Toda persona acusada de un delito tiene derecho a una defensa, tiene derecho a ser juzgada y tiene derecho a que su culpabilidad o inocencia la determine un juez de manera objetiva, y con la preparación y conocimiento adecuado de nuestras leyes. Y por supuesto quien acusa a otro de un delito tiene la obligación de denunciarlo en un juzgado. Insinuar conductas delictivas en medios de comunicación es una doble vileza; por un lado se mancha el nombre de una persona que podría ser inocente, por otro al no haber una acusación formal, se le impide defenderse.


Es por eso que quienes defendemos a Plácido sin tener el gusto de conocerle personalmente, no lo hacemos porque “creemos en ti, hermano” lo hacemos para defender la presunción de inocencia. Dicha presunción, que se aplica incluso a los asesinos más sádicos y recalcitrantes, es uno de los pilares básicos de nuestra democracia y si no pensáramos que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, nuestra sociedad sería un lugar mucho más desagradable para vivir.



Vayamos a los hechos: la verdad es que en el mundillo de la música, Plácido Domingo siempre ha tenido fama de donjuan. Pese a llevar muchos años casado, las malas lenguas aseguran que ha sido muy aficionado a galantear a sus jóvenes compañeras, pero también es cierto que pocas de ellas le han hecho ascos. Y es que Plácido ha sido siempre lo que se dice “un tío muy bien plantao” además de rico, famoso, influyente y de los mejores en su profesión. Eso por supuesto no significa que toda mujer tenga que sentirse halagada y aceptar cualquier proposición de su parte, pero suele pasar que muchas se sientan halagadas y acepten sin dudarlo. Y quien no acepte, no tiene más que abrir la boca y decirlo, o simplemente no hacer nada. Hablamos de un hombre al que todos nos imaginamos regalando un “está usted preciosa esta noche” a la Desdémona de turno, pero nadie se lo imagina pasando de ahí a mayores, a menos que cuente con el beneplácito y la sonrisa cómplice de la afortunada soprano.


Además tampoco nadie ha insinuado ninguna otra cosa: de las ocho presuntas ofendidas por el presunto acoso, sólo una ha dado su nombre y comentado hechos concretos, una mezzosoprano llamada Patricia Wulf en cuyo currículum hace poco aún figuraba haber compartido escenario con el famoso tenor, y a la que al parecer éste le dijo en una ocasión “¿qué haces esta noche, cuando termine la actuación?” y ya está. Ése es todo el acoso que se conoce perpetrado por Plácido Domingo, hace más de treinta años. Por supuesto Wulf ni le denunció entonces ni le ha denunciado ahora, se ha limitado a quejarse en algunas revistas de que se sintió acosada, y me imagino que a cobrar por ello.


En plena orgía de acusaciones del metoo dirigidas a artistas célebres, con todo el feminismo y el progrerío estallando de cólera cada dos por tres y con cientos de periodistas buitres de todo el mundo frotándose las manos (“no dejes que la verdad te arruine una buena historia” es su máxima), al apabullado tenor se le ocurrió que la cosa se calmaría si pedía disculpas públicamente a quien pudiera haberse sentido alguna vez ofendida por su comportamiento galante. Un gesto que le honra pero que tuvo un resultado nefasto. El bueno de Plácido, que siempre ha sido un caballero a la antigua, no podía contar con que femilumbreras como la Ministra de Igualdad iban a interpretar sus disculpas como una confesión en toda regla, y como es lógico fue peor el remedio que la enfermedad. Con el feminismo institucional vale aquello de “vamos a quemar las calles, y luego si eso ya buscaremos una excusa” y el tenor español, ingenuamente, les sirvió la excusa en bandeja.



Esta semana, la ministra feminista se ha referido a Plácido Domingo como “un hombre que ha confesado haber cometido abusos sexuales” ahí es nada, y lo ha hecho para criticar la merecidísima ovación que el público brindó al tenor tras una actuación en Madrid, después de dos años sin pisar escenarios españoles a consecuencia de la persecución del metoo. Ése es el nivel del feminismo español. Permítanme que, como mujer, me sume entusiasmada a la ovación dirigida a Plácido Domingo, el mejor tenor español de todos los tiempos y a día de hoy, un ciudadano libre de antecedentes penales. Y permítanme que, también como mujer, me pregunte qué pensaría la Ministra de Igualdad de un político español que se dedicara a liarse con sus jóvenes compañeras, ponerles pisos y ministerios, quedarse con sus tarjetas telefónicas llenas de fotos íntimas, decir lindezas como “la azotaría hasta sangrar” o “los feministas follamos mejor”… no sé, me da que como buena feminista nunca se le ocurriría emparejarse con un tipo así, pero no sé qué pensar.

viernes, 11 de junio de 2021

Tierra verde (Canadá Salvaje III)

 Tierra verde


Así llamaron a Groenlandia quienes la avistaron por primera vez desde un barco, lo que nunca dejará de sorprenderme. Y se podría pensar que Canadá es parecida a Groenlandia, un océano blanco y frío de nieves eternas, pero no. Bueno, en invierno sí, pero al inicio del verano es como el mar, en verde. En serio, yo no he visto en la vida tanto verde junto, ni tan intenso, ni tan variado. Una autopista de cuatro carriles parece un senderito inmerso en un mar oceánico, enorme, denso, de verdes y verdes. Porque los tonos de verde se van repartiendo, se mezclan en los árboles que se ven al viajar por Canadá, y hacen que la sensación sea la de ir en una barquita, paseando por un mar en calma, un  océano pacífico de verdor.


Las ciudades son siempre menos interesantes que las zonas donde la naturaleza no tiene límites, pero aún así las ciudades canadienses son interesantes. Otawa y Quebec parecen centroeuropeas, Toronto y Montreal parecen estadounidenses. Cerca de Toronto hay una ciudad pequeñita y hermosa, llamada London. El guía nos informa de que esa ciudad es conocida porque allí nació Justin Bieber. Me cuesta un poco recordar quien es Justin Bieber pero mira, ya sé dónde nació, igual hasta he pasado por delante de la casa de sus tíos o algo.


Paisaje canadiense


Osos


El oso es omnipresente en Canadá, están por todas partes, como los puentes de… lógico, si se tiene en cuenta que se alimentan (los osos) sobre todo de salmones y que viven en los bosques, en Canadá tienen abundancia de una cosa y de otra. Nuestros encuentros con osos serán varios en tierras canadienses, y con distintas emociones para cada uno de ellos.



Grizzlie

El oso más peligros es el blanco, capaz de oler un humano a 30 km y siempre dispuesto a convertirnos de un zarpazo en su desayuno. También es el oso más grande, puede llegar a medir más de cuatro metros cuando se alza sobre sus patas traseras, pero por suerte para los turistas sólo se encuentra en las tierras del norte donde la nieve no se derrite nunca, así que no veremos ninguno. El siguiente oso por peligrosidad es el grizzlie, y de estos sí que hemos visto dos muy cerca, demasiado cerca a mi parecer porque estar separada de semejante bicho por un foso de apenas dos o tres metros, a mí me inspira cierta desconfianza. A la vuelta de Canadá, comentando este aspecto con nuestra querida  Mustang Sally, me tranquilizó. Ella es diseñadora y me contó que en ese tipo de parques se tiene en cuenta el máximo de distancia que puede saltar un animal y el foso se diseña unos centímetros más grande, pero no sé yo… en Sally confío mucho, pero en el resto de diseñadores del mundo no tanto, así que hice bien en mantenerme apartada del foso y utilizar el zoom para filmar y fotografiar a los grizzlies. Supongo que si los mantienen bien alimentados, y lo hacen, el peligro disminuye, pero allí al lado del foso teniéndolos cerquísima me daba la sensación de que como a alguno se le antojara merendar turista, no salíamos vivos.


Y los osos negros… ay los osos negros, monísimos y más vagos que un sindicalista al sol. Perdón. Son bastante cobardes, si te encuentras con uno en la naturaleza te aconsejan que te pongas delante de él, le grites y hagas aspavientos, lo más probable es que se asuste y salga corriendo, todo lo contrario que con un grizzlie, así que si vas a visitar Canadá en plan aventurero, estudia bien la naturaleza canadiense, no te vayas a confundir de oso.



En una de las excursiones visitamos un parque donde viven osos negros en semicautividad. Digo semi porque están para que los vean los turistas en un prado enorme cuyas vallas podrían saltar en un suspiro, pero no lo hacen, ¿para qué? si allí ya tienen comida y siesta. Los osos vaguncios se pasan seis ó siete meses al año durmiendo y el resto comiendo, y si alguien les da de comer no se molestan en cazar. La guía que nos acompañaba bajó al recinto a darles comida y acariciarlos cual peluchitos. Además son golosos, uno de sus platos favoritos es la masa en polvo de tarta de chocolate. En esa misma salida dimos un paseo guiado por el bosque, y aunque no vimos ningún oso, sí tuvimos ocasión de examinar una trampa para osos que había sido premiada por su “humanidad”, algo un poco desconcertante… el caso es que en ese parque hay un equipo dedicado a estudiar a los osos y necesitan de vez en cuando cazar alguno sin hacerle ningún daño, para tener controlada a la población. A tales efectos han diseñado una trampa en la que el oso mete el brazo al oler un cebo, la trampa salta y el brazo del oso queda enganchado en una cuerda de unos seis metros que tiene un ancla al final. El oso no puede soltarse porque su garra es más amplia que el lazo, pero éste tampoco le oprime, y el animal sale corriendo y no va muy lejos porque el ancla no tarda en engancharse en alguna raíz. Cuando los investigadores ven que ha saltado la trampa, buscan al oso, lo anestesian, lo examinan y lo liberan aún dormido.


Pues bien lo gracioso de esta trampa es que el cebo es tarta de chocolate, ¡cómo no! y la trampa es tan benévola con los osos golosos que éstos caen en ella una y otra vez. Me refiero al mismo oso, más de una vez los investigadores han visto atrapado al mismo ejemplar que atraparon la semana pasada y diréis “son tontos los osos ¿no? ¿es que no aprenden que si meten ahí el brazo, los van a cazar?” pues no son tontos, y sí lo aprenden a la primera como cualquier animal, pero les da igual. La trampa no les hace daño, no se enteran de que han sido anestesiados y se han zampado una buena tarta de chocolate, así que no les importa ser cazados una y otra vez. Lo que yo te diga, son tan vagos que si en vez del salmón les gustaran las gambas, habrían montado ya un sindicato o algo. Perdón otra vez.


Por cierto, la guía nos dio la ocasión de probar en nuestros propios brazos lo humanitaria que es la trampa y que el oso no siente ningún dolor cuando la dispara, y a tal efecto pidió un voluntario dispuesto a meter la zarpa en una hipotética tarta de chocolate en polvo. Supongo que no hace falta decir quién se ofreció voluntaria para hacer un poco el oso ¿verdad? doy fe, no duele nada, es más ni siquiera se siente cuando el lazo rodea la muñeca. Una trampa para osos muy humanitaria, aunque sin tarta de chocolate para mí. Snif.




El arce y el alce


No nos confundamos: el arce es el llamado “maple”, un arbolito estupendo y muy abundante en Canadá del que se extrae la mal llamada “miel de maple”, que no es tal sino la savia del arce, más conocida en Europa como “sirope de arce”, un acompañamiento delicioso para las tortitas. Por cierto, mi agencia nos lleva a buenos hoteles con buenos desayunos y me he puesto ciega a desayunar tortitas con sirope de arce. Estaba segura de que eran la mayor delicia del mundo canadiense hasta que probé los crepes con mantequilla de arce y me decidí por un triple empate, junto con la tarta de arándanos. Ah, la cocina canadiense.

El alce, por otra parte es un rumiante que también anda por las praderas canadienses, del tamaño de un caballo y con una impresionante cornamenta. No sé si algún canadiense habrá comido su carne alguna vez, pero no produce sirope. Una pena.



“No compres vino” me digo a mí misma “pesa en la maleta” me digo a mí misma “a tomar por saco” me digo a mí misma. Y siempre acabo comprando vino y también libros, que son otro de los productos que me prohibo comprar en los viajes y que al final siempre compro. En este viaje de libros han caído “The handmaid´s tale”, de Margaret Attwood, “My country,  my life” de Ehud Barak y “Inuit art”, que compré en una galería y del que hablaré en su momento. De vino compré una caja de tres botellas de vino dulce, un vino de la zona de Quebec al que llaman “vino helado” porque como es lógico en invierno se hielan las viñas. Podrían llamarse así porque con hielo está riquísimo, pero no, es por las viñas.


En las magníficas carreteras canadienses vemos muchas Harleys, y también nos llaman la atención los pueblos estirados. El guía nos hace notar que aquí los pueblos consisten en una sola calle en cuyos lados hay casas, alejadas como mucho metro y medio de la calzada, lo cual no deja de ser curioso para una panda de europeos pardillos, pero tiene toda la lógica del mundo: es por la nieve. En invierno, como es fácil adivinar, allí nieva en abundancia, los pueblos están muy separados unos de otros y las quitanieves aunque abundan, nunca son suficientes, es por eso que la quitanieves pasa únicamente por la calle principal del pueblo, y de la calzada a su puerta ya se encarga cada propietario de quitarse su nieve. Y a ver quién es el guapo que se atreve a hacer otra calle allí, sin que le pase la quitanieves. Resultado: los pueblos estirados. Te ahorras tinta en el sobre si les escribes una carta, todos viven en la misma calle.



"Condúcela como si la hubieras robado" 


Quebec


Quebec es una ciudad bonita, pero algo extraña. Está construida en un suave acantilado y tiene dos niveles. Un funicular siempre repleto de turistas sube y baja de un nivel a  otro constantemente, y tiene su estación en la pequeña plaza principal de la ciudad. 


También hay en Quebec una ciudadela, de la época en que franceses e ingleses se zurraban en tierras canadienses. La ciudadela es bonita, hoy en día se sigue usando con fines militares aunque no bélicos, y a uno de sus cañones los soldados le llamaban, y le siguen llamando, Raquel. No se sabe por qué, y quizá sea mejor no preguntar mucho.


Un cañón llamado Raquel

En Quebec se encuentra también el hotel Chateau, que únicamente vemos por fuera ya que alojarse allí debe valer lo que no está escrito. En ese hotel se programó y planeó el desembarco de Normandía.


Visito Quebec en pleno junio, y me llama la atención ver decoración navideña en algunas tiendas, pero es que además hay una tienda que vende únicamente decoración navideña, es enorme y está abierta todo el año. No sé yo si la gente viene aquí de todo Canadá a comprar Papanoeles, o es que todo el mundo los compra con antelación porque a ver quién es el guapo que sale de compras aquí en diciembre. La tienda es chulísima, y la Navidad en esta ciudad debe ser fantástica. Aunque intuyo que muy, muy, muy fría.


En Canadá está prohibido fumar en autobuses, lugares públicos, habitaciones de hotel y restaurantes, incluso en las terrazas. Además, en las puertas de los establecimientos hay un cartel que dice que te alejes unos metros si vas a fumar. Qué gran país.


Los puentes de Calatrava están por todas partes, también aquí hay algunos. No tantos como osos pero haylos, y los autóctonos siempre te dicen que construirlos (los puentes) excedió el presupuesto y que hay que estar reparándolos constantemente. Yo prefiero no decir que soy de la misma ciudad que el famoso arquitecto.



En la provincia de Quebec hay muchos árandanos, auténticas praderas de arándanos y por supuesto recetas varias en las que tan suculento fruto figura como ingrediente. Mi favorita es la del “pie”, que he conseguido incorporar a mi repertorio pastelero con gran éxito. A los habitantes de esta región les llaman “arándanos” (bleuets), cuando van a otra parte de Canadá. Vaya, no somos sólo los españoles quienes hacemos esas cosas.


Aunque los canadienses dicen que sus carreteras suelen estar en mal estado, me parecen maravillosas si se las compara con las españolas. El problema en Canadá es que el frío intenso estropea el asfalto, y la sal que se usa para combatir el frío, estropea los coches, así que tienen un dilema los pobres que para qué.


Tanto espacio, tanto silencio tanto verde… qué paz, pero qué paz.



Montreal, ciudad subterránea


Pese a que las ciudades grandes me gustan bastante menos que Quebec y Ottawa, tienen una cosa fascinante: la ciudad subterránea. Así llaman los canadienses a la red de metro, que es algo más completa que las españolas. Debido al tiempecito que hace en invierno por estas latitudes, a alguien se le ocurrió la manera de que la gente pudiera hacer algo de vida social fuera de sus casas, utilizando la red de metro. Ésta incluye pasajes subterráneos para peatones, por los que se pasa de unos edificios a otros sin salir a la calle ni exponerse al frío, y además centros comerciales de hasta cinco alturas, llenos de tiendas y restaurantes. Está todo bajo tierra, te metes en una boca de metro y te puedes pasar allí el día entero sin salir al exterior, y además puedes ir a la otra parte de la ciudad ya sea a pie o en los trenes. Desde luego, el frío agudiza el ingenio.



Leonard Cohen

Paseando por Montreal me encuentro un pedazo de mural del judío canadiense más querido en el mundo, que además es mi cantautor favorito, Leonard Cohen. Qué canciones escribía el colega, qué canciones más emocionantes. En España le dimos el Premio Príncipe de Asturias y pronunció un discurso magnífico en la ceremonia de entrega. Como es lógico en su país le quieren muchísimo, para muestra valga el mural. Lo que mucha gente no sabe, es por qué le adoran en Israel y eso que hay un motivo importantísimo. Cohen era judío, como su apellido bien parece indicar, y cuando estalló la guerra de Yom Kippur en 1973, agarró el avión y se plantó en Israel para apoyar a los soldados. Fue una guerra terrible para Israel en la que se perdieron muchas vidas, y Leonard estuvo allí con su guitarra, cantando y animando a los muchachos que estaban dejándose la vida para proteger al estado de Israel y a todos los judíos del mundo. Como Marta y Marilyn, pero en versión chico feo y talentoso; y con la diferencia además de que la propaganda en este caso era para Israel, y no para él mismo como artista. Que también es una diferencia importante. 


En una calle de Montreal, un chico muy simpático con una camiseta de Médicos sin Fronteras se dirige a mí, me saluda y me pregunta si hablo inglés o francés. Le digo que inglés pero que es mejor que no pierda el tiempo. Me sonríe y me dice “gracias señora, que tenga un buen día”. Me sorprende, en España una vez uno me persiguió un buen rato insistiendo, era bastante simpático y le escuché pero no me apunté a su ong. Si me hubiera hecho caso a la primera, no hubiera perdido el tiempo, el oenegista canadiense fue mucho más práctico.